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Meditación Guiada - Nº 11

by Ciencia del Saber

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Siéntese a practicar todos los días, aunque sea por un periodo corto. Dedique intencionalmente este tiempo de tranquilidad. ¡Es un regalo para el alma! • Haga una pausa varias veces durante el día. Póngase en contacto con su cuerpo y respiración, sintiendo la vitalidad que existe aquí. Haga más y más pausas—el espacio de cada pausa le permitirá volver a su corazón y su consciencia. • Reflexione regularmente sobre sus aspiraciones de despertar y libertad espiritual—

Transcripción

Meditación guiada número 11.

No sé si ha notado alguna vez que cuando presta total atención hay completo silencio y en esa atención no hay frontera,

No hay centro en el sentido del yo que se da cuenta o está atento.

Esa atención,

Ese silencio es un estado de meditación.

Casi nunca escuchamos el sonido del ladrido de un perro,

El llanto de un niño o la risa de un hombre que pasa.

Nos separamos de todas las cosas y luego las miramos y escuchamos desde ese aislamiento.

Esta separación es lo que resulta tan destructivo porque en ella se da toda clase de conflicto y confusión.

Si escuchara el sonido de las campanas en completo silencio usted viajaría subido en él o mejor dicho el sonido lo transportaría a través del valle y por encima de la colina.

Su belleza se siente solo cuando usted y el sonido no están separados,

Cuando usted forma parte del sonido.

La meditación es el fin de la separación pero no mediante ninguna acción de la voluntad o del deseo.

La meditación no es algo aparte de la vida,

Es su esencia misma,

La esencia del vivir cotidiano,

Escuchar las campanas,

Oír la risa de un campesino que pasa caminando acompañado de su esposa,

Escuchar el sonido del timbre de la bicicleta de una niña pequeña que pasa.

A la totalidad y no a un mero fragmento de la vida,

Es a lo que la meditación se abre.

La meditación es ver lo que es y trascenderlo.

La percepción sin la palabra,

Es decir,

Sin pensamiento,

Es uno de los fenómenos más extraños.

Entonces la percepción no solo con el cerebro sino con todos los sentidos es mucho más aguda.

Esa no es la percepción fragmentaria del intelecto ni un asunto de las emociones.

Puede denominarse una percepción total y forma parte de la meditación.

En meditación percibir sin el perceptor es comulgar con la altura y la profundidad de lo inmenso.

Esta percepción es totalmente distinta de ver un objeto sin observador,

Porque en la percepción de la meditación no hay objeto y por consiguiente no hay experiencia.

La meditación puede tener lugar cuando los ojos están abiertos y uno está rodeado de toda clase de objetos.

Pero entonces estos objetos carecen de toda importancia.

Uno los ve pero no existe un proceso de reconocimiento,

Lo que significa que no hay experiencia.

¿Qué sentido tiene semejante meditación?

No tiene ningún sentido,

Ninguna utilidad.

Pero en esa meditación existe un movimiento de gran éxtasis,

El cual no debe confundirse con el placer.

El éxtasis es lo que les da la cualidad de inocencia al ojo,

Al cerebro y al corazón,

Sin verla como algo totalmente nuevo.

La vida es una rutina,

Un aburrimiento y una actividad sin sentido.

De modo que la meditación es de la mayor importancia.

Abre la puerta a lo incalculable,

A lo que no tiene medida.

La meditación nunca tiene lugar en el tiempo.

El tiempo no puede producir mutación.

El tiempo puede producir cambio,

El cual,

Como todas las reformas,

Luego necesita que lo cambien otra vez.

La meditación que dimana del tiempo es siempre una atadura.

No hay libertad en ella,

Y sin libertad siempre existen la elección y el conflicto.

Tenemos que transformar la estructura de nuestra sociedad,

Su injusticia,

Su espantosa moralidad,

Las divisiones que ha creado entre los hombres,

Las guerras,

La absoluta falta de afecto y amor que está destruyendo el mundo.

Si su meditación es solo un asunto privado,

Algo que usted disfruta personalmente,

Entonces no es meditación.

La meditación implica un cambio completo y radical de la mente y del corazón.

Esto solo es posible cuando existe esta extraordinaria sensación de silencio interior,

Y solo eso da origen a la mente religiosa.

