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Dormir en Calma-Día 2

by Eugenia Flaiban

Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos

Relajación corporal profunda para dormir. Una práctica lenta y profunda para relajar el cuerpo antes de dormir. A través de un escaneo corporal guiado, respiración suave y pausas de silencio, podrás ir aflojando tensión y entrando poco a poco en un estado de descanso. Segunda práctica de la serie 4 noches para dormir en calma.

Transcripción

Bienvenida,

Bienvenido a esta práctica.

Este es el día 2 de la serie 4 noches para dormir en calma.

Esta noche vamos a hacer algo muy simple.

Vamos a relajar el cuerpo.

Poco a poco.

Zona por zona.

Sin esfuerzo.

Sin exigencias.

Sin necesidad de lograr nada.

No tienes que quedarte despierta o despierto hasta el final.

Tampoco tienes que concentrarte perfectamente.

No tienes que hacerlo bien.

Solo escucha mi voz mientras puedas.

Y cuando el cuerpo encuentra el sueño.

Entrégate a él.

Acomódate en la cama.

Permite que el cuerpo encuentre la posición más cómoda posible.

Ajusta la almohada.

Acomoda las sábanas.

Deja que las piernas descansen.

Que los brazos caigan naturalmente.

Las manos no tienen nada que hacer.

Si no lo has hecho hasta ahora,

Cierra los ojos.

Y siente la cama debajo de ti.

La cama sostiene tu cuerpo.

No tienes que sostenerlo tú.

Siente el peso del cuerpo.

Tu cabeza tus hombros.

Tu espalda.

.

.

Tu pelvis.

Tus piernas.

Tus pies.

Todo el cuerpo apoyado.

Todo el cuerpo llegando a la noche.

Inhala suavemente por nariz y exhala tu ritmo más lento,

Más largo y profundo.

Otra vez inhala.

Y a tu ritmo exhala lento,

Largo.

Y una vez más inhala y al exhalar deja que el cuerpo se vuelva un poco más pesado.

Como si cada exhalación te acercara más y más al descanso.

Lleva ahora la atención a la parte superior de tu cabeza.

Al cuero cabelludo.

A tu frente.

Nota como tu frente se suaviza.

El entrecejo se afloja,

Los ojos descansan.

Los párpados se vuelven pesados.

Muy pesados.

No tienes que mirar nada.

No tienes que estar atenta o atento a nada.

No hay nada que anticipar.

Simplemente descansar.

Siente tus mejillas.

Tu nariz.

.

.

Tu boca.

Permite que la mandíbula se suelte.

Que los dientes se separen.

Y que la lengua no se resista.

La garganta se ablanda.

Y todo el rostro se afloja.

Como si el día se derritiera lentamente desde la cara.

Respira.

Lleva la atención al cuello.

A la nuca.

Permite que la nuca se apoge.

Que no tenga que sostener a la cabeza.

Que no tenga que hacer fuerza.

El cuello se relaja.

La garganta se relaja La cabeza descansa.

Lleva ahora la atención a los hombros Inhala.

Y con la exhalación deja que los hombros caigan hacia la cama.

Tal vez han estado cargando mucho.

Pero ahora no tienen nada que cargar.

Los hombros se vuelven pesados.

Más pesados.

Descienden.

Se ablandan.

Descansan.

Siente los brazos.

La parte superior.

Los codos.

Los antebrazos las muñecas.

Las manos.

Sus palmas.

Los dedos.

Tus brazos descansan.

Tus manos descansan.

Los dedos se sueltan,

Se entregan.

No hay nada que agarrar.

Nada que empujar.

Nada que sostener.

Las manos pueden estar abiertas,

Suaves.

Quietas.

Respira y lleva la atención ahora al pecho.

Siente cómo se mueve con la respiración.

Sube apenas al inhalar.

Y baja al exhalar.

No necesitas respirar profundo.

Solo respirar naturalmente.

El pecho se suaviza.

El corazón descansa.

Las emociones del día pueden bajar su intensidad.

No tienes que resolver nada esta noche.

No tienes que entender nada esta noche.

Todo puede esperar.

