
Meditar con el sonido
by Liz Miranda
Los sonidos no siempre tienen que ser una distracción. En esta meditación aprenderás a escucharlos de una manera diferente: convirtiéndolos en tu objeto de atención y en un ancla para volver al momento presente. Una práctica para observar, escuchar y descubrir que incluso aquello que normalmente distrae a la mente puede ayudarnos a regresar al aquí y al ahora.
Transcripción
Hoy vamos a realizar una práctica de atención a los sonidos.
Recuerda que podemos darle un descanso a la mente utilizando diferentes objetos de atención.
En esta práctica vamos a hacerlo llevando nuestra atención a los sonidos que aparecen a nuestro alrededor.
Comienza encontrando tu postura.
Esa postura que ya conoces.
Te permite estar cómoda,
Cómodo.
Y al mismo tiempo mantenerte presente y alerta.
Revisa que tu espalda esté erguida,
Sin tensión.
Permite que el resto de tu cuerpo se relaje.
Y suavemente lleva tu atención a los sonidos.
¿Escucha el sonido de la campana?
Y permite que tu atención descanse simplemente escuchando.
Notas como el sonido aparece.
Permanece por un momento.
Y poco a poco desaparece.
Ahora amplía tu atención hacia los sonidos que hay a tu alrededor.
Escucha los sonidos más cercanos.
Los sonidos que aparecen en el lugar y en el espacio en el que estás?
No necesitas buscar ningún sonido en particular.
Sólo escucha.
¿Y si no percibes ningún sonido?
Te doy cuenta también de eso.
Esté consciente del silencio.
O de la ausencia de ruido.
Permanece por unos minutos escuchando.
Sin necesidad de poner etiquetas.
O darle un nombre a lo que escuches.
No importa qué tipo de sonido aparezca.
Simplemente reconoce.
Hay sonido.
Y estoy escuchando.
De los sonidos más lejanos.
Nota como los sonidos aparecen y desaparecen.
Otros permanecen durante más tiempo.
Algunos están cerca.
Y otros más lejanos.
Si notas que tu atención se fue a otro lugar,
Date cuenta y vuelve con suavidad a escuchar.
Permite que la mente descanse por un momento.
En este sencillo acto.
De solo escuchar.
Y ahora poco a poco suelta el ejercicio.
Vuelve a sentir tu cuerpo y el espacio en el que estás.
Cuando escuches el sonido de la campana abre suavemente los ojos.
Y observa las formas,
Los colores.
La luz que aparece frente a ti.
Gracias por darte este tiempo para meditar.
Nos escuchamos pronto.
Para seguir practicando juntos.
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