
Dar y recibir compasión
Práctica cotidiana formal donde tenemos la ocasión de trabajar la compasión y la autocompasión, la respiración se transforma en un vehículo activo para un intercambio dinámico y consciente. Usamos la inhalación para recibir bienestar y la exhalación para ofrecerlo, creando un círculo virtuoso de compasión, inspirando y espirando compasión para personas cercanas y queridas. Convirtiéndonos en generadores y distribuidores de compasión tanto para nosotros mismos como para dichas personas agradables (dos para mí y una para ti) o modulándolo de una manera sabia también al contrario (una para mí y dos para ti). Práctica grabada en directo y guiada por el Dr. Juan Carlos Luis Pascual, Universidad de Alcalá
Transcripción
Es la de dar y recibir compasión.
Vamos a empezar,
Como hacemos siempre,
Como hacemos algunas veces,
Centrando nuestra atención en nuestra respiración.
Incluso os animo a hacer dos o tres respiraciones profundas,
Un poquito más profundas,
Agradables.
Incluso inspirando por la nariz y expirando por la boca en estas dos o tres respiraciones diferentes para relajar un poquito las mandíbulas y para tratar de acentuar esa observación sobre esas sensaciones que puedan surgir en esta respiración.
Seguimos trabajando con esta respiración,
Observando,
Sin tratar de forzar,
De cambiar,
De modular en este momento nuestra respiración,
Simplemente observarla.
Os animo a observar la respiración.
¿Cómo inspiramos?
¿Cómo cogemos aire?
¿Cómo expiramos?
¿Cómo soltamos el aire?
Seguimos manteniendo el mismo requisito,
Si en algún momento perdemos la atención,
Esto no es un problema,
Todo lo contrario,
De una manera amable,
Como siempre hacemos,
Volveríamos de nuevo a esa respiración,
A nuestra respiración.
Sino para nosotras la respiración es un problema y nos agita más que tranquilizarnos,
Más que entrenarnos,
Más que calmarnos.
Podríamos utilizar otra alternativa,
Como veíamos,
El gran contenedor a la que llevamos cualquier estímulo,
Cualquier sensación que surja,
Abandonándola,
Dejándola,
Dejándola marchar en este contenedor.
Podemos utilizar esa metáfora o esa analogía de la respiración como un oleaje suave que viene y que se retira.
Podemos permitirnos observar cualquier sensación que pueda surgir,
Cualquier emoción que se refleje en nuestro cuerpo,
Incluso cualquier pensamiento asociado a esa emoción,
O no.
Seguimos observando de una manera amable,
Recogiendo,
Permitiendo ser como somos,
Respirar como respiramos,
Sentir como sentimos.
Como cualquier persona,
Como cualquier ser humano,
En cualquier momento,
Con sufrimiento o sin sufrimiento.
Ya sabemos,
Ya sabéis,
Que la compasión no es infinita,
No podemos dar lo que no tenemos a los demás,
No podemos cuidar ni servir a los demás,
Aunque queramos,
Sin haber trabajado previamente nosotras,
Nosotros,
Esa compasión,
Esa autocompasión.
Si somos especialmente cuidadores,
Sanitarios,
Profesores,
O una persona generosa,
No podemos dar todo por los demás,
No podemos colapsar si no hemos trabajado esa compasión,
No podemos caer en esa fatiga por compasión.
La propuesta que os planteo ahora nos va a ayudar a ese trabajo particular y personal con nosotras,
Con nosotros.
Vamos a asociar esa inspiración y esa expiración con ese trabajo de compasión.
Os animo a observar como entra el aire con esa textura,
Aunque sea muy ligera,
En nuestro cuerpo.
Notar como entra,
Penetra en nuestras fosas nasales,
En nuestra garganta,
Hasta llegar a nuestros pulmones.
Lo notamos en nuestro abdomen,
Lo notamos en nuestro pecho.
Nuestra respiración es compasiva,
Nuestra respiración nos permite nutrir todas nuestras células,
Todo nuestro cuerpo.
Nuestra respiración nos permite y nos da la vida.
Nos permite energizarnos,
Tomar fuerza,
Tomar firmeza,
Tomar compasión.
Ser mucho más amables y cuidadosos en ese fortalecimiento de esa compasión.
Cada vez que respiramos es como si nos aumentáramos nuestros depósitos de compasión,
De autocuidado,
De amabilidad hacia nosotras,
Hacia nosotros.
Inspiramos compasión.
Inspiramos bienestar.
Inspiramos plenitud.
En ese intercambio gaseoso,
En esa ventilación,
Podemos soltar lo negativo,
Lo no interesante,
Incluso en algún momento esa agitación o ese malestar.
Inspiramos compasión.
Inspiramos bienestar.
Inspiramos malestar.
