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Despejar el estado emocional para Ser

by José Manuel Sáez Sánchez

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Meditación
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La experiencia vital generalmente está marcada por el estado emocional que nos envuelve completamente y suele definir nuestra forma de vivir. Se ve de gran importancia descubrirnos interiormente para observar nuestras necesidades interiores y como establecemos dependencias con el exterior y de ello se deriva ese estado. Es muy importante encontrar una forma de liberarnos de los estados emocionales para dejarnos ser y vivir verdaderamente.

Transcripción

Hola de nuevo,

Bienvenidos a una nueva reflexión.

Muchas veces hablamos de las crisis,

El desánimo,

La depresión,

Todo aquello que afecta a nuestro yo emocional,

A nuestra identidad,

Todo eso que muchas veces prestamos tanta atención y es tan importante.

Vamos a reflexionar sobre ello,

Así que vamos a interiorizar.

Lo primero que uno se podría preguntar es a quién está afectando todo ese proceso,

Todo ese desencuentro con la vida,

Con las relaciones con los demás,

Las crisis,

Los conflictos.

¿A quién le está pasando?

¿Quién es ese ser emocional al que le afectan tanto las cosas?

Almacena el dolor,

Lo arrastra durante toda la vida e intenta satisfacer,

Sanar,

Curar ese profundo dolor,

Ese profundo desencuentro.

Es interesante y muy útil identificar qué o qué cosa es a quién le afecta eso.

Reflexionarlo en base a la meditación,

A esa interiorización donde buscamos cuál es el origen de esas emociones,

De ese pesar,

Dónde está el sujeto que percibe el conflicto,

El desencuentro,

El malentendido,

La angustia.

Entonces se requiere que miremos muy profundamente y nos demos cuenta dónde está ese ser.

¿Está en nuestra cabeza?

¿Está en nuestro centro,

En nuestro interior?

Y una vez que localicemos el origen,

El lugar donde anhelamos hacer cosas,

Conseguir cosas,

Y a su vez es el lugar donde nos llegan las consecuencias,

El resultado de nuestras acciones.

Vemos así que efectivamente hay un punto,

Un lugar en nuestro interior que podemos definir como nuestro yo profundo,

Nuestro yo real.

Nuestra necesidad de relacionarnos con el mundo procede de ese lugar.

Es el sitio donde se origina el desencuentro,

La sensación de soledad y todo aquello que vamos percibiendo en nuestra interacción con el mundo.

Una vez que hemos identificado ese yo real que somos,

Sería muy práctico y conveniente percibirnos al margen de todas las sensaciones.

Es curioso que cuando localizamos ese yo profundo,

Se produce como un silencio.

Es como si todo lo que antes nos tenía atrapados,

Se quedara al margen,

Como fuera.

Es decir,

Las cosas,

El desánimo,

Todas esas emociones nos afectan cuando nuestra atención se mantiene en el exterior.

De esa manera estamos recibiendo,

Sin darnos cuenta y de una manera desprotegida,

Todo el resultado de nuestra interacción.

Cuanto más distante esté nuestra atención de ese centro,

Más vulnerables somos.

Por eso,

Resulta curioso que cuando nuestra atención deja de estar proyectada en el exterior y se lleva directamente al origen de todas esas emociones,

El lugar donde sentimos,

Nos alegramos,

Sentimos felicidad,

Amor,

Sufrimiento,

En ese lugar,

Si ponemos la atención,

Vemos que por un momento todo ese conglomerado desaparece.

Ese es el lugar mejor para meditar,

Para estar tranquilo,

En paz.

Sin duda,

Todo lo que nos ocurre,

Nos ocurre porque desde ese centro pretendemos obtener algo en el exterior.

Y difícilmente algo del exterior puede tener la característica del interior.

Cuando el interés de ser lo que somos en el interior se traslada a una acción exterior,

Lo que estamos haciendo es transponer,

Transponer la verdad que uno es por la verdad que uno resulta en el exterior.

Sabemos que es imposible que esa sensación interior de ser esté representada en cualquier acción exterior.

Es imposible mantener la calma y sobre todo la permanencia en la sensación de ser,

Cuando trasladamos en el resultado de nuestras acciones exteriores la importancia de lo que somos.

Entonces somos totalmente impermanentes,

Cambiantes,

Dependientes.

Y permanecemos en ese interior percibiendo que todo el daño lo recibimos por esperar algo de fuera.

Por ese motivo sabemos que si nos mantenemos durante un tiempo simplemente estando en ese interior que somos,

Vemos que se restablece nuestra calma,

Nuestra paz y sobre todo nuestra integridad.

Podemos mantenernos todo el tiempo que queramos recibiendo esa calma,

Permaneciendo en ella,

Reconociéndonos que somos reales en ese saber estar interior.

Sabemos que todo el resto de cosas que nos afectan pertenecen al exterior.

Y uno mismo es el que se supedita a todo ello para sentirnos bien.

Por ello tenemos ante nosotros la opción de eliminar,

Disipar por completo esa dependencia del exterior.

Si somos capaces de reconocernos reales en nuestro interior,

No necesitamos ya depender de ninguna acción,

De ninguna respuesta externa,

De ninguna valoración.

Si esto se afianza en nosotros,

Vemos que esa fuerza que tiene el exterior para condicionar nuestra sensación de ser interior se va debilitando cada vez más.

Podríamos extender nuestros brazos hacia arriba,

Desde ese centro interior,

Ascendiendo con ellos por encima de la cabeza,

Visualizando que son la proyección de esa sensación de ser interior.

Vemos que a todo alrededor está el cúmulo de pensamientos,

Hábitos,

Creencias,

Aprendizajes,

Juicios,

Valoraciones,

Criterios,

Todos provenientes de una vida exterior ante la que hemos claudicado.

Entonces desde nuestro interior trasladamos esa atención a lo largo de los brazos,

Con las palmas juntas,

Como si emitieran un rayo de luz que llegara al infinito.

Y de cada mano sale como una espada de luz,

De manera que van separándose,

Descendiendo hacia los lados,

Como eliminando toda esa capa de afectación emocional y mental que se ha construido en nuestro entorno.

De manera que según van bajando los brazos,

Cada vez el espacio en el que podemos reflejar lo que realmente somos se va ampliando,

Siendo cada vez un ángulo mayor,

Hasta llegar a tener los brazos 180 grados,

Bajando hacia abajo hasta completar el círculo.

De manera que toda esa dependencia,

Todas esas emociones,

Todos esos aprendizajes,

Los conflictos,

Las consecuencias de los actos,

De los sucesos,

Van perdiendo y desapareciendo por completo.

De esa manera cerramos el círculo en la parte inferior y regresamos ahora con las manos unidas,

Llegando nuevamente a nuestro centro,

De manera que a nuestro alrededor y hasta el infinito ha quedado para nuestra visión todo libre de afectación.

De esa manera nuestra inhalación se produce desde ese centro,

Nuestra exhalación llena de luz,

Llena por completo todo ese espacio que hemos abarcado,

Sin posibilidad de ver consecuencia y reacción externa.

Nos afianzamos en ese dejarnos ser,

Dejarnos ser,

Dejarnos nutrir hasta que se convierta en nuestro estado permanente,

Que así sea.

© 2026 José Manuel Sáez Sánchez. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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