
Reconocer y Gestionar el Estrés
by Kensho Life
Meditación guiada para reconocer y gestionar el estrés, ayudando a fortalecer la resiliencia y a desarrollar inteligencia emocional. En esta práctica vamos a abrirnos a las sensaciones físicas que se crean cuando algo nos estresa, de forma que nos permita reconocerlo cuando ocurra. Esta apertura y aceptación nos ayuda a sentirnos menos atrapados por el estrés y la ansiedad y a que podamos recuperar antes una sensación de calma y control.
Transcripción
Reconocer el estrés.
El estrés no es nuevo.
Ha estado con la especie humana desde el principio de los tiempos y en cierto modo es gracias al estrés que nuestra especie ha sobrevivido y evolucionado.
El estrés,
Como todas las emociones,
Se manifiesta de forma física en el cuerpo.
En esta meditación vamos a practicar identificar estas manifestaciones que sentimos y,
Sin rechazarlas,
Vamos a intentar abrirnos a ellas,
Investigarlas y aceptarlas.
Aceptar las sensaciones de estrés en el cuerpo hace que nos sintamos menos atrapados por él.
Siéntate en una postura cómoda que te permita estar alerta,
Con los ojos cerrados o entornados.
Toma unas cuantas respiraciones más profundas para atraer la atención al momento presente,
Fijándote en el recorrido del aire desde que entra por la nariz hasta que sale,
Incluyendo las pequeñas pausas entre medias.
Observa las cualidades de la respiración,
Si es leve,
Ligera,
Pausada,
Acelerada,
Dificultosa… No importa cómo sea,
Simplemente observa con curiosidad,
Sin juzgar,
Sin intentar que sea de otra manera.
Empieza prestando atención a los puntos de presión sobre el asiento o el suelo,
Cómo sientes el peso del cuerpo y la fuerza de la gravedad tirando de ti.
Ahora haz un escaneo general del cuerpo,
Desde la cabeza hasta los pies,
Intentando identificar si hay alguna parte del cuerpo que esté en tensión y que llame tu atención.
Cuando tenemos estrés,
Tendemos a contraer los músculos.
A lo mejor estás apretando los dientes,
O tener las manos en tensión,
O los músculos alrededor de los ojos,
O dolor en los hombros,
Un nudo en el estómago,
La garganta seca… Intenta localizar el foco de estrés.
Si la sensación se vuelve muy intensa,
Puedes llevar tu atención a otra parte del cuerpo que se sienta más calmada,
Más neutral.
Una vez hayas elegido una parte del cuerpo donde notes la tensión de forma más evidente,
Lleva ahí toda tu atención.
Intenta cómo se siente,
Qué sensaciones físicas tienes,
Si cubre un área grande o es un punto en particular,
Si la sensación es aguda o difusa,
Si hay vibraciones o pulsaciones,
O si se siente más entumecido o sin sensaciones específicas.
A lo mejor las sensaciones son confusas y no es fácil describirlas.
En cualquier caso,
No importa.
Simplemente investiga con curiosidad y fíjate en cómo van cambiando las sensaciones.
La intención no es ni cambiar la tensión ni querer que desaparezca.
La intención de esta práctica es contactar con la tensión y familiarizarnos con cómo el estrés se manifiesta en nuestro cuerpo.
Mira a ver si puedes mantener tu curiosidad por lo que está ocurriendo,
Dejando que,
Sea lo que sea,
Ocurra sin resistencia.
Muchas veces simplemente al prestar atención a las sensaciones terminan desapareciendo de forma natural.
Y esto está bien.
Otras veces puede que aumente la tensión.
Y esto también está bien.
Lo que practicamos es no rechazarlo.
Recuerda que cuanta más resistencia oponemos,
Mayor es el sufrimiento.
Sigue prestando atención a si cambian las sensaciones o si siguen igual.
Si las sensaciones se vuelven muy intensas,
Puedes volver a llevar tu atención a la respiración para crear más espacio.
También puedes alternar pasar la atención de la respiración a la sensación de tensión.
O quizás puedes traer algo de relajación al cuerpo tomando una respiración más profunda y luego volver a las sensaciones específicas.
Si en algún momento te distraes pensando en otra cosa,
Recordando,
Imaginando,
Planificando,
Recuerda que es normal que esto ocurra y cuando te des cuenta,
Sin frustrarte por haberte distraído,
Lleva la atención de vuelta a la parte del cuerpo que estabas investigando.
Fíjate en cómo las sensaciones físicas están cambiando continuamente y cómo cuando nos abrimos a ellas somos capaces de estar con ellas.
Recuerda que en el día a día,
En el momento que sientas estrés,
Puedes conectar con tu cuerpo para ver cómo se siente,
Poder sentir el estrés,
Crear espacio para que se manifieste y poder respirar con él,
Aceptando el estrés sin que tú te conviertas en él.
Recuerda que tú no eres ese estrés,
Eres el observador.
Para terminar,
Vuelve a centrarte en la respiración,
En los sonidos de alrededor y ve tomando conciencia de dónde estás.
Poco a poco,
Ve moviendo el cuerpo,
Estírate si lo necesitas y ve abriendo los ojos.
Te invitamos a prestar más atención a cómo sientes el estrés en el cuerpo durante los próximos días y a explorarlo con curiosidad,
Sin resistencia.
Gracias por tu atención.
Conoce a tu maestro
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