Esa mente sabe lo que es sagrado.

Estamos indagando juntos respecto a si usted y yo,

En un instante,

Podemos cambiar completamente y penetrar en una dimensión totalmente distinta,

Lo cual implica meditación.

La meditación es algo que requiere mucha inteligencia,

Sensibilidad y capacidad para el amor y la belleza,

No el mero seguimiento de un sistema inventado por algún gurú.

Meditar es ser inocente del tiempo.

La meditación no es una evasión del mundo,

No es una actividad aisladora de ensimismamiento,

Sino más bien la comprensión del mundo y sus modalidades.

El mundo tiene poco que ofrecer aparte de comida,

Ropa y cobijo,

Además de placer con sus grandes penas.

La meditación es deambular lejos de este mundo.

Uno tiene que ser un total forastero,

Entonces el mundo tiene significado y la belleza de los cielos y de la tierra es constante.

Entonces el amor no es placer.

Desde ahí se inicia toda acción que no es el resultado de la tensión,

La contradicción,

La búsqueda de realización personal o del engreimiento del poder.

Si usted adopta deliberadamente una actitud,

Una postura con el fin de meditar,

Entonces eso se convierte en un artilugio,

En un juguete de la mente.

Si decide desprenderse de la confusión y la desdicha de la vida,

Entonces eso se convierte en una experiencia de la imaginación y esto no es meditación.

La mente consciente o lo inconsciente no deben intervenir para nada en ello,

Ni siquiera deben estar al tanto de la extensión y belleza de la meditación.

Si lo están,

Entonces tanto le valdría comprarse una novela romántica.

En la tensión total de la meditación no hay conocimiento,

Reconocimiento o recuerdo de algo que ha sucedido.

El tiempo y el pensamiento han cesado por completo,

Pues son el centro que limita su propia visión.

En el momento de luz el pensamiento se desvanece y su recuerdo y el esfuerzo consciente por experimentar son la palabra de lo que ha sido.

Y la palabra nunca es lo real.

En ese instante,

Que no es del tiempo,

Lo último es lo inmediato,

Pero ese último no tiene símbolo.

No es de nadie,

Ni de Dios alguno.

La meditación es averiguar si existe un campo no contaminado por lo conocido.

La meditación es el florecer de la comprensión.

La comprensión no se encuentra dentro de las fronteras del tiempo.

El tiempo nunca aporta comprensión.

La comprensión no es un procedimiento gradual que haya que ir acumulando poco a poco,

Con paciencia y cuidado.

La comprensión es ahora o nunca.

Es un destello destructivo,

No un asunto inconsecuente.

Este aspecto demoledor es lo que uno teme y por eso lo evita,

A propósito o sin querer.

La comprensión puede alterar el curso de la vida,

El modo de pensar y actuar de uno.

Puede ser agradable o no serlo,

Pero la comprensión es un peligro para toda relación.

Sin comprensión el sufrimiento continuará.

El sufrimiento solo termina mediante el autoconocimiento,

Mediante el darse cuenta de cada pensamiento y sentimiento,

De cada movimiento del consciente y de lo que está oculto.

La meditación es la comprensión de la conciencia,

De la oculta y de la manifiesta y del movimiento que se encuentra más allá de todo pensamiento y emoción.

Era una de esas mañanas encantadoras que nunca había existido antes.

El sol estaba despuntando y lo viste por entre el eucalipto y el pino.

Estaba sobre las aguas,

Dorado,

Bruñido,

Esa luz que solo existe entre las montañas y el mar.

Era una mañana tan clara,

Sin viento,

Llena de esa extraña luz que uno no solo ve con los ojos,

Sino con el corazón.

Y cuando la ves,

Los cielos están muy cerca de la tierra y te encuentras perdido en la belleza.

Cuando hay influencias del deseo o de las cosas que la mente persigue,

Ya sea en el futuro o en el pasado,

No hay soledad.

Solo en la inmensidad del presente a ti viene este recogimiento interior.

Y entonces,

En el secreto sigilo en que toda comunicación ha cesado,

En que no hay observador con sus ansiedades,

Con sus estúpidos apetitos y problemas,

Solo entonces,

En esa soledad silente,

La meditación se convierte en algo que no puede expresarse en palabras.

Entonces la meditación es un movimiento eterno.

