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1.5 Las Puertas del Cielo

by Ana Paula Santamarina

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4.8
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Los pensamientos y las emociones no nos dominan, nosotros decidimos darles entrada o no, es decir, no es que nos ataquen, nosotros vamos hacia ellos. Te regalo un breve cuento con el cual seguramente te identificarás y podrás paladear como se abren las puertas del cielo y del infierno.

Transcripción

Hola,

Los saludo de nuevo.

La vez pasada hablábamos sobre la conciencia,

Sobre tomar distancias de los pensamientos y sentimientos.

Ahora les voy a leer un libro que me encanta porque es un cuentito,

Porque pone muy gráfico y muchos nos vamos a identificar cómo es que nosotros le abrimos las puertas al cielo o al infierno,

¿ok?

Ahí les va.

Se llama Las Puertas del Infierno y las Puertas del Cielo,

El Orgullo Samurái,

Del juego de la transformación de Osho.

El maestro Hakuin es uno de los raros florecimientos.

Vino a verle un guerrero,

Un samurái,

Un gran soldado y le preguntó,

¿existe el cielo y el infierno?

Y si hay cielo y infierno,

¿dónde están las puertas?

¿Dónde se entra?

¿Cómo puede evitar el infierno y elegir el cielo?

Era un guerrero muy simple.

Un guerrero siempre es simple,

De otro modo no sería guerrero.

Un guerrero solo conoce dos cosas,

La vida y la muerte.

Su vida siempre está en juego,

Siempre está jugando,

Es un hombre simple.

No había venido a aprender ninguna doctrina,

Quería saber dónde estaban las puertas para evitar el infierno y entrar en el cielo.

Y Hakuin le contestó de la única forma que un guerrero podría entender.

¿Qué hizo Hakuin?

Le dijo,

¿quién eres tú?

Soy un samurái,

Replicó el guerrero.

En Japón el ser un samurái es algo de lo que sentirse orgulloso.

Significa ser un guerrero perfecto,

Un hombre que no dudará ni un segundo en entregar su vida.

Para él la vida y la muerte son solo un juego.

Y dijo,

Soy samurái,

Soy un jefe de samuráis.

Incluso el emperador me presta sus respetos.

¿Tú?

¿Un samurái?

Dijo Hakuin riéndose.

Más bien pareces un mendigo.

El orgullo del samurái estaba herido,

Su ego machacado.

Olvidó a qué había venido,

Sacó la espada y se dispuso a matar a Hakuin.

Olvidó que había venido a ver al maestro para aprender dónde estaban las puertas del cielo y del infierno.

Con esta espada,

Esta ira,

Este ego,

Así se abre la puerta.

Esto es algo que un guerrero puede entender y el samurái comprendió de inmediato,

Esta es la puerta.

Volvió a envainar la espada y Hakuin dijo,

Has abierto las puertas del cielo.

El infierno y el cielo están dentro de ti,

Ambas puertas están dentro de ti.

Cuando te comportas inconscientemente,

Allí está la puerta del infierno.

Cuando estás alerta y consciente,

Allí está la puerta del cielo.

¿Qué le ocurrió que el samurái,

Cuando estaba a punto de matar a Hakuin,

Era consciente?

¿Era consciente de lo que estaba a punto de hacer?

¿Era consciente de para qué había venido?

Toda conciencia había desaparecido.

Cuando el ego se adueña de la situación no puedes permanecer alerta.

El ego es la droga,

El intoxicante que te hace completamente inconsciente.

Actúas,

Pero tu acto viene del inconsciente,

No de la conciencia.

Y cuando un acto viene del inconsciente,

La puerta del infierno se abre.

Hagas lo que hagas y no eres consciente de lo que estás haciendo,

La puerta del infierno se abre.

El samurái recuperó la alerta inmediatamente.

De repente,

Cuando Hakuin dijo,

Esta es la puerta,

Ya la has abierto,

La propia situación debió de crear por sí misma una alerta.

Un momento más y la cabeza de Hakuin habría rodado por los suelos.

Y Hakuin dijo,

Esta es la puerta al infierno.

No es una respuesta filosófica,

Ningún maestro responde de manera filosófica.

La filosofía solo existe para las mentes mediocres no iluminadas.

El maestro responde,

Pero su respuesta no es verbal,

Es total.

La cuestión no era que aquel hombre podía haberle matado.

Si me matas,

Eso te pone alerta,

Merece la pena.

Hakuin jugó el juego.

El guerrero estaba allí parado con la espada en la mano.

Hakuin estaba justo enfrente,

Sus ojos se reían.

Su rostro sonreía y las puertas del cielo se abrieron.

Él entendió.

La espada volvió a la vaina.

Mientras ponía la espada en la vaina,

Debió sentirse totalmente silencioso,

En paz.

La ira había desaparecido.

La energía que acompañaba la ira se había convertido en silencio.

Si te despiertas de repente en medio de la noche,

Sientes una paz que nunca habías sentido antes.

La energía se estaba moviendo y de repente se detiene.

Entonces tendrás silencio,

Un silencio inmediato.

Caerás en tu ser interno y la caída será tan repentina que estarás consciente.

No es una caída lenta.

Es tan repentina que no puedes permanecer inconsciente.

Solo puedes permanecer inconsciente con las cosas rutinarias,

Con las cosas graduales.

Si te mueves tan despacio que no puedes sentir el movimiento.

Esto fue un movimiento repentino.

De la actividad a la no actividad.

Del pensamiento al no pensamiento.

De la mente a la no mente.

Mientras la espada volvía a la vaina,

El guerrero se dio cuenta.

Y Joaquín dijo,

Aquí se abren las puertas del cielo.

El silencio es la puerta.

La paz interiosa es la puerta.

La no violencia es la puerta.

El amor y la compasión son la puerta.

¿Qué tal?

¿Les gusta?

Voy a leerles una síntesis que es la moraleja.

Las puertas del infierno.

El cielo y el infierno no son geográficos.

Son psicológicos.

Son tu psicología.

El cielo y el infierno no están al final de tu vida.

Están aquí y ahora.

La puerta se abre cada momento.

A cada momento transitas entre el cielo y el infierno.

Es algo que ocurre de momento a momento.

Es inmediato.

En un momento puedes pasar del infierno al cielo,

Del cielo al infierno.

El infierno y el cielo están dentro de ti.

Las puertas están muy cerca una de la otra.

Con la mano derecha puedes abrir una y con la izquierda puedes abrir la otra.

Con un cambio mental todo tu ser se transforma.

Del cielo al infierno y del infierno al cielo.

Cuando actúas inconscientemente,

Sin conciencia,

Estás en un infierno.

Cuando eres consciente,

Actúas con plena conciencia,

Estás en el cielo.

Espero que les sirva.

No hay mucho que decir.

Simplemente escúchalo,

Escúchenlo otra vez,

Siéntalo y haga lo suyo.

Les mando un gran abrazo.

Nos vemos en el próximo podcast.

Bueno,

Me escuchan.

O nos vemos en el próximo video.

Bye bye.

4.8 (17)

Reseñas Recientes

Rosalba

June 9, 2021

Los cuentos no pierden su vigencia en la enseñanza. Este es hermoso y claro para entender algo tan complejo y al menos en el mundo cristiano lo pensamos al final de la vida, sin saber que es parte nuestra a cada momento.

Viri

October 28, 2020

Que hermosa moraleja, muchísimas gracias Ana 💕✨

Michelle

March 13, 2020

😇😍 gracias

Izaskun

March 12, 2020

Gracias. Me ha gustado mucho.

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