
Meditación Andando Guiada
by Lorena Solís
Meditación andando. Primero os explicaré en qué consiste, y después os guiaré, a través de un audio, para ponerla en práctica. Es muy útil para que os enfoquéis y seáis conscientes de vuestra respiración y de vuestro cuerpo. Si habéis practicado con los anteriores audios, espero que sí porque, como siempre os digo: "meditar requiere de constancia", os habréis dado cuenta de que en ningún momento estamos pretendiendo dejar la mente en blanco, porque eso es imposible. No podemos dejar de pensar, como tampoco podemos dejar de respirar o hacer que nuestro corazón deje de latir. Con estos ejercicios lo que pretendo es que os enfoquéis, que salgáis del "piloto automático" mental. Esto se consigue de muchas maneras, pero la más básica es dándoos cuenta de que sois vosotros quienes elegís en qué pensar y a qué prestarle atención: por ejemplo, a vuestra respiración o a alguna parte concreta de vuestro cuerpo.
Transcripción
Vamos a realizar una meditación andando muy sencilla que yo voy a guiar y que os va a ser útil para que os enfoquéis y seáis conscientes de vuestra respiración y de vuestro cuerpo.
En esta ocasión no nos vamos a sentar como hacemos siempre sobre una esterilla o zafú,
Sino que nos vamos a mantener de pie.
Lo ideal es en un pasillo o en una habitación amplia,
Como el salón de casa,
Para tener un poquito de espacio,
Aunque siempre podemos girar y hacer el recorrido a la inversa,
Las veces que sea necesario.
En segundo lugar,
Adoptaremos la postura correcta para meditar.
La espalda y el cuello deben estar erguidos con un punto de tensión.
Debemos rotar los hombros hacia detrás para que el pecho quede abierto y después dejar los laxos.
La barbilla debe apuntar ligeramente hacia el pecho para dejar expuesta la coronilla hacia arriba.
La nariz debe estar alineada con el ombligo.
Las mandíbulas deben estar en contacto pero sin ejercer presión.
La lengua debe tocar el principio del paladar.
Ahora va a sonar una campanilla de meditación.
Debéis seguir su sonido hasta el final,
Hasta que se haga el vacío.
A continuación,
Haremos el gesto de entrega a algo más grande que nosotros,
El universo,
Dios,
La vida,
Como queráis llamarlo.
Consiste en colocar las palmas de las manos en contacto,
Llevarlas a la altura del esternón y hacer durante unos segundos una leve inclinación de la cabeza hacia el pecho y del cuerpo hacia adelante.
Ahora volvemos a la posición erguida y,
También sobre la altura del esternón,
Cerramos la mano izquierda y la envolvemos con la derecha.
Vamos a dirigir la mirada hacia el suelo,
A unos cuantos palmos por delante de nuestros pies,
Más o menos en un ángulo de 45 grados.
A continuación,
Comenzaremos con la meditación andando.
Yo os voy a ir guiando pero el funcionamiento es el que sigue.
Inspiro,
Muy lentamente comienzo a levantar el pie derecho,
Lo adelanto un poquito en el aire,
Despacio,
Expiro suavemente y voy apoyando primero el dedo pulgar en el suelo y poco a poco el resto del pie.
Inspiro despacio,
Voy levantando el pie izquierdo,
Lo adelanto un poquito en el aire,
Voy expirando suavemente y voy apoyando primero el dedo pulgar y poco a poco el resto del pie.
Todo muy despacito.
Como siempre os digo,
Si en algún momento os perdéis,
Que probablemente sucederá,
No pasa absolutamente nada.
No está ni bien ni mal porque perder la atención es normal.
La mente funciona así.
Simplemente,
Con un tono amable,
Invitaros a volver a seguir el sonido de mi voz.
Muy bien,
Comenzamos.
Levanto el pie derecho un poquito,
Mientras voy inspirando,
Lo adelanto un poquito en el aire,
Despacio y poco a poco voy expirando suavemente,
Apoyo primero el dedo pulgar y poco a poco el resto del pie.
