
Sin Ruido
Cuando vamos entrando en el silencio de la meditación, la ausencia de ruido nos conecta con lo más profundo de nosotros y nos hace sentir momentos muy plenos y llenos de vida. Estar sin ruido es aprender a estar en paz.
Transcripción
Buenos días a todos y a todas.
Gracias por estar aquí en este nuevo día en Meditando Desde Casa.
Hoy el tema que decidí compartir con ustedes es esta parte del ruido mental,
De esto que nos sucede cuando nos tratamos de sentar a meditar y que comienza este ruido involuntario,
Esta serie de quehaceres,
Esta serie de pendientes que nos empiezan a aparecer sin que nosotros hagamos nada.
Cuando uno va logrando silenciar la mente va uno entrando en un estado de paz,
En un estado de calma.
Generalmente este ruido es distinto cada día porque cada día tenemos un problema diferente,
Un pendiente,
Un asunto que terminar y generalmente son cosas sin mucha relevancia,
Sin mucha importancia,
Pero son suficientes para sacarnos de concentración e impedirnos que podamos tener una práctica que nosotros consideremos buena.
Un poco mi reflexión el día de hoy va hacia esta parte de que no siempre se tiene que lograr ese silencio,
Que a veces tenemos que trabajar con ese ruido y que ese ruido no sea el impedimento para que nosotros dejemos la práctica.
Pueden pasar una semana,
Dos semanas y el ruido está ahí presente y nos cuesta trabajo concentrarnos.
Nuestro único que hacer,
Nuestra única labor es sentarnos cada día como si nunca nos hubiéramos sentado,
Como si fuéramos totalmente novatos abriéndonos a lo que la experiencia nos quiera presentar.
Ese es uno de los grandes retos que tiene la práctica meditativa,
Que me tengo que sentar sin esperar nada de ella y los resultados los voy a ver en la vida cotidiana.
Entonces pues vamos a empezar con nuestra práctica el día de hoy.
Les pido que tomen la postura de meditación que más les acomode,
Tomando en cuenta sus tres puntos de apoyo,
La espalda recta,
Los hombros relajados y las manos suavemente se tocan y se dejan caer sobre el regazo.
En esta ocasión vamos a comenzar nuestra práctica con los ojos abiertos.
Yo les daré la instrucción cuando sea tiempo de cerrarlos.
Comenzamos.
Sin ruido.
Comienza a fijar tu vista pero no fijándola en nada en particular.
Simplemente dejándola relajada,
No observando sino más bien contemplando.
Nota cómo tu vista es periférica.
Puedes abarcar con ella gran parte del espacio que estás habitando.
No te dejes atrapar por nada.
Simplemente utiliza tu vista y comienza a tratar de relajarte sin esperar nada de la práctica.
Si ruidos vienen a tu mente regresa tu atención a la vista.
Nota la luminosidad del espacio en el que estás sin mover la vista.
Eres capaz de percibir cómo hay más luz en un espacio que en otro.
Probablemente puedas percibir sombras.
No te dejes distraer por el ruido de la mente.
Regresa tu atención a aquello que estás mirando,
Que estás contemplando,
Sin dejar de poner atención a tu vista.
Ahora incorpora el oído.
Permíteles a esos sonidos que estén presentes,
Que no sean los que ocasionen ruido en tu mente.
Esos sonidos se están dando justo en el aquí y el ahora.
Son parte de tu realidad.
No trates de erradicarlos.
Dales la bienvenida como un ancla para permanecer alerta.
Atento.
Ahora lleva la atención a tu tacto.
Nota la superficie sobre la que te encuentras y siente cómo puedes percibirla.
Siente la textura de la ropa que traes puesta,
La temperatura del espacio en el que estás.
Hay partes de tu cuerpo que no están cubiertas por ropa.
Nota la sutil diferencia entre ellas y las que están cubiertas.
Incorpora ahora el sentido del olfato.
Mira si puedes percibir algún olor en particular.
Si observas con curiosidad,
Tu olfato es muy poderoso.
