
Tu Cuerpo es tu Reino: Meditación
Tu cuerpo es tu reino: meditación para una mente sana y un cuerpo sano. PAISAJE. Cuidar con conciencia nuestros jardines interiores. Transformar nuestra química. Crear un ambiente mental y emocional saludable para mantener la inteligencia de nuestro cuerpo físico.
Transcripción
Ahora estás aquí,
En ti,
Contigo.
Eliges dedicarte un tiempo a cuidarte,
Porque sabes o intuyes que parar unos minutos a quietar tu mente y tu corazón,
A sentarte en tu cuerpo,
Te hará sentirte mejor.
Sabes que tu mente y tu cuerpo viven en íntima colaboración y que los pensamientos generados por la mente pensante y por el cerebro producen reacciones químicas en el cuerpo.
A veces estas reacciones químicas te ayudan a mantenerte saludable,
Otras veces afectan negativamente a la salud.
También sabes que no eres tus pensamientos y que tampoco eres tus emociones y que no eres en absoluto tus circunstancias.
Sin embargo,
Esto se suele olvidar.
De la misma manera que deseamos vivir en un ambiente externo agradable,
Equilibrado,
Saludable,
Es prioritario crear un ambiente interno agradable,
Equilibrado y saludable para que las células de nuestro cuerpo puedan seguir produciendo todo lo que necesitamos para estar sanos.
Modificando los pensamientos y emociones que aparecen involuntaria e inconscientemente,
Cuidando con conciencia nuestros paisajes interiores,
Transformamos nuestra química interna y nos aseguramos un ambiente interior saludable y vital para mantener la inteligencia de nuestro cuerpo físico en su perfección original.
Tu cuerpo físico es tu reino biológico y tú eres quien gobierna tu reino biológico.
Lo gobiernas con tu amor,
Tu inteligencia y tu voluntad.
Y sabes que todo esto que ahora estás escuchando está más que demostrado científicamente.
Cada persona según su cultura y su educación tiene una idea diferente de lo que es cuidar el cuerpo.
Y en general en Occidente,
Hasta hace muy poco,
Cuidar la mente significaba estudiar o acumular conocimientos externos.
Podemos dedicarnos todo el día a hacer deportes o actividades creyendo que cuidamos nuestro cuerpo físico y no estar cuidando nuestros pensamientos,
Emociones y actitudes.
Meditar nos permite crear una coherencia entre cuerpo,
Mente y espíritu.
Cada vez que te sientas a meditar,
Observas que no es necesario tanto rendimiento ni productividad,
Ni tampoco hay que demostrar nada a nadie ni a uno mismo.
Meditar rompe las inercias,
Las falsas creencias y los malos hábitos mentales que dañan nuestro cuerpo físico.
Meditar es presenciar lo que acontece en tu reinado,
En tu territorio,
Desde la atalaya de tu espíritu.
Meditar es vigilar,
Contemplanza y fe en la propia capacidad para mantener nuestro territorio siempre a salvo.
Vigilar,
Contemplanza y fe significa que uno no está vigilando con miedo ni con estrés porque vaya a aparecer un invasor.
Vigilar,
Contemplanza significa que cuando meditamos estamos totalmente presentes,
Conectados con lo más elevado en nosotros,
La guía de nuestro espíritu o nuestro ser superior o nuestra mayor capacidad e inteligencia,
Según como te sea más comprensible para ti.
En esta contemplación hay calma y seguridad,
De que sabrás hacer en cada momento lo que sea más favorable.
No hay nada que temer,
Sabes que ahí estás a salvo.
Así que tranquilamente te sientas en tu atalaya,
El lugar en ti desde el cual tienes una visión más amplia y contemplas tu reino.
Toma ahora conciencia de tu asiento,
De tu postura,
Tanto si has decidido sentarte como si has preferido una posición tumbada.