No sé si has meditado alguna vez,

Si alguna vez has estado solo,

A solas,

Muy lejos de todo,

De toda persona,

De todo pensamiento y ocupación,

Si has estado alguna vez completamente solo,

No aislado,

No retraído en algún sueño o visión fantasiosos,

Sino muy lejos,

De manera que en ti no haya nada reconocible,

Nada que toques con el pensamiento o el sentir.

Tan lejos que en esta soledad plena,

El silencio mismo se convierte en la única flor,

En la única luz,

En la cualidad intemporal que no es mensurable por el pensamiento.

Solo en dicha meditación tiene su ser el amor.

No te molestes en expresarlo.

Se expresará por sí mismo.

No lo uses,

No intentes ponerlo en acción.

Actuará,

Y cuando actúe,

En esa acción no habrá remordimiento o contradicción,

Ninguna de las desdichas y tribulaciones del hombre.

Medita,

Pues.

Piérdete,

Y no trates de recordar dónde has estado.

Si intentas recordarlo,

Entonces será algo que está muerto,

Y si te aferras a su recuerdo,

Entonces nunca volverás a estar solo.

Medita,

Pues,

En esa soledad infinita,

En la belleza de ese amor,

En esa inocencia y en lo nuevo.

Entonces existe la dicha que es imperecedera.

El cielo está muy azul,

Del azul que aparece después de la lluvia,

Y estas lluvias han venido después de muchos meses de sequía.

Después de la lluvia los cielos están lavados y limpios,

Las colinas se regocijan y la tierra está callada,

Y en cada hoja brilla la luz del sol,

Y sientes la tierra muy cercana.

Medita,

Pues,

En lo más secreto y recóndito de tu corazón y mente,

Donde nunca estuviste antes.

La meditación no es un medio para un fin,

No hay fin,

No hay llegada.

Es un movimiento en el tiempo y fuera del tiempo.

Todo sistema o método ata el pensamiento al tiempo,

Pero el darse cuenta sin elección de cada pensamiento y emoción,

Comprendiendo sus motivos,

Su mecanismo,

Dejando que florezcan,

Es el principio de la meditación.

Cuando el pensamiento y la emoción florecen y mueren,

La meditación es el movimiento más allá del tiempo.

En este movimiento hay éxtasis.

En el vacío total hay amor,

Y con el amor hay destrucción y creación.

La meditación es esa luz en la mente que alumbra el camino de la acción,

Y sin esa luz no hay amor.

La meditación nunca es oración.

La plegaria,

La súplica,

Nace de la autocompasión.

Usted reza cuando se encuentran dificultades,

Cuando hay sufrimiento,

Pero cuando hay felicidad,

Dicha,

No hay súplica.

Esta autocompasión tan profundamente arraigada en el hombre es la raíz de la separación.

Lo que está separado,

O cree estarlo,

En su continuo intento de identificarse con algo que no esté separado,

Solo produce más división y dolor.

Desde esta confusión uno clama al cielo,

O a su marido,

O a cierta deidad de la mente.

Esta queja puede encontrar una respuesta,

Pero la respuesta es el eco de la lástima de uno mismo en su separación.

La repetición de palabras,

De oraciones,

Es hipnótica,

Aislante y destructiva.

El aislamiento del pensamiento está siempre dentro del campo de lo conocido,

Y lo conocido es lo que responde a la oración.

La meditación dista mucho de esto.

El pensamiento no puede entrar en este campo.

No hay separación y,

Por consiguiente,

Tampoco identidad.

La meditación está al descubierto.

El secretismo no tiene cabida en su seno.

Todo está claro y a la vista.

Entonces existe la belleza del amor.

Esta mañana la cualidad de la meditación era la nada,

El vacío total de tiempo y de espacio.

Este es un hecho,

Y no una idea o la paradoja de especulaciones contrarias.

Uno descubre este extraño vacío cuando se extingue la raíz de todos los problemas.

Esta raíz es el pensamiento.

El pensamiento que divide y retiene.

En la meditación la mente realmente se vacía del pasado,

Aunque pueda emplearlo como pensamiento.

Esto sucede a lo largo del día,

Y por la noche el sueño es el vacío del ayer,

Y por consiguiente,

La mente entra en contacto con lo intemporal.

La meditación no es el mero control del cuerpo y del pensamiento,

Ni tampoco es un sistema de inhalación y exhalación.

El cuerpo debe estar quieto,

Sano y sin tensión.

La sensibilidad del sentir debe ser agudizada y sostenida.

Y deben cesar todo el parloteo,

Las perturbaciones y tanteos de la mente.

No es con el organismo por donde uno debe empezar,

Sino que más bien es la mente,

Con sus opiniones,

Prejuicios e interés propio,

A la que hay que atender.

Cuando la mente sea sana,

Vital y vigorosa,

Entonces el sentir se intensificará y será sumamente sensible.

Entonces el cuerpo,

Con su propia inteligencia natural,

Que no ha sido deteriorada por el hábito y el gusto,

Funcionará como debe.

De modo que uno tiene que empezar con la mente,

Y no con el cuerpo.

Con la mente que es pensamiento,

Y con las múltiples expresiones del pensamiento,

La mera concentración vuelve al pensamiento estrecho,

Limitado y quebradizo.

Pero la concentración se produce como algo natural,

Cuando hay un darse cuenta de los movimientos característicos del pensamiento.

Este darse cuenta no proviene del pensador que elige y descarta,

Que se aferra y rechaza.

Este darse cuenta es inelección y es tanto de lo externo como de lo interno,

Es un flujo mutuo entre los dos.

De forma que la división entre lo externo y lo interno se termina.

El pensamiento destruye el sentir.

El sentir que es amor.

El pensamiento solo puede ofrecer placer,

Y en la búsqueda de placer el amor es descartado.

El placer de comer,

De beber,

Tiene su continuidad en el pensamiento.

Y limitarse a controlar o suprimir este placer,

Que ha sido producido por el pensamiento,

No tiene sentido.

Eso solo crea diversas formas de conflicto y compulsión.

El pensamiento que es materia no puede buscar lo que está más allá del tiempo,

Porque el pensamiento es memoria.

Y la experiencia contenida en esa memoria está tan muerta como la hoja del último otoño.

En el acto de darse cuenta de todo esto surge la atención,

La cual no es el producto de la inatención.

La inatención es lo que ha dictado los hábitos placenteros del cuerpo y diluido la intensidad del sentir.

La inatención no puede ser convertida en atención.

El darse cuenta de la inatención es atención.

Ver todo este complejo proceso es meditación.

Solo de ella emerge el orden en esta confusión.

Este orden es tan absoluto como el orden de las matemáticas y a partir de ahí hay acción.

El hacer inmediato.

El orden no es composición,

Diseño y proporción.

Estos vienen mucho más tarde.

El orden surge de una mente que no está atestada de las cosas del pensamiento.

Cuando el pensamiento está en silencio,

Hay vacío,

El cual es orden.

Era realmente un río maravilloso,

Ancho,

Hondo,

Con tantísimas ciudades en sus orillas,

Tan descuidadamente libre,

Inobstante,

Que no se entregaba nunca al abandono.

Toda la vida estaba allí sobre sus márgenes.

Campos verdes,

Bosques,

Casas solitarias,

La muerte,

El amor y la destrucción.

Había puentes largos y anchos,

Gráciles y bastante frecuentados,

Tendidos sobre su corriente.

Otros arroyos y ríos se le unían,

Pero ella era la madre de todos los ríos,

De los pequeños y de los grandes.

Ella,

Ella estaba siempre llena,

Purificándose continuamente y era una bendición contemplarla al atardecer,

Con el color acentuándose en las nubes y en las aguas doradas.

Pero el pequeño goteo tan lejano entre aquellas rocas gigantescas,

Las cuales parecían estar tan concentradas en producirlo,

Era el principio de la vida y su término estaba más allá de sus orillas y de los mares.

La meditación era como aquel río,

Sólo que no tenía ni principio ni fin.

Comenzó y su final era su principio.

No había causa y su movimiento era su renovación.

Era siempre nueva,

Nunca acumulaba para hacerse vieja,

Nunca se ensuciaba porque no tenía raíces en el tiempo.

Es bueno meditar sin forzarlo,

Sin hacer ningún esfuerzo,

Empezando con un goteo y yendo más allá del tiempo y del espacio,

Donde no pueden entrar el pensamiento y la emoción,

Donde no hay experiencia.

Gracias,

Gracias.

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