Inspiro despacio,
Voy levantando el pie izquierdo,
Lo adelanto un poquito en el aire,
Voy expirando suavemente y poco a poco apoyo primero el dedo pulgar y a continuación el resto del pie.
Continuad vosotros un poquito.
Recordad,
Si os perdéis,
No pasa absolutamente nada.
No hay meditaciones mal hechas ni bien hechas.
Esto es solo un ratito que os dedicáis a vosotros.
Si os perdéis,
Con un tono amable,
Invitaros a volver al objeto de meditación.
Recordad,
Inspiro,
Muy lentamente levanto el pie derecho,
Lo adelanto un poquito en el aire,
Despacio,
Voy expirando suavemente,
Apoyo primero el dedo pulgar y poco a poco el resto del pie.
Inspiro despacio,
Voy levantando el pie izquierdo,
Lo adelanto un poco en el aire,
Expiro suavemente y voy apoyando primero el dedo pulgar y poco a poco el resto del pie.
Cada vez que nos distraigamos del objeto de meditación,
Que va a ser muy normal porque la mente es muy pilla y siempre va a tratar de desviarnos,
Debemos,
Con un tono amable,
Volver a él.
No importa si os vais 200 veces o 200 millones de veces.
Porque el no irse no es lo esencial,
Lo fundamental es el darse cuenta de que nos hemos ido y volver.
¿Por qué?
Pues porque cuanto más practiquemos este juego de darnos cuenta y retornar al objeto de meditación,
Más fácil será después,
En nuestro día a día,
Ser conscientes de que estamos en piloto automático o sintiendo tristeza por el pasado o miedo por el futuro,
Desengancharnos de esos pensamientos y volver al presente.
Recordad,
Inspiro,
Muy lentamente voy levantando el pie derecho,
Lo adelanto un poquito en el aire,
Muy despacio,
Voy expirando suavemente,
Apoyo primero el dedo pulgar y poco a poco el resto del pie.
Inspiro despacito,
Voy levantando el pie izquierdo,
Adelanto un poco el pie en el aire,
Expiro suavemente y voy apoyando primero el dedo pulgar y poco a poco el resto del pie.
Ahora,
Mientras seguís caminando,
Os invito a que esbocéis una leve sonrisa de contentamiento.
Observad qué efecto produce en vuestro cuerpo.
Yo siento como un calor a la altura del pecho,
Una sensación muy agradable y amorosa,
Como si me envolviera en un abrazo.
Seguid caminando un poquito más.
Poco a poco deteneros.
Yo os invito a que os agradezcáis a vosotros mismos el tiempo que os habéis dedicado y por el trabajo que habéis realizado.
Asimismo,
Me gustaría que le dierais las gracias al universo,
A la vida,
Por cualquier cuestión por la que os podéis sentir agradecidos.
Ahora vamos a realizar el ofrecimiento a la práctica.
Os invito a que repitáis mentalmente conmigo.
Que yo y todos los seres vivientes podamos sentir verdadera felicidad.
Que yo y todos los seres vivientes podamos liberarnos del sufrimiento,
Del miedo,
De la confusión y de sus causas.
Que yo y todos los seres vivientes podamos ver con alegría el bien y la felicidad que hay en los demás.
Que yo y todos los seres vivientes podamos realizar la ecuanimidad.
Va a volver a sonar una campanilla y de nuevo debéis seguir su sonido hasta el final.
Cuando concluya,
Repetid el gesto de entrega a algo más grande que nosotros.
Poco a poco comenzad a movilizar el cuerpo según vayáis necesitando y os recomiendo que no os vayáis enseguida a la palabra.
Disfrutad un poquito el sabor a silencio que habéis generado el mayor rato posible para que la amante tarde un poco más en volver a revolucionarse.
Finalmente tan solo me queda daros las gracias por haber escuchado este audio,
Por el trabajo que habéis realizado y por ayudar a generar este espacio de meditación.
Namaste.
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