
Cuento zen: El secreto de la vía de la espada
Este cuento se puede encontrar en el libro "La práctica del Zen" de Taisen Deshimaru. En esta parte de la obra, el maestro nos explica la esencia del zen y su método de enseñanza, que es, sobre todo, centrado en la propia experiencia.
Transcripción
Hola,
Hoy te voy a contar el cuento Zen del secreto de la vía de la espada.
Un joven buscaba al gran maestro de kendo,
Es decir,
De esgrima japonesa,
Para convertirse en su discípulo.
El maestro aceptó.
A partir de hoy,
Le dijo,
Irás cada día a cortar madera al bosque y a sacar agua del río.
El joven lo hizo durante tres años.
Al cabo de ellos,
Consultó a su maestro.
He venido para aprender esgrima y hasta ahora ni siquiera he traspasado el umbral de vuestro dojo.
Está bien,
Respondió el maestro.
Hoy entrarás,
Sígueme.
Ahora da la vuelta a la sala caminando delicadamente sobre la orla del tatami,
Es decir,
La alfombra de hebras de arroz,
Sin sobrepasarla nunca.
El discípulo practicó el ejercicio durante un año.
Finalizando este tiempo,
Se encolerizó violentamente y dijo,
Me voy,
No he aprendido nada de lo que he venido a buscar.
Hoy,
Le contestó el maestro,
Te daré la última enseñanza.
Ven conmigo.
El maestro condujo a su discípulo a la montaña.
Pronto se encontraron delante de un precipicio.
Un simple tronco de árbol colocado por encima del vacío hacía las veces de pasarela.
Bien,
Atraviesa,
Dijo el maestro a su discípulo.
Sobrecogido de terror y vértigo ante la visión del abismo,
El joven quedó paralizado.
En aquel momento llegó un ciego y sin dudar,
Palpando a tientas con su bastón,
Caminó por la ligera pasarela y atravesó tranquilamente.
No hizo falta más,
El joven despertó y abandonó absolutamente el miedo a la muerte.
Se lanzó con ímpetu por encima del vacío y se encontró en la otra orilla.
Su maestro le gritó,
Posees ya el secreto de la esgrima,
Abandonar el ego,
No temer a la muerte.
Cortando madera y extrayendo agua,
Cada día se te ha desarrollado una fuerte musculatura.
Caminando delicadamente por la orla del tatami,
Has adquirido la precisión y el cuidado del gesto.
Adelante,
Serás en cualquier lugar el más fuerte.
Esto nos recuerda que el ser no puede enmarcarse en un concepto,
Ha de ser practicado.
Es esencialmente una experiencia.
Se trata de sobrepasar con la práctica todas las contradicciones,
Todas las formas de conocimiento.
Cuando los maestros Zen responden a sus discípulos con un enigma que parece una bufonada,
No se trata de una broma absurda.
El maestro se esfuerza siempre en conducir al alumno y llevarlo más allá de la razón.
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