
La Paz Interior
La meditación es muy fácil. Cierra tus ojos. Imagina que estás acostado sobre la hierba, mirando las estrellas por la noche. Te sientes relajado y cómodo. Enfócate en el centro de tu abdomen e imagina que tienes una estrella dentro de tu cuerpo. Espera ahí hasta que tu mente se aclare. Puedes imaginar una manzana, una naranja, una burbuja o una toronja en el centro de tu cuerpo en vez de la estrella. Puedes visualizar cualquier objeto neutro, hasta que la imagen sea clara y evolucione por sí misma. Observa el objeto con facilidad y suavidad. Sólo tienes que darte una oportunidad. Has trabajado muy duro todo el día. Es el momento de tomar un descanso y darte una recompensa. Sólo relájate. A los pocos minutos de enfocar tu concentración, algo milagroso sucederá. Encuentra a ese ser inocente que todavía está dentro de ti. Medita con una mente abierta. Medita como si estuvieras en reposo. Debes sentirte cómodo al meditar. Destierra todas las emociones negativas.
Transcripción
Meditación guiada,
Atendiendo al cuerpo,
Llevemos nuestra atención al cuerpo,
Notemos como lo sostenemos y como se siente,
Partiendo desde ese punto suavemente,
Dejemos que el cuerpo se estire hacia arriba,
Dejemos que la espina dorsal se yerga,
Esto nos conduce a la cualidad de atención y un estado mental alerta,
Con la espina actuando como una columna central y el eje del cuerpo,
Dejemos que el resto de nuestro cuerpo se ablande y se relaje alrededor de ella,
Seamos amigos de nuestro cuerpo,
Le permitimos relajarse y descansar,
Observamos si existe alguna tensión en los músculos de la cara,
Los hombros,
El vientre,
Cuando encontremos alguna tensión cariñosamente la relajamos,
Permitamos que los músculos alrededor de los ojos se suavicen y dejemos que los hombros caigan un poco,
Relajemos y ampliemos el vientre en completa relajación,
Percibamos el cuerpo dentro del espacio de nuestra conciencia,
Descansemos dentro de la facultad de la sabiduría que opera todo el tiempo,
Enfocándonos en nuestro cuerpo,
Limitando nuestra atención a la respiración,
Una vez que el cuerpo esté bien asentado y nuestra postura se encuentre en firme,
Limitemos nuestra atención a descansar en la respiración,
No cambiamos la respiración para que sea más prolongada o profunda,
No la controlamos de ninguna manera,
Solo sintamos como respira el cuerpo,
Permitiendo que este sencillo ritmo sea el foco de nuestra atención,
Como si nuestro cuerpo fuera un gran campo abierto,
Un amplio espacio,
Tracemos el patrón de las sensaciones que produce la respiración,
Encontremos el centro de la respiración sintiéndolo como si fuera el centro de un mandala o de una flor,
Sintamos al cuerpo respirar,
Sigamos cada inhalación de principio a fin,
Cada exhalación de principio a fin,
Trabajando con distracciones,
Si la mente escucha un sonido y se deja llevar por él o se enreda en un recuerdo o una idea,
Un eco del día o cualquier otra cosa que llame la atención y nos distraiga de la respiración,
Tratemos a nuestra mente con amor y una actitud suave,
Cooperemos,
Colaboremos con la mente,
No la resistamos ni peleemos con ella,
Cuando notamos que la mente se ha distraído y ha divagado,
Consciente y suavemente aflojemos nuestro aferramiento a lo que ha llamado nuestra atención,
Relajémonos y dejémoslo ir,
Volvamos al centro,
Permitamos que los sonidos,
Los pensamientos y las sensaciones del cuerpo se queden en la periferia,
Dejemos que la colección de sensaciones de la respiración se sitúe en el corazón de nuestra atención como punto de nuestro enfoque,
Lentamente dejemos que la atención descanse cada vez más estable en el presente momento,
Permitamos que los pensamientos ocurran aquí y ahora y sencillamente dejemos que surjan y desaparezcan en el momento,
Simplemente permitamos que nuestra atención descanse en la respiración,
Dejando ir la respiración y descansando en la sabiduría,
Si encontramos que la mente se ha estabilizado,
Descansando más fácilmente en el momento presente y somos conscientemente atentos de los sonidos que oímos,
Las sensaciones que surgen y los distintos hilos de nuestros pensamientos,
Entonces podemos dejar ir la sensación de la respiración como enfoque central,
Dejemos ir la agrupación de sensaciones que acompañan la respiración como centro de nuestro espacio consciente,
Experimentemos la amplitud del campo abierto de la mente,
Dejando ir a la respiración como enfoque particular,
Permitamos que la respiración sea un objeto más,
Tron más de la experiencia que toma forma en el campo de nuestra mente,
Notemos el peso de nuestro cuerpo sobre el suelo,
Los sonidos de los automóviles,
Los pájaros y la gente,
Nuestros distintos pensamientos y estados de ánimo,
Las emociones que surgen como el cansancio,
La inspiración,
Los recuerdos y propósitos,
Así como ocurren en el campo de la mente,
Permitamos que nuestro corazón descanse en la cualidad de la sabiduría,
De observar,
Sintamos el fluir de los patrones de la experiencia,
Soltemos el contenido y dejemos ir a las narrativas,
Simplemente observemos todo y conozcámoslo como patrones de la naturaleza que brotan,
Toman forma,
Cambian y se desvanecen,
Seamos esa amplitud del conocimiento que todo lo recibe y que le da la bienvenida a todo,
Como si nuestro corazón inhalara cada momento,
Conociéndolo y dejándolo ir con la exhalación,
Reflexionando sobre la naturaleza de la experiencia,
En cuanto a los pensamientos,
Percepciones y emociones,
Es ventajoso utilizar una reflexión tal como,
Está cambiando,
Déjalo ir o es esto realmente mío,
Déjalo ir,
En cuanto observemos y reconozcamos los patrones de la naturaleza,
Dejémoslo ir,
Cuando desarrollamos esta capacidad de conocimiento,
Notamos el efecto que tiene en el corazón,
El efecto de dimitir y de soltar,
Restableciendo la atención,
Si encontramos que nuestra mente se distrae y divaga fácilmente,
Dejándose llevar por la corriente,
Restablezcamos por un momento la atención en la respiración,
Volvamos al cuerpo,
Y tomemos nota de nuestra postura,
Dejemos que el cuerpo se relaje y se yerga,
Reenfoquemos nuestra atención en el presente,
Cuando la mente se vuelve a estabilizar,
Dejemos ir a la respiración,
Como enfoque de nuestra atención,
Esta práctica conduce a la mente y al corazón a establecer la cualidad de sabiduría,
Observando el patrón de cada momento,
Sin aferramiento o rechazo,
Cultivando el discernimiento,
Cuando aprendemos a soltar y dejar ir,
Notamos que la experiencia del pensamiento,
Que habitualmente percibimos como estar dentro de nosotros,
Se distingue de la experiencia del sonido,
Que acostumbramos a percibir como fuera de nosotros,
Examinemos la sensación de mío aquí y allí,
Nos damos cuenta que son simples patrones,
¿a quién pertenecen estos sentimientos?
¿Quién es el dueño de ellos?
Cuando dejamos ir,
Cuando el corazón suelta,
Notemos como se siente esa sensación,
Notemos la sensación de no aferrarnos al concepto de yo y de mío,
Es un conocimiento simple,
Puro y amplio,
Consciente de todo,
Conectémonos con ese sentimiento,
Dejando ir todo.
Gracias
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4.6 (212)
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