Cada vez que inspiramos y expiramos nos sentimos más serenos,
Más tranquilos,
Probablemente.
Observamos si esto es así o no.
No hay ninguna obligación,
No nos queremos engañar,
Solamente observar qué sucede con nosotras en este momento.
Si nos encontramos cómodas en este autocuidado o a veces surge alguna sensación de incomodidad,
De no querer estar bien.
Simplemente observar qué es lo que sucede.
Seguimos con esta respiración.
Cómo cogemos aire,
Cómo inspiramos.
Cómo soltamos el aire,
Cómo expiramos.
Podemos trabajar también un poquito más esa compasión y no solamente la autocompasión.
Nos vamos a convertir como si fuéramos una especie de nudo,
Una especie de red de distribución de compasión con nuestra respiración.
Inspirando compasión.
Y expirando compasión.
Notar el gesto cálido de nuestros pulmones,
De nuestra respiración,
Masajeándonos,
Cimbreándonos,
Meciéndonos en esta respiración,
En esta respiración,
Respiración.
No tenemos prisa.
No tenemos por qué ser perfectos ni hacerlo perfecto.
Podemos tener errores,
Podemos sentirnos mal.
Somos parte de esta humanidad compartida.
Somos una persona más.
Igual que las demás.
Sintiendo y sufriendo como las demás.
Permitirnos,
Permitiros sufrir,
Afrontar ese sufrimiento,
Esa emoción.
Acompañarla,
Gestionarla de la mejor manera que sepamos que podamos,
Que queramos.
Inspiro bienestar,
Inspiro compasión.
Inspiro bienestar,
Inspiro compasión.
Una para ti.
Una para mí.
Una para ti.
Podemos poner cara y nombre a esa persona con la que trabajamos.
Podemos incluso visualizarla aquí,
Ahora,
En este momento,
Frente a nosotras o a nuestro lado,
Sentadas o tumbadas como nosotros.
Uno para ti.
Uno para mí.
Mantenemos ese equilibrio de compasión,
Ese círculo de compasión,
Ese motor,
Ese bombeo de la compasión,
Siempre con nosotros.
Permitirnos,
Permitiros ser como sois.
Tan humanos como sois.
Tan personas como somos,
Como soy.
Podemos jugar,
Aquilatando lo que damos y lo que nos damos a nosotros.
Si estamos especialmente mal,
Nos podemos dar más compasión.
Dos para mí.
Y uno para ti.
No dudéis en acompañar esta respiración con cualquier gesto compasivo,
Cercano,
Real,
Auténtico,
Que queráis.
Del cual queráis disponer.
Disponemos de nuestra respiración.
Disponemos de nuestra visualización.
Disponemos de nuestro gesto.
Dos para mí.
Inspiro,
Inspirando aquí.
Y expirando ahora.
Si esa persona con la que estamos trabajando requiere más acompañamiento,
Requiere más consuelo por nuestra parte.
Requiere nuestro tiempo en este momento.
Podemos modularlo de otra manera,
Este equilibrio.
Uno para mí.
Tres para ti.
Tres para ti.
Dejad que seáis como queráis ser en este momento.
Permitid trabajaros en ese océano de compasión que estamos utilizando.
Como energía,
Como red de distribución.
Os animo a trabajar con personas agradables,
Cercanas.
Por ejemplo,
Con vuestra familia,
Con nuestra familia o con personas queridas.
Requieran o no requieran en este momento más compasión.
En cualquier caso,
Modulando de una manera sabia nuestra compasión.
Utilizar cuatro o cinco personas.
Dos para mí.
Uno para esta persona.
Inspirando aquí.
Inspirando aquí.
Y expirando ahora.
Distribuirlo como consideréis lo mejor que sintamos que queráis en este momento.
Dos para mí.
Y una para mi hija.
Inspirando.
Aquí.
Y expirando ahora.
Dos para mí.
Y una para mi hijo.
Inspirando aquí.
Y expirando ahora.
Dos para mí.
Y una para mi otro hijo.
Inspirando.
Y expirando.
Os invito a ir soltando esta práctica.
Dejándonos respirar de una manera más cotidiana.
Reconectando con todo aquello externo a nosotras,
Sonidos,
Sensaciones,
Estímulos.
Siempre cuando queramos,
Siempre cuando nos apetezca.
Muy despacio,
De una manera consciente.
Os animo,
Si lo deseáis,
A hacer pequeños,
Pequeñísimos movimientos con los dedos de las manos o de los pies.
Muy despacio,
Muy despacio.
A ir aumentando esta movilidad,
Esta conexión.
A ir ampliando este movimiento a otros grupos musculares mayores.
Desentumeciéndonos,
Bostezando o abriendo los ojos.
Lo que queramos.
Muy despacio.
Conoce a tu maestro
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
