
Cuento espiritual del Himalaya: Indigestión espiritual
Este cuento fue recogido por Ramiro A. Calle en su libro "Cuentos espirituales del Himalaya" y nos dice que, incluso cuando se trata de conocimientos espirituales, acumular demasiada información nos puede causar confusión. Es necesario aprender poco a poco, digiriendo las enseñanzas y poniéndolas en práctica.
Transcripción
Hola,
Hoy te voy a contar el cuento Indigestión espiritual.
Era un ser hambriento de enseñanzas,
Doctrinas,
Textos sagrados,
Conocimientos espirituales,
Claves iniciáticas y técnicas de autorrealización.
Durante años se había dedicado sin cesar a absorber conocimientos espirituales,
Aunque no practicaba.
Era un gran erudito de religiones,
Vías espirituales,
Doctrinas metafísicas y enseñanzas místicas.
Pero como él mismo comprobaba,
Apesumbrado,
De que no se producían cambios en su interior,
Acudió a visitar a un maestro muy humilde,
Que era conocido por su sencillez,
Su vida de pureza y su falta de conocimientos metafísicos.
El buscador puso al corriente al mentor de su insaciable sed de conocimientos místicos y de su larga búsqueda espiritual.
Entonces el maestro le pidió a sus discípulos que le dieran de cenar al recién llegado.
Comenzaron a sacarle platos y platos de comida.
El maestro decía,
Come,
Come,
No dejes de saborear estos ricos manjares.
Y seguían ofreciéndole más y más platos,
Hasta que el buscador,
A punto de estallar,
Sin poder tomar ni un bocado más,
Dijo,
Por favor no puedo más,
Me he atiborrado,
No podré digerir tanta comida.
O sea,
Dijo el maestro,
Que si ahora te esperase el bocadillo más sabroso y nutritivo,
¿no podrías tomarlo?
Imposible,
Imposible,
Dijo enfáticamente el saciado,
Aunque fuera el alimento celestial.
El maestro se quedó pensativo durante unos instantes.
El visitante se sentía muy mal,
Con una enorme pesadez en el estómago.
El mentor dijo,
La peor indigestión no es la que ahora padeces,
Sino la que te produce el caudal de conocimientos y doctrinas que te has tragado durante años.
Así no puedes recibir ninguna enseñanza más,
Tienes que hacer la digestión.
Tardarás unas horas en digerir la comida que te hemos procurado aquí,
Pero meses en asimilar la otra.
Así que durante meses,
Lo único que te pido es que te dediques a labores domésticas y de ocio,
Y no ingieras ni una pizca más de alimento espiritual.
Cuando lo hayas digerido,
Tras un largo y necesario ayuno,
Se te dará el alimento justo.
Este cuento nos recuerda que el afán acumulativo de la mente es tal,
Que incluso tiende a coleccionar doctrinas,
Enseñanzas espirituales y métodos de autorrealización,
Añadiendo así a confusión a la confusión,
Y llenando de más cachivaches el trastero de la mente.
Conoce a tu maestro
4.8 (13)
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