
Relajación: Un Nuevo Comienzo
Práctica de relajación y consciencia que comienza con una propuesta de movimiento para integrar con más intensidad el propósito de la relajación. Descubre, acepta y ábrete a un nuevo comienzo desprendiéndote de tu crisálida para desplegar tus alas y encontrar tu propio vuelo.
Transcripción
Colócate sobre un lado y recoge las piernas abrazándolas con suavidad.
Siente el abrazo a tu cuerpo como si fuera el de una oruga que se envuelve y adormeces sintiendo que ha llegado su final,
Su destino como oruga.
La capa que cubre tu cuerpo se va volviendo más dura para protegerte del exterior.
Sientes la comodidad de estar dentro de tu crisálida.
Concentra tu atención en el espacio del corazón y siente el calor en tu pecho como si brotara una chispa de luz que se amplía cada vez que respiras.
La transformación nace desde el interior.
Poco a poco esa luz potente te hace sentir más grande de lo que tu crisálida te permite.
Ya no es el espacio agradable.
Es el momento de desprenderse y aceptar el cambio.
Comienza el despertar soltando de tu abrazo la pierna que está arriba.
La recorres mentalmente mientras se despliega.
La reconoces y aceptas cómo se siente.
Continúa con la otra pierna y poco a poco puedes ir colocándote sobre la espalda manteniendo el abrazo en tu pecho.
Reconoces también esa pierna.
Percibes tu piel,
Tus músculos,
Su forma.
Tu cuerpo permanece envuelto en tus brazos como si fueran las alas de una mariposa.
Tus alas aún están arrugadas.
Como si fuera tu ala derecha despliegas muy suavemente el brazo derecho y tomándote tu tiempo la colocas al lado de tu cuerpo.
Observa tu ala,
Su color,
Su forma,
Su textura.
El espacio de tu corazón se muestra más expuesto.
Observa las sensaciones que empiezan a aflorar.
Ahora despliega tu ala izquierda acompañando con el movimiento de tu brazo izquierdo que se coloca al lado de tu cuerpo.
Observas el ala,
Su color,
Su forma,
Su textura.
Tu corazón está totalmente expuesto.
Te sientes libre para sentir,
Para pensar,
Para decir lo que fluya desde lo más profundo de ti.
Recorre mentalmente todo tu cuerpo desde los pies hasta la cabeza.
Sientes tus piernas,
Tus brazos,
Tu tronco,
Tu cabeza y tu espalda.
En el hueco entre los homoplatos sientes una sensación de calor que se irradia por toda tu espalda.
Esta sensación se transmite hacia tus alas.
Con cada respiración tus alas comienzan a tensarse y volverse más ligeras y flexibles.
Experimentas con un pequeño movimiento y sientes cómo se sincronizan.
Todo tu ser se conecta como una máquina perfecta.
Comienzas a explorar lo que pueden hacer tus alas,
Aumentando el ritmo y amplitud de tu aleteo.
Poco a poco sientes el poder invadiendo tu espíritu y fluyes en la experiencia.
Ha llegado el momento y tus pies comienzan a separarse del suelo.
Con plena confianza te elevas,
Dejándote guiar por esa fuerza interior,
Siguiendo tu instinto,
Sintiendo la plenitud.
Cada mariposa tiene una forma de vuelo distinta.
Tómate tu tiempo para descubrir la tuya.
Cuando llega el momento comienzas a descender y sientes tus pies tomando tierra.
El aleteo empieza a ser más pausado hasta que tus alas quedan inmóviles,
Pero tu corazón permanece inspirado y abierto.
Llevas la conciencia a tu cuerpo,
La posición que tiene en este momento y en el lugar en el que te encuentras.
Sientes el roce del aire en tus fosas nasales y comienzas a ampliar cada respiración.
Tu cuerpo acompaña con su movimiento en los pies,
En las manos.
Permites que tu cabeza ruede con suavidad y te desperezas a tu ritmo para abrir los ojos a un nuevo comienzo.
Namasté
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4.6 (31)
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