
Volver Al Cuerpo-día 3: Habitar El Cuerpo Con Amabilidad
Esta meditación es una invitación a habitar tu cuerpo con más amabilidad. En lugar de corregirlo, exigirle o juzgarlo, vas a practicar sentirlo desde adentro, reconocerlo como tu casa y ofrecerle una presencia más suave. Tercera práctica de la serie 4 días para volver al cuerpo.
Transcripción
Bienvenida,
Bienvenido a esta práctica.
Este es el día 3 de la serie 4 días para volver al cuerpo.
Hoy vamos a practicar habitar el cuerpo con amabilidad.
No solamente sentirlo.
No solamente relajarlo.
Sino empezar a relacionarnos con él de otra manera.
Porque muchas veces estamos en el cuerpo,
Pero no lo habitamos del todo.
Lo usamos,
Lo exigimos,
Lo apuramos,
Lo corregimos.
Le pedimos que rinda,
Que se vea de determinada manera.
Que no se canse.
Que nos sienta tanto.
Y sin darnos cuenta podemos empezar a vivir el cuerpo como si fuera algo separado de nosotros.
Algo que hay que controlar.
Que mejorar.
Algo que debería responder siempre.
Esta práctica es una pausa para volver a mirarlo de otra manera.
No como un proyecto,
Una tarea o algo para corregir.
Sino como tu casa.
Tu lugar.
Tu cuerpo sensible.
Tu cuerpo vivo.
El lugar donde ocurre la experiencia.
Hoy no vamos a pedirle nada,
Vamos a escucharlo.
A ofrecerle amabilidad y mucho amor.
Busca una posición cómoda.
Puede ser sentada o acostada.
Elige una postura en la que puedas sentir apoyo.
No hace falta que sea perfecta.
Afloja un poco los hombros,
Suelta la mandíbula.
Deja que tus manos descansen.
Y si se siente bien para ti,
Cierra los ojos.
Empieza anotando el cuerpo completo.
Sin entrar todavía en ninguna zona en particular.
Solo siente que tienes un cuerpo.
Un cuerpo que está aquí.
Respirando.
Sosteniéndote.
Acompañándote.
Tal vez está cómodo.
Tal vez inquieto.
Cansado.
Quizá hay alguna tensión.
O quizás no sientas demasiado.
Todo está bien.
Nos vamos a buscar una sensación ideal.
Solo vamos a estar con lo que hay.
Inhala suavemente por nariz.
Y a tu ritmo exhala lento Inhala nuevamente por nariz.
Exhala también por nariz Deja que la respiración fluya.
Y con cada exhalación permite que tu atención baje un poco más hacia el cuerpo.
Como si dejaras de mirarte desde afuera y empezaras a sentirte desde adentro.
De afuera hacia adentro.
De la exigencia hacia la presencia.
Del juicio hacia la escucha.
Coloca ahora tus manos en cualquier parte del cuerpo que necesite más presencia.
Apóyalas suavemente.
Siente el contacto.
La temperatura.
.
.
La presión suave.
Tus manos no están ahí para corregir algo.
Están ahí para acompañar.
Respira bajo tus manos.
Siente el movimiento,
Aunque sea mínimo,
Sutil.
El cuerpo responde.
El cuerpo está vivo.
El cuerpo siente.
Ahora preguntate internamente con mucha suavidad.
Cómo se siente mi cuerpo hoy.
No respondas desde la cabeza.
No busques una frase perfecta,
Solo escucha.
Tal vez el cuerpo responda con una sensación.
Pesadez,
Tensión,
Calor,
Inquietud.
Cansancio.
Nada.
Todo es información.
Todo merece ser escuchado.
No hay una respuesta incorrecta.
Respira profundo Y ahora,
En lugar de preguntarle al cuerpo qué tiene que cambiar,
Pregúntale.
¿Qué necesitas de mí ahora?
Tal vez descanso.
Tal vez necesita suavidad.
Tal vez necesita movimiento.
Tal vez necesita agua.
Tal vez espacio.
O que deje de hablarle con dureza.
