
Conciencia Emocional Para Niños: Cuento Culpa Falsa Ep.9
Runo, el mapache que descubrió que no hizo algo mal es un meditacuento de la serie de cuentos para niños "El Bosque de las Emociones". Una colección de cuentos sobre Inteligencia emocional. A través de esta historia los niños podrán reconocer la falsa culpa, que hay cargas que no le pertenecen, y aprenderá a soltarlas poco a poco.. Este meditacuento ayuda a los niños a desarrollar seguridad emocional, autoestima y confianza en sí mismos, entendiendo que no todo lo que sienten es su responsabilidad. Music: Go to Sleep My Little One - Doug Maxwell_Media Right Productions Nighty Night Global Genius
Transcripción
Este es un metacuento para niños del bosque de las emociones.
Antes de comenzar la historia vamos a respirar juntos,
Inhala lentamente por la nariz y suelta el aire suavemente,
Otra vez inhala y exhala,
Muy bien,
Ahora escucha.
En el bosque de las emociones vivía una pequeña luciérnaga llamada Lumi,
Cada noche cuando el bosque se vuelve silencioso Lumi sale a volar entre los árboles y mientras vuela descubre algo nuevo sobre lo que sentimos,
Esta es una de sus historias.
Aquella noche Lumi volaba despacio entre los árboles,
El bosque estaba en silencio pero ese silencio se sentía diferente,
Más pesado,
Cerca de un tronco caído vio a Runo el pequeño mapache,
No estaba jugando,
Tampoco estaba explorando,
Estaba quieto,
Muy quieto,
Sus ojos miraban al suelo y su cuerpo parecía cansado,
Como si estuviera cargando algo,
Pero no había nada en sus manos,
Aún así se veía pesado,
Muy pesado,
En su casa las cosas habían cambiado,
Las voces,
Los silencios,
Las miradas,
Nada era igual y aunque nadie le había dicho que era su culpa,
Runo sentía como si sí lo fuera,
Como si sin darse cuenta hubiera tomado algo que no le correspondía,
Como si estuviera cargando una piedra invisible,
Una piedra que apretaba su pecho y hacía lentos sus pasos,
Desde una rama cercana Lumi observaba en silencio,
