
Dormir Sin Esfuerzo
by Gisela Bollo
En esta práctica guiada no necesitas hacer nada para dormir. A través de la respiración, la presencia corporal e imágenes suaves, irás creando un clima de calma donde el descanso puede aparecer de forma natural. Un acompañamiento tranquilo para dejar atrás el día y entregarte al sueño sin esfuerzo. Música: "Music for meditation and yoga healing nervous system", Maksym Dudchyk
Transcripción
Bienvenido,
Antes de comenzar recuerda que no necesitas intentar dormir,
El sueño no suele aparecer cuando lo perseguimos sino que muchas veces llega cuando dejamos de hacer ese esfuerzo.
Así que por unos minutos no hay nada que conseguir,
Nada que lograr solo estará aquí.
Permite que el cuerpo encuentre su lugar sobre el colchón Siente el peso de la cabeza.
El contacto de la espalda.
Los brazos las piernas El cuerpo ya sabe como descansar.
No hace falta enseñarle.
Solo darle un poco de tiempo.
Las condiciones adecuadas.
Así que confía en él y relájate.
Lleva ahora la atención a la respiración sin cambiarla simplemente sintiendo como el aire entra y sale.
Quizás notes que la respiración cambia por sí sola.
Y si no cambia también está bien.
Puede ocurrir o no.
Siente el colchón sosteniendo tu peso Nota que puedes soltar y descargar todo tu peso sobre el colchón Quizás puedas entregar un poco más soltar un poco más en cada exhalación Siente como cada exhalación te ayuda a dejar caer más el cuerpo hacia esa superficie que te sostiene Mientras permaneces aquí,
Observa si todavía queda algo del ritmo del día.
Quizás una conversación.
Una preocupación,
Algo pendiente no hace falta apartarlo,
Solo reconocer que estuvo contigo durante el día y que por ahora puede esperar.
No porque haya desaparecido,
Sino porque este momento es para descansar.
Imagina que el día comienza a alejarse lentamente como un paisaje que ves desde la ventana de un tren no necesitas retenerlo ni resolverlo.
Simplemente observar cómo queda un poco más atrás Vuelve al cuerpo.
A la sensación del colchón.
Al contacto con las sábanas.
A la temperatura del aire sobre la piel.
Cada vez hay menos cosas en que pensar.
Solo sensaciones sencillas.
El peso del cuerpo.
La respiración.
El apoyo.
Siente tus manos.
El contacto en donde están apoyadas.
Si no están apoyadas sobre tu cuerpo puedes colocarlas A lo mejor una mano en el pecho,
Otra en el abdomen.
O donde te parezca bien,
Cómodo,
Agradable.
No para hacer algo.
Simplemente para sentir ese contacto como si de esta manera el cuerpo pudiese reconocer que no está solo y que está seguro en tranquilidad.
Permanece así unos instantes sintiendo ese contacto Tal vez puedas preguntarte suavemente ¿Hay alguna parte de mí que todavía sigue haciendo algo?
No busques una respuesta.
Solo deja que la pregunta repose.
Y si descubres algún lugar que todavía está trabajando acompáñalo con la respiración.
Sin intentar cambiarlo.
Como quien permanece junto a alguien que simplemente necesita un poco más de tiempo.
Poco a poco deja también esa pregunta ya no hace falta buscar nada.
Simplemente sentir respirar.
Descansar Cada exhalación puede ser apenas un poco más larga sin esfuerzo.
Sin controlar como si el cuerpo fuera encontrando por sí mismo.
Un ritmo más lento.
Cada vez más tranquilidad Ya no hay nada que resolver por esta noche.
Nada que demostrar ningún lugar al que llegar.
Solo este momento.
Y el permiso de descansar en él.
Voy a permanecer en silencio unos instantes No necesitas seguir escuchando mis palabras.
Si el sueño llega,
Puedes dejar que llegue.
Y si todavía no llega simplemente continúa descansando.
Poco a poco mi voz comenzará a alejarse ya tienes todo lo que necesitas.
Para continuar descansando.
Que tengas una noche tranquila.
Conoce a tu maestro
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