Descubrirás algo allí.
Si el ruido viene a la mente,
Regresa la atención al olfato,
Sin dejar de poner atención a todo lo anterior.
Centra ahora tu atención en el interior de tu boca.
¿Qué sientes ahí dentro?
Permítela tu lengua que esté suelta y tal vez puedas percibir algún sabor.
Siente tus labios,
Cómo están cerrados,
Pero no hay tensión entre ellos.
Tu quijada está suelta y tu cuerpo está ahora muy atento.
Tus sentidos te anclan en el presente,
Te aíslan del ruido mental.
Cada vez que vuelva a aparecer ruido en tu mente,
Recuerda que puedes regresar a cualquiera de tus sentidos.
Ellos son tus aliados para mantenerte en el aquí y el ahora.
No hay nada que hacer,
Simplemente comenzar a observar la sutileza del aire como entra y sale por tu nariz,
Sin prisa,
Sin apuro.
En esa respiración no hay ruido.
Es un fluir que te tranquiliza.
Con cada respiración lleva tu atención más adentro,
Permitiéndoles a tus sentidos que te sostengan en el aquí y el ahora y que cada inhalación te permita ir más dentro de ti,
Dejando todo a un lado.
Ahí dentro,
En tu dimensión espiritual,
No hay ruido,
No hay confusión.
En este lugar la mente no cabe.
Mira cómo a cada respiración el ruido se va quedando afuera.
Observa los movimientos de tu vientre bajo,
Con esa cadencia,
Con ese ritmo,
Que es solo tuyo y es perfecto.
Lleva ahora la atención al centro de las palmas de tus manos.
Dice otro espacio que es tu refugio,
Que es tu ancla.
En tu respiración,
Tus palmas,
Encuentras el ancla para estar sin ruido mental y entrar en la quietud,
En la paz,
En el silencio.
Dice que hay dentro de ti,
Que ahí ha estado siempre,
Esperándote a que llegues.
Ahí no hay miedo.
Ahí solo habita tu verdadero yo,
Tu núcleo sano,
Tu verdadera esencia,
Esa que te conecta con todo lo que existe,
Que te hace uno con todos los seres humanos del planeta,
Que te permite fluir con la vida como viene,
Donde el ruido mental no tiene lugar.
En tu centro no hay ruido,
Solo energía.
Energía que te inyecta vida,
Que te dé el impulso para enfrentarte a lo que la vida te va presentando.
Permítele a tu cuerpo que con cada respiración vaya tocando este lugar.
Este lugar que es no físico,
Pero de donde brota la verdadera vida.
Ese lugar donde podemos mirar que la vida es simple.
El ruido mental es el que nos impide llegar ahí,
A esa simplicidad de simplemente respirar,
Inhalando y exhalando.
Puedo dejar el ruido a un lado,
Inhalando y exhalando.
Me puedo unir al todo,
A aquello que es mucho más grande que yo y que tú,
Y que de una manera misteriosa sostiene la vida y todo cuanto existe,
Sin ruido,
Con un ritmo perfecto,
Desde este lugar donde no hay ruido dentro de ti.
Agradece hoy algo,
Mira ese agradecimiento y permítele que llegue a muchas personas que hoy lo necesitan.
Deja que ese agradecimiento se quede ahí,
Dentro de ti y comienza a traer tu atención al espacio en el que estás.
Siente tu cuerpo,
Nota tus emociones y lentamente comienza a moverte.
Poco a poco abre tus ojos y conecta de lleno con el espacio en el que estás.
Muchas gracias a todos y a todas por haber estado aquí hoy.
Espero que este pequeño espacio les haya permitido aislarse un poco del ruido de la mente,
Para poder estar más en el aquí y en el ahora.
Gracias,
Gracias a todos por sus mensajes,
Gracias a todos por sus correos,
Sus muestras de cariño.
Gracias también por todos sus donatismos.
Nos vemos pronto.
Me inclino ante ti.
Conoce a tu maestro
4.9 (35)
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