
Para la Aceptación - Abandona la Queja
La queja es algo que nos ayuda a drenar, a expulsar... pero a veces, la queja toma una forma oculta, sibilina, que se convierte en una forma de pensar, sentir y vivir. Para evitar vivir en la queja inconscientemente, te animo a que trabajes el concepto de Vairagya o aceptación, desapego. Para ello, necesitamos primero ver qué tenemos dentro y que realmente nos está obstaculizando la aceptación de la realidad. Meditemos juntos/as para hacer las paces con nuestro interior.
Transcripción
Te doy la bienvenida a una nueva meditación del programa Yoguin Casa.
Esta meditación va destinada a resolver internamente esos momentos en los que tenemos una actitud de queja,
De rechazo,
De inconformidad.
Y si bien la meditación no es para conformarse con todo,
Sí que hay veces en las que esta actitud nos está molestando,
Nos está limitando y en definitiva nos está consumiendo demasiada energía.
Así que si es tu caso te animo a que te sientes en tu postura de meditación y comenzamos.
Bien si estás sentado en una silla en el suelo sobre algo de altura o en su caso si necesitas apoyar la espalda en la pared o si decides hacer esta meditación sobre una cama o en la esterilla,
Asegúrate de que tu espalda está en una postura cómoda y tu cadera también.
Si estás en una postura árguida,
Tu espalda mantiene sus curvas naturales y la cabeza,
Columna y cadera crean un eje,
Un centro sobre el que asentarte.
Desde aquí empieza a observar tu cuerpo.
Date cuenta de si hay alguna zona que está en tensión o que pueda empezar a molestarte y trata de ajustarlo ahora.
A continuación vamos a hacer un repaso por el cuerpo para llevar la atención hacia el interior.
Siente el cuerpo atraído por la fuerza de la gravedad cayendo hacia el suelo,
Hacia la tierra.
Siente todo el peso de tu cuerpo en contacto con el suelo.
Aquí lleva la atención a tus pies.
Observa,
Siente que parte de tus pies está en contacto con la esterilla o con el suelo,
Con la manta o con lo que sea y que parte de tus pies está sintiendo el aire,
El vacío o el contacto con la ropa,
Con los calcetines.
Continúa ascendiendo por tu cuerpo,
Sintiendo talones,
Tobillos.
Observa la posición de los tobillos,
Siéntela.
Si están rectos,
Si los pies están estirados o flexionados o cualquier otra sensación que aparezca aquí.
Continuamos subiendo por tus pantorrillas hasta llegar a las rodillas.
Ve recorriéndolas en busca de estas sensaciones de tacto con la ropa de una pierna sobre la otra en contacto con algún material o quizá sin ningún tipo de contacto en el aire.
Continuamos ascendiendo.
Siente la postura de tus rodillas.
Siente la derecha y la izquierda y compara las sensaciones entre ambas con una actitud de observación.
No te pongas a juzgar si están bien colocadas o no.
Simplemente observa.
Continuamos subiendo sintiendo los muslos,
Quizá en un suave contacto con las tibias,
Quizá no.
Siguen buscando estas sensaciones de tacto con la ropa,
Con algún material o con el aire.
Y dirigiéndote hacia tu cadera,
Siente el peso de tu cuerpo sobre tu cadera.
Siente la estructura ósea de tu cadera como un eje totalmente estable,
Sólido y capaz de soportar el peso del resto del cuerpo.
Continúa subiendo y siente tu espalda.
Empieza por la zona lumbar sintiendo una suave curva hacia adentro en perfecto equilibrio.
Continúa subiendo y siente una curva hacia afuera también en equilibrio.
Y por último,
Siente toda la espalda.
De aquí pasamos a la parte frontal del cuerpo y vamos a observar desde abajo hacia arriba.
Observa el abdomen bajo.
Observa si llega aire hasta aquí,
Si está en contacto con la ropa,
Si hay algo de movimiento o tensión.
Y continúa subiendo,
Pasando por el área del ombligo hasta la parte alta del abdomen llegando a tus costillas.
Observa cómo se abren y se cierran las costillas y sigue subiendo sintiendo el área del pecho,
El esternón y el corazón hasta llegar a tus hombros.
Desde los hombros vamos a saltar a las puntas de los dedos en ambos brazos recorriendo las sensaciones a través de los dedos,
Las manos,
Muñecas y antebrazos,
Codos y parte alta de los brazos.
Volvemos a los hombros y ascendemos por el cuello.
En el cuello observa cómo esta fina estructura puede sostener todo el peso de tu cabeza sin esfuerzo,
Sin tensión.
Y ahora recorre de adelante hacia arriba la estructura de tu cara desde una actitud de pura observación sintiendo los recohecos,
Las curvas,
Las texturas de tu cara,
Unas partes más duras,
Otras más blandas hasta llegar al nacimiento del cabello.
Aquí recorre de forma panorámica hacia atrás tu cuero cabelludo,
Sienes,
Orejas hasta llegar a la parte de atrás de tu cráneo.
Y ahora observa todo tu cuerpo en quietud,
En calma,
En esta calma desde el interior con una pura actitud de observación como si miraras en un lago para ver los peces.
Pregúntate qué es lo que me está haciendo sentir con queja,
Qué es lo que no soy capaz de aceptar.
Observa,
Observa las imágenes que aparecen en ese agua que estás observando,
Ese espacio interno ahora en silencio que te permite ver qué hay dentro.
Una vez que tengas una cierta idea de qué está ocurriendo,
Pregúntate qué es lo que de verdad me molesta,
Qué es lo que de verdad no puedo aceptar.
¿De verdad es tan importante?
Te animo a que te quedes aquí reflexionando y ahora sí teniendo una conversación profunda contigo misma o mismo.
Y si quieres salir ya,
Empieza a hacer más profunda tu respiración,
Mueve tus manos y acaricia tu cuerpo despertándolo y cuando estés preparada,
Preparado,
Junta palmas de las manos,
Llévalas al centro del pecho,
Inhala profundo,
Eleva las manos al espacio del entrecejo y devuélvelas al espacio del corazón e inclina tu cabeza ante él.
Sal de este estado con una sensación de calma,
De paz y de resolución de ese conflicto interno y te recomiendo que vayas a buscar un papel y escribas eso que has sentido.
Nos vemos en la próxima meditación.
Conoce a tu maestro
4.3 (41)
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