
Meditacuento con Mindfulness: El valor de la Gratitud
Meditacuentos Mindfulness para Niños: Al combinar la magia de los cuentos con prácticas de mindfulness, como la respiración consciente, estos relatos no solo enseñan valores, sino que también fomentan en los niños un sentido de calma y atención al presente. Este medita-cuento está diseñado para enseñar a los niños el valor de la gratitud a través de Lila, el hada del bosque. Incluye un ejercicio de respiración de 30 segundos al inicio y al final, esta práctica prepara a los niños para disfrutar del cuento con una mente más clara y enfocada. Espero que lo disfruten. Music by Vitaliy Levkin from Pixabay
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida a este meditacuento.
Antes de comenzar nuestro meditacuento,
Vamos a prepararnos con un ejercicio de respiración.
Vamos a respirar profundo por la nariz,
Mientras sentimos como entra el aire por nuestro cuerpo.
Y luego vamos a sacar todo el aire,
Mientras escuchamos el sonido del aire cuando sale por nuestra nariz.
Bien,
Respiramos uno,
Sentimos como entra el aire a nuestro cuerpo,
Soltamos el aire y escuchamos el sonido que sale de nuestra nariz.
Respiramos dos,
Sentimos como entra el aire a nuestro cuerpo,
Soltamos el aire y escuchamos el sonido que sale de nuestra nariz.
Respiramos tres,
Sentimos como entra el aire a nuestro cuerpo,
Soltamos el aire y escuchamos el sonido que sale de nuestra nariz.
Perfecto,
Ahora sí comenzamos.
Había una vez,
En un rincón mágico del bosque,
Una pequeña hada llamada Lila.
Lila vivía en una casita hecha de pétalos de flores y hojas verdes,
Y tenía el don especial de crear regalos brillantes.
Cada vez que alguien le daba las gracias,
Lila podía hacer que el bosque se llenara de luces de colores y magia.
Un día el sol brillaba y los pájaros cantaban alegremente,
Pero Lila se dio cuenta de que el bosque estaba un poco triste.
Las flores no estaban tan coloridas y los árboles parecían menos verdes.
¿Qué pasará en mi hermoso bosque?
,
Se preguntó Lila.
Entonces vio a un pequeño conejito llamado Coco,
Que estaba buscando algo en el suelo.
—Hola Coco,
Dijo Lila,
¿qué estás buscando?
—Estoy buscando una zanahoria que se me cayó,
Respondió Coco,
Pero no la encuentro y tengo hambre.
Lila pensó en cómo podía ayudar a Coco.
—No te preocupes Coco,
Voy a encontrar tu zanahoria.
Y con un pequeño hechizo hizo que la zanahoria apareciera frente al conejito.
Coco miró la zanahoria y luego miró a Lila con grandes ojos llenos de sorpresa.
—Gracias Lila,
No sé qué habría hecho sin ti.
Lila sonrió y al recibir las gracias de Coco,
El bosque empezó a brillar con luces de colores.
Las flores se volvieron más coloridas y los árboles más verdes.
—Mira Coco,
Dijo Lila,
Cuando dices gracias,
El bosque se llena de magia.
Coco estaba tan feliz que quiso compartir la magia con sus amigos.
Corrió a buscar a la ardilla Susi,
El pajarotito y la tortuga Marta.
Cada vez que sus amigos daban las gracias a Lila por las pequeñas cosas,
El bosque brillaba aún más.
Pronto todos en el bosque empezaron a decir gracias por cada pequeño gesto.
Agradecían por el sol que les daba calor,
Por las lluvias que hacían crecer las flores y por cada sonrisa que compartían.
Lila estaba muy contenta de ver cómo el bosque se llenaba de alegría y colores.
Y así Lila aprendió que la gratitud no solo hacía que el bosque brillara,
Sino que también hacía que todos se sintieran felices y queridos.
Desde aquel día,
El bosque de los regalos brillantes siempre estaba lleno de magia,
Solo porque todos aprendieron a decir gracias y apreciar las pequeñas cosas de la vida.
Decir gracias a tus amigos y a quienes te ayudan,
Como mamá y papá,
También hacen que el amor y la alegría crezcan en tu hogar,
Igual que el bosque de Lila.
Ahora,
Para terminar este meditacuento,
Volvemos a hacer el ejercicio de respiración.
Bien,
Respiramos uno,
Sentimos como entra el aire a nuestro cuerpo,
Soltamos el aire y escuchamos el sonido que sale de nuestra nariz.
Respiramos dos,
Sentimos como entra el aire a nuestro cuerpo,
Soltamos el aire y escuchamos el sonido que sale de nuestra nariz.
Respiramos tres,
Sentimos como entra el aire a nuestro cuerpo,
Soltamos el aire y escuchamos el sonido que sale de nuestra nariz.
Perfecto.
Que tengas un buen día.
Te espero en el próximo meditacuento.
Hasta pronto.
Conoce a tu maestro
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