
Calmar La Ansiedad-Día 2
Una práctica enfocada en crear espacio mental. Si sientes que tu mente no para o que te pierdes en preocupaciones, este ejercicio de respiración y observación te ayudará a desengancharte de los pensamientos y volver al centro.
Transcripción
Bienvenida,
Bienvenido.
Soy Eugenia Flyvan y hoy vamos a transitar juntos el segundo día de nuestra serie para volver a la calma.
En nuestra primera meditación de la serie nos enfocamos en llegar,
En bajar al cuerpo.
Hoy vamos a poner nuestra atención en el espacio de la mente.
Es muy común sentir que los pensamientos corren más rápido de lo que podemos procesar.
Quizás sientes que tu mente es una habitación ruidosa,
Llena de pendientes,
De imágenes del pasado.
Está bien.
No necesitas detener esos pensamientos.
Solo vamos a aprender a no irnos con ellos.
Encuentra una postura que te permite estar alerta pero relajada.
Si puedes,
Mantén la espalda erguida,
Sin tensión.
Permitiendo que el aire fluya con libertad.
Relaja los ojos relaja la lengua dejando que se despegue del paladar comienza inhalando profundamente por la nariz.
Y exhala por la boca,
Muy lento,
Como si soplaras dentro de un tubo.
Nuevamente inhala.
Y exhala soltando el aire lo más lento que puedas.
Nota como al alargar la exhalación le estás enviando un mensaje de seguridad a tu sistema nervioso.
Inhala.
Exhala Deja ahora que tu respiración encuentre su ritmo natural.
Simplemente observa cómo sucede.
Mientras respiras,
Te invito a imaginar tu mente como un cielo inmenso y abierto.
Un cielo azul,
Profundo,
Enorme.
Tus pensamientos son como nubes que cruzan ese cielo.
Algunas nubes son blancas y ligeras.
Y otras son oscuras,
Densas,
Pesadas.
Nota los pensamientos que aparecen ahora,
Sin juzgarlos.
Sin intentar cambiarlos.
Solo míralos pasar.
Si aparece un pensamiento sobre el futuro,
Míralo como una nube que cruza de un lado al otro.
No te subas ni sigas a esa nube.
Déjala pasar.
Aparece un recuerdo,
Es sólo otra nube.
Déjala seguir su camino.
Si por un momento te das cuenta que te has enganchado a una nube y te fuiste lejos con ella,
No pasa nada.
Date cuenta con amabilidad.
Sonríe internamente y vuelve aquí.
Vuelve al cielo azul.
Vuelve a tu respiración.
Vuelve a mi voz.
Inhala y siente como ese cielo se expande.
Hay mucho espacio en ti.
Tú no eres tus pensamientos,
Sino que eres el cielo que los contiene.
Los pensamientos son transitorios,
Vienen y van.
Pero el cielo siempre permanece en calma más allá de las nubes.
Lentamente vuelve a sentir el peso de tu cuerpo.
La temperatura del aire en tu piel.
Vuelve a notar el movimiento de tu pecho o de tu abdomen al respirar.
Y repite internamente para ti.
Tengo pensamientos,
Pero no soy mis pensamientos.
Soy el espacio donde todo sucede.
Puedo elegir volver a este espacio de calma.
Toma una última respiración profunda llenándote de esta sensación de amplitud.
Y suelta el aire relajando cualquier resto de tensión que haya en tu cuerpo.
Cuando estés lista o listo,
Abre los ojos.
Gracias por permitirme acompañarte hoy.
Al observar tu mente sin quedarte enganchado estás recuperando tu poder personal.
Si esta práctica te ayudó,
Te espero para el día 3,
Donde trabajaremos en relajar profundamente el cuerpo para cultivar una sensación de seguridad interna.
Soy Eugenia Flaivan.
Que tengas un día con más espacio y con mucha paz.
Conoce a tu maestro
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