Respira.

Y lleva ahora la atención a la espalda.

A la parte alta de tu espalda.

La zona entre los homóplatos,

Luego la espalda media Luego la espalda baja.

Siente como la cama recibe todo el peso de la espalda.

Como si la espalda entera pudiera expandirse sobre el colchón.

Soltando esfuerzo.

Soltando tensión.

Soltando el día.

La espalda se vuelve pesada.

Muy pesada.

Cada vez más entregada.

Respira.

Y siente ahora el abdomen.

El abdomen puede aflojarse.

No tiene que estar contraído.

No tiene que protegerte Con cada exhalación el abdomen se ablanda más y más.

Más suave.

Más tranquilo.

Más suelto.

Inhala,

Exhala.

Tu cuerpo sabe descansar.

Dale ese permiso hoy.

Respira y lleva la atención a la pelvis.

A las caderas a la base del cuerpo.

Permite que esta zona se hunda en la cama,

Como si todo el cuerpo bajara.

Como si ya no hubiera nada que mantener arriba.

Las caderas se aflojan.

El cuerpo se entrega.

Respira.

Siente ahora tus muslos.

Grandes,

Pesados.

Relajados las rodillas.

Pantorrillas.

Tobillos.

Los pies.

Tus pies descansan.

Los dedos se sueltan.

Las plantas de los pies se ablandan.

Y las piernas enteras se vuelven pesadas.

Muy pesadas.

Como si no pudieran moverse.

Como si no quisieran moverse.

Como si todo el cuerpo eligiera quedarse aquí.

Quieto.

Cómodo.

Seguro.

Siente ahora tu cuerpo completo.

Desde la cabeza hasta los pies.

Todo el cuerpo apoyado.

Todo el cuerpo respirando.

Todo el cuerpo descendiendo hacia el sueño.

No hay nada que hacer,

No hay nada que lograr.

Nada que controlar.

La respiración continúa sola.

El cuerpo continúa solo.

El descanso empieza a suceder.

Imagina ahora una luz suave,

Cálida y tenue.

Una luz muy tranquila.

Como la luz de una vela.

Y esa luz empieza en la parte superior de la cabeza y lentamente recorre tu cuerpo.

Por donde pasa su avisa.

Por donde pasa relaja.

Por donde pasa le recuerda al cuerpo que puede descansar.

La luz baja por la frente,

Ojos,

Mandíbula.

Cuello.

Hombros.

Brazos.

Manos.

Todo se vuelve más pesado.

Más blando.

Más tranquilo.

Baja por el pecho.

El corazón.

El abdomen.

Leppard.

Las caderas.

Las piernas.

Los pies.

Y ahora todo tu cuerpo queda envuelto en esa luz suave.

Una luz de descanso.

Una luz de calma.

Una luz que no pide nada.

Solo acompaña.

Respira dentro de esa luz.

Muy suave.

Muy lento.

Y repite internamente.

Puedo descansar.

Mi cuerpo sabe dormir.

No tengo que hacer nada más.

El descanso puede venir.

Si aparece un pensamiento,

Déjalo ir.

Como una nube.

No tienes que seguirlo.

No tienes que responderle.

Simplemente vuelve al peso del cuerpo.

Vuelve a la cama.

Vuelve la respiración.

Y vuelve a esta frase,

Ahora puedo descansar.

Todo el cuerpo.

Se vuelve más pesado.

Todo el cuerpo descansa.

Todo el cuerpo suelta.

Quédate aquí.

No tienes que moverte No tienes que abrir los ojos.

No tienes que escuchar con atención.

Solo deja que la práctica continúe como un murmullo suave.

La respiración baja.

El cuerpo se aquieta.

La mente se aleja.

Que el sueño se acerca.

Porque no hay nada que resolver esta noche.

Todo está bien.

Y puedes descansar.

Quédate respirando suavemente.

El cuerpo sabe lo que tiene que hacer ahora.

Este fue el día 2 de la serie 4 noches para dormir en calma.

Soy Eugenia Flyvan y te deseo que puedas descansar muy,

Muy profundo.

Buenas noches.

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