05:52
05:52

Meditacuento y Visualización: Paciencia y Perseverancia

by Alejandra Villarreal

rating.1a6a70b7
Puntuación
4.8
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
169

Este meditacuento con visualización está diseñado para ayudar a los niños a comprender la importancia de la perseverancia y el poder de una mentalidad de crecimiento. A través de una narrativa sencilla, se introduce una herramienta poderosa para su diálogo interno: el recordatorio de que el éxito puede estar más cerca de lo que creen si siguen intentándolo. Al final del cuento, se incluye un breve ejercicio de mindfulness y visualización que invita a los niños a reflexionar sobre sus propios retos y a aplicar la palabra “todavía” en situaciones donde sienten que no están avanzando. Esto no solo promueve la resiliencia, sino que también les da una sensación de calma y confianza en sí mismos. Este meditacuento es perfecto para niños que están aprendiendo nuevas habilidades, enfrentando frustraciones o simplemente necesitan un poco de ánimo para seguir adelante con una actitud positiva. Music by Vitaliy Levkin from Pixabay

Transcripción

Bienvenido o bienvenida a este meditacuento.

Antes de comenzar nuestro meditacuento,

Vamos a prepararnos con un ejercicio de respiración.

Respiramos uno,

Sentimos como entra el aire a nuestro cuerpo,

Soltamos el aire y escuchamos el sonido que sale por nuestra nariz.

Respiramos dos,

Sentimos como entra el aire,

Soltamos el aire y escuchamos el sonido de nuestra respiración.

Respiramos tres,

Sentimos como entra el aire a nuestro cuerpo,

Soltamos el aire y escuchamos el sonido de nuestra respiración.

Perfecto,

Ahora si comenzamos.

Había una vez en un pequeño pueblo rodeado de montañas verdes y ríos cristalinos,

Un niño llamado Lucas.

Lucas era un niño curioso y siempre estaba explorando,

Descubriendo cosas nuevas y aprendiendo a hacer todo tipo de actividades.

Pero había algo que siempre le frustraba,

No podía trepar al árbol más alto del pueblo.

Cada día Lucas intentaba subir,

Pero sus manos se resbalaban o sus pies no encontraban un buen apoyo y terminaba bajando sin haber llegado a la cima.

Un día,

Después de intentarlo varias veces,

Se sentó al pie del árbol con lágrimas en los ojos y pensó No puedo hacerlo,

Nunca voy a lograrlo.

En ese momento apareció una anciana del pueblo,

La señora Margarita,

Quien había observado a Lucas desde lejos.

Se sentó a su lado con una sonrisa cálida y le dijo Hola Lucas,

He visto cómo te esfuerzas cada día por trepar este árbol.

Quiero contarte un secreto que me enseñó este mismo árbol cuando era una niña como tú.

Lucas la miró con curiosidad,

Secándose las lágrimas.

¿Qué secreto señora Margarita?

Es una palabra muy especial que me enseñó a nunca rendirme.

Esa palabra es todavía.

¿Todavía?

Preguntó Lucas,

Sin entender del todo.

Sí,

Respondió la señora Margarita.

Cada vez que no lograba algo,

Me decía a mí misma No puedo hacerlo todavía,

Pero seguiré intentando.

La palabra todavía me ayudaba a recordar que,

Aunque no pudiera hacerlo ahora,

Con práctica y paciencia algún día lo lograría.

Lucas reflexionó sobre lo que la anciana le había dicho.

Cerró los ojos por un momento,

Tomó una respiración profunda y en su mente repitió No puedo trepar este árbol todavía,

Pero seguiré intentando.

Al día siguiente,

Lucas se acercó al árbol de nuevo,

Pero esta vez tenía una nueva actitud.

Con cada intento se decía a sí mismo Todavía no,

Pero estoy cada vez más cerca y con cada intento subía un poquito más.

Pasaron algunos días y un día,

Cuando el sol estaba alto en el cielo,

Lucas alcanzó la cima del árbol.

Desde ahí podía ver todo el pueblo y mucho más allá.

Se sintió lleno de orgullo y alegría.

Cuando volvió a bajar,

La señora Margarita lo estaba esperando.

¿Y qué te pareció el poder de todavía?

Le preguntó con una sonrisa.

Lucas le devolvió la sonrisa y respondió Es un poder increíble,

Gracias por enseñármelo.

Ahora sé que aunque no pueda hacer algo hoy,

Eso no significa que nunca lo lograré.

Solo significa que aún no lo he hecho todavía.

Desde ese día,

Lucas enseñó a sus amigos el secreto de la palabra todavía y cada vez que enfrentaba un desafío lo usaba para recordar que con esfuerzo y paciencia,

Todo es posible.

Ahora,

Cierra tus ojos por un momento y toma una respiración profunda como Lucas.

Piensa en algo que te gustaría hacer,

Pero aún no has logrado.

Y en lugar de decir,

No puedo hacerlo,

Di,

No puedo hacerlo todavía,

Pero seguiré intentándolo.

Y siente como esta palabra te da fuerzas para seguir adelante.

Cuando estés listo o lista,

Abre tus ojos y recuerda que con la palabra todavía en tu corazón,

Siempre estarás un paso más cerca de tus sueños.

Nos vemos en el próximo Medita Cuenta.

Hasta pronto.

© 2026 Alejandra Villarreal. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else