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Calmar la Ansiedad-Día 3

by Eugenia Flaiban

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Puntuación
5
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Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
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4

Esta práctica te invita a bajar de la mente al cuerpo. Si venís de un día intenso, si sentís tensión, cansancio emocional o necesidad de contención, esta meditación te acompañará a relajar suavemente el cuerpo y cultivar una sensación interna de seguridad. Parte de la serie "4 días para volver a la calma".

Transcripción

Bienvenida,

Bienvenido.

Soy Eugenia Flaivan y hoy es el tercer día de nuestra serie para volver a la calma.

En los últimos días trabajamos con la respiración y con la mente.

Hoy vamos a ir un poco más adentro.

Vamos a ir al cuerpo.

Muchas veces la ansiedad no vive solo en los pensamientos.

Vive en la mandíbula apretada,

En los hombros levantados,

En el pecho que no termina de abrirse.

En el abdomen que sostiene demasiado.

Hoy te invito a soltar con suavidad parte de esa tensión que el cuerpo guardó.

Busca una posición cómoda.

Puedes estar acostada,

Acostado,

Sentado,

Sentado con la espalda apoyada.

Cierra los ojos,

Si eso se siente bien,

O deja la mirada suave,

Sin enfocar en nada.

Antes de empezar,

Deja que el cuerpo se acomode.

Sin exigirle nada todavía.

Solo deja que encuentre su lugar.

Empezamos con una respiración.

Inhala suavemente por la nariz y exhala por la boca,

Dejando salir el aire sin apuro.

Otra vez inhala.

.

.

Y exhala permitiendo que ese aire se lleve algo de lo que ya no necesitas cargar hoy.

Una última vez,

Inhala… y exhala dejando que el cuerpo pese un poco más.

Ahora vamos a recorrer el cuerpo con mucha suavidad.

No buscamos tensión para corregirla.

Solo vamos a visitarla con presencia.

Y con amabilidad.

Lleva tu atención a tu rostro.

Hay tensión en la frente.

Si hay tensión no necesitas cambiarla.

Solo notarla.

Y si quieres,

Imagina que con cada exhalación esa zona se vuelve un poco más blanda.

Baja los ojos.

Permite que los párpados descansen completamente.

Sin esfuerzo.

Los ojos ya no tienen que sostener nada.

Llega a tu mandíbula.

Nota si está apretada.

Si tus dientes están en contacto.

Y déjala caer suavemente.

Permite un pequeño espacio entre tus dientes.

Lleva calma a ese lugar.

Baja por el cuello.

Por la garganta.

Pregúntate si hay algo que hoy no pudiste decir.

No hace falta buscarlo.

Simplemente aflojar tu garganta.

Llega a tus hombros.

Nota como están.

Si están tensos.

Y con la próxima exhalación deja que caigan un poco.

Que se separen más de las orejas.

Solo suelta.

Llega al pecho.

Observa si está apretado.

Si sentís que ahí hay algo que está guardado.

No tenés que sacarlo hoy.

Tampoco tienes que nombrarlo.

Solo respira suavemente hacia dentro del pecho.

Como si el aire que inhalas pudiera llegar a los rincones que no suelen recibir su presencia.

Inhala hacia el pecho.

Y exhala dejando que se ablande cada vez un poco más.

Baja el abdomen.

Esta zona que muchas veces carga lo que la mente no pudo procesar.

Allí se guarda el estrés del día,

La preocupación,

La exigencia.

Simplemente pone atención.

Puedes llevar una mano ahí si quieres.

Y con cada exhalación.

Imagina que ese centro,

Que tu abdomen,

Se ablanda cada vez un poco más.

Llega ahora a la espalda,

A tu zona lumbar,

A la parte baja.

Siente el contacto con la superficie que te sostiene.

Y si puedes,

Entregale un poco más de peso.

No tienes que sostenerte solo,

Sola.

Algo te está sosteniendo ahora mismo.

Baja las piernas.

Muslos Rodillas.

PANTORRILLAS P.

S.

Siente el peso de tus piernas.

Déjalas que pecen.

No tienen que correr,

Pueden descansar.

Ahora con el cuerpo un poco más liviano.

Imagina que dentro de él.

.

.

Hay una zona de mucha calma.

Puede estar en el pecho,

En el abdomen,

En algún lugar entre los hombros,

No importa dónde.

Solo busca una zona que,

Aunque sea un poco,

Se sienta más estable.

Más tranquila.

Puedes ser pequeña,

No importa.

Y una vez que la tengas,

Lentamente comienza a respirar hacia esa zona.

Como si la inhalación pudiera hacerla crecer cada vez un poco más.

Inhalas y la zona de calma se expande.

Exhalas.

Y esa zona se asienta.

Inhalas y se expande.

Exhalas y se asienta.

Esa zona existe en vos siempre.

A veces la ansiedad,

La tensión o el ruido la tapan,

Pero está ahí.

Y puedes aprender a volver a ella.

Respira desde ahí.

Respira hacia ahí.

Estás segura,

Estás seguro.

Estás apoyada,

Apoyado.

No tenés que hacer nada más que estar presente en este momento.

Empieza a volver suavemente.

Nota los sonidos del espacio donde estás.

La temperatura del aire.

.

.

El contacto del cuerpo con la superficie.

Mueve suavemente los dedos de las manos.

Los pies.

Lleva las manos al pecho si quieres como un gesto de agradecimiento hacia tu propio cuerpo.

Tu cuerpo hizo todo lo posible hoy.

No te ha traicionado.

Este es octubre.

Funcionó.

Sigue adelante.

Y ahora puede relajarse y calmarse un poco.

Cuando estés lista,

Listo.

Podés abrir los ojos lentamente.

Gracias por compartir esta práctica conmigo.

Cerraremos la serie con una visualización para volver a tu centro en la práctica del día 4.

Si esta meditación te acompañó,

Puedes seguir mi perfil y encontrar ahí todas las prácticas de esta serie.

Soy Eugenia Flyvan y te deseo que puedas llevar un poco de esta calma al resto de tu día.

5.0 (2)

Reseñas Recientes

Amalia

June 25, 2026

Gracias por llevarme a encontrar ese lugar de tranquilidad 🧘🏽‍♀️

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