Comprueba la sensación de la tierra debajo de ti,
De experimentar que algo firme te sostiene y te da protección.
Recuerda que lo que te sostiene no es solamente la firmeza de la tierra,
También la firmeza del espacio que lo sostiene todo y que ahora mismo puedes atestiguar.
El espacio que sostiene la tierra y todo lo que existe.
Además puedes comprobar que cada una de tus células te sostiene,
Cada uno de tus órganos colabora solidariamente con los demás para que tengas salud y puedas realizar todas tus actividades.
Cada parte de tu cuerpo está viva e inteligente y trabaja con deleite para ti,
Eso se llama amor.
Lo que cada parte de nuestro cuerpo hace por nosotros lo podemos llamar amor.
A cada instante puedes sentir esto cuando percibes tu respiración.
Esa brisa perfecta que acaricia tu cuerpo y tu mente.
Disfruta de sentir tu respiración.
Observa cómo la inhalación produce una suave expansión y cómo cada exhalación te libera y te relaja.
Déjate mecer por el ritmo tranquilo de tu respiración.
Sé consciente de la presencia que eres y del espacio a tu alrededor,
Tu espacio de protección.
Estás en tu atalaya y contemplas y en algún momento te das cuenta que en esencia está todo bien y hay paz.
En ese momento tu reino biológico entiende y vuelve a su equilibrio inherente.
Basta un solo instante de presencia para poner todo en orden.
Sin embargo,
Es habitual que una vez te sientas a vigilar con templanza y fe tu reinado,
Tu territorio,
Empieces a presenciar movimientos y cambios,
Como tormentas,
Tempestades,
Viento suave,
Calidez del sol,
Canto de pájaros,
Lluvia,
Frío,
En forma de emociones como miedo,
Ansiedad,
Euforia,
Tristeza,
Alegría.
Ira.
A veces estas emociones aparecen provocadas por algún recuerdo o algún pensamiento que genera preocupación.
Todo esto forma parte de la experiencia de cuidar tu reino y estás en posición de poder permitir,
Dar la bienvenida y alimentar lo que sea bueno para ti e ignorar y no dar cabida a aquello que pueda perjudicarte mental o físicamente.
Subir cada día a tu atalaya,
Darte un tiempo para meditar o tomar conciencia,
Hace que comiences a reconocer la soberanía sobre tu vida y tu existencia y tu poder sobre todas las cosas.
Y basta un instante de reconocimiento de tu cuerpo físico para que éste regrese a su estado de salud perfecto.
Ahora reconoce tu cuerpo,
Siente plenamente en tu corazón la verdad de la inteligencia y la perfección de tu cuerpo.
Honra tu cuerpo,
Agradece a cada célula su grandeza.
Sabes que sigue las órdenes de tus pensamientos y tu voluntad real,
Así que cuidas tus pensamientos para cuidar tus células.
Puedes decir mentalmente,
Yo soy la presencia de la salud perfecta en cada célula de mi cuerpo.
Yo soy la perfecta actividad de todos mis sentidos.
Yo soy la salud perfecta en todo mi cuerpo.
Al inspirar,
Expandes esta certeza por todo tu cuerpo.
Al exhalar,
La sientas,
La reafirmas.
Inhala luz desde la inteligencia de todas las cosas a tu corazón.
Exhala esta luz hacia todos los rincones de tu cuerpo.
Si lo deseas,
Puedes mantenerte respirando esta salud en tu cuerpo el tiempo que te sea gratificante.
Solo necesitas un instante,
Un vislumbre de certeza para que esta práctica sea eficaz.
Disfruta de tu cuerpo,
Honra y cuida tu inmenso y esplendoroso territorio,
Llevando tu mente a despejarse y a contemplar desde la atalaya de tu espíritu,
Tu verdadero ser.
Convierte a tu mente en tu mejor y más fiel centinela.
Disfruta de tu salud perfecta.
Conoce a tu maestro
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