
Perdonar A Ti Y A Otros Transforma El Dolor En Paz
by Loto Oasis
Hay heridas que siguen ocupando espacio en nuestro interior Historias que repetimos una y otra vez en nuestra mente Esta meditación guiada para el perdón es una invitación a comenzar a liberar ese peso No para justificar lo que ocurrió u olvidar Tampoco para forzarte a perdonar antes de estar preparada/o Sino para recuperar tu paz A través de respiración consciente, visualización y reflexión guiada, esta práctica te ayuda a: - liberar resentimiento y tensión emocional - cultivar compasión hacia ti misma/o - soltar culpa y el peso del pasado - transformar el dolor en una experiencia de aprendizaje - abrir espacio para más paz interior No puedes cambiar el pasado Pero sí puedes cambiar la relación que tienes con él (!!) Esta meditación no sustituye apoyo psicológico, psiquiátrico ni tratamiento médico profesional (!!) Si estás pasando por una crisis emocional severa, busca ayuda profesional o apoyo inmediato en tu país. Mereces acompañamiento y no tienes que atravesarlo sola
Transcripción
Encuentra una postura acomodante.
Permite que el cuerpo se acomode poco a poco.
No necesitas forzarte a sentir nada hoy.
Esta práctica no es para justificar lo que duele.
Ni para fingir que todo estuvo bien.
Queremos liberar el peso que llevas dentro.
Respira profundo.
Inhala lento por la nariz.
Y exhala despacio por la boca.
Y nada.
Y exhala soltando un poco de tensión.
Siente el cuerpo aquí.
La respiración entrando y saliendo.
Y por un momento.
Permítete dejar de sostener todo.
Quizás hay heridas que todavía duelen.
Palabras que dejaron marca.
Decisiones que te persiguen.
Personas que no supieron cuidarte.
Momentos en los que tú tampoco supiste cómo hacerlo mejor.
Y cargar con todo eso.
Canso.
Así que respira.
No vamos a borrar el pasado.
Pero quizás podamos dejar de clavarnoslo una y otra vez dentro del pecho.
Inhala profundo.
Y exhala lento.
Lleva la atención hacia ti.
Hacia las partes tuyas que sienten culpa,
Vergüenza.
Arrepentimiento.
Tal vez haya decisiones que cambiarías si pudieras.
Tal vez hubo momentos en los que actuaste desde el miedo,
La confusión o el dolor.
Respira.
Y repite mentalmente o en alto.
Estoy aprendiendo.
No todo lo que hice nació de la maldad.
Puedo responsabilizarme sin destruir.
Merezco crecer.
Sin condenarme.
Me trato con compasión.
Respira profundo ahora.
Imagina que abrazas a esa versión de ti.
La versión más perdida,
Asustada,
Confundida.
Intentando sobrevivir con las herramientas que tenía.
A veces empezamos a sanar cuando dejamos de tratarnos como enemigos.
Respira profundo.
Ahora poco a poco lleva tu mente a alguien que te haya hecho daño.
No para hacer la herida más grande.
Pero para reconocer que sigue ahí.
Observa.
Que ocurre en tu cuerpo.
Sin juzgarlo.
Quizás hay rabia.
Préstefa.
Protección.
Cansancio.
Eso puede estar ahí.
El perdón.
No significa permitir el daño de nuevo.
No significa olvidar.
Ni reconciliarte.
A veces el perdón significa un descanso.
No quiero seguir cargando este veneno dentro de mí.
Respira profundo.
Lo que ocurrió.
Tolio.
Y duele.
Y aún así.
No quiero que este dolor de fina toda mi vida.
No puedo cambiar el pasado.
Pero si puedo elegir cuanto espacio ocupa dentro de mi.
Poco a poco.
Me libero del peso de revivirlo constantemente.
Imagina que sostienes una piedra pesada entre las manos.
Esa piedra es toda la rabia,
La culpa,
El resentimiento,
El cansancio acumulado.
Siente.
Cuánto pesa.
Pregúntate.
Si quieres seguir cargando.
Todo ese peso para siempre.
Respira profundo.
Y repite.
Estoy lista,
Lista para recuperar mi paz.
No quiero vivir atrapada o atrapado en el dolor.
Merezco avanzar.
Merezco respirar sin tanta carga.
Ahora imagina una luz suave expandiéndose desde el centro del pecho.
Una presencia cálida,
Tranquila.
Humana y divina.
Con cada respiración,
Esa luz empieza a ocupar un poco más de espacio dentro de ti.
Elíjate de nuevo.
Abre espacio para vivir.
Y repite.
Me perdono por las veces que no supe hacerlo mejor.
Me perdono por haberme abandonado algunas veces.
Y libero a quienes cargo.
Dentro de mí Merezco paz.
Siente el espacio que se abre cuando aflojas.
La armadura.
Y llevas puesta.
No tiene que terminar ahora.
Pero quizás hoy es el primer día en el que dejas de alimentarlo constantemente.
Quédate aquí unos instantes más.
Respiramos.
Sintiendo.
Y cuando estés preparado,
Preparada,
Vuelve lentamente.
Y llévate contigo esta intención.
No quiero seguir viviendo únicamente desde la herida.
También quiero volver a la paz.
Conoce a tu maestro
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