Solo escucha.
Sólo abre esa pregunta,
¿qué necesitas de mí ahora?
Inhala,
Exhala.
Muchas veces el cuerpo no necesita grandes respuestas.
A veces necesita que dejemos de pelear con él.
Que dejemos de apurarlo.
De tratarlo como una máquina.
De pedirle que siga cuando ya está cansado.
Hoy puedes ofrecerle una frase simple.
Repite internamente.
Gracias,
Cuerpo.
Gracias por sostenerme.
Gracias por traerme hasta aquí.
Deja que estas palabras estén.
Gracias,
Cuerpo.
Por respirar.
.
.
Por sentir.
Por avisarme.
Por acompañarme.
Por sostenerme incluso cuando no te escucho.
Lleva la atención ahora a la zona del cuerpo donde más sientas presencia ahora.
Puede ser tu pecho.
Abdomen,
Espalda,
Garganta,
Manos y quédate ahí.
No para cambiar esa zona,
Sino para acompañarla.
Como si tu atención fuera una luz suave y cálida.
Que no invade.
No empuja.
Solo ilumina.
Siente esa zona desde adentro y dile.
Puedes ser como eres en este momento.
No tienes que tensarte para protegerme.
No tienes que relajarte para que yo te acepte.
Puedes estar ahí.
Esta es una forma distinta de volver al cuerpo.
No volver para controlarlo,
Sino para evitarlo.
Para hacer las pases con él.
Para recordar que tu cuerpo no es un obstáculo.
Es tu lugar.
Es tu casa.
El espacio desde donde respiras,
Amas,
Descansas,
Intuyes,
Percibes y estás en el mundo.
Decide internamente,
Este es mi cuerpo.
Estoy aprendiendo a evitarlo.
Estoy aprendiendo a escucharlo.
Estoy aprendiendo a tratarlo con más amabilidad.
Inhala y exhala tu ritmo.
Permite que la respiración recorra el cuerpo como un gesto de cuidado.
Imagina ahora que tu cuerpo es una casa.
Una casa que quizá ha vivido muchas estaciones.
Días de luz,
De cansancio.
Momentos de expansión.
De cierre.
Una casa que tal vez necesita una limpieza,
Descanso.
Aire,
Silencio o calor.
Pero sigue siendo tu casa.
No necesitas atacarla.
Ni abandonarla.
Puedes volver a entrar con cuidado.
Abrir una ventana,
Encender una luz.
Sentarte adentro y decir estoy volviendo.
Estoy aquí.
Quédate unos instantes con esta imagen.
Tu cuerpo como casa.
Tu respiración como una luz encendida.
Tu presencia como una forma de volver.
Y repite internamente,
Este cuerpo es mi casa.
Puedo volver a habitarlo.
Puedo escucharlo con amabilidad.
Poco a poco empieza a sentir el contacto del cuerpo con la superficie.
El peso,
La temperatura.
Los sonidos.
Siente tus manos sobre el cuerpo si todavía están ahí.
Y antes de terminar.
.
.
Ofrece un último gesto de amabilidad.
Puede ser una mano en el corazón,
En el abdomen.
Una respiración más profunda.
O simplemente una frase.
Gracias por estar conmigo.
Gracias,
Cuerpo.
Voy a escucharte un poco más.
Respira profundo por nariz,
Suelta el aire lento.
Comienza a mover los dedos de tus manos,
De tus pies.
Y permite que el cuerpo vuelva a la presencia externa sin apuro.
Cuando estés lista o listo,
Puedes abrir suavemente los ojos.
Gracias por compartir esta práctica conmigo.
Este fue el día 3 de la serie 4 días para volver al cuerpo.
Hoy practicamos habitar el cuerpo con más amabilidad.
No como algo que hay que corregir.
Sino como un lugar al que podemos volver con ternura.
Cerraremos la serie con una meditación para sentirte sostenida,
Sostenido.
Soy Eugenia Flaivan y te deseo que puedas seguir habitando tu cuerpo con más suavidad durante el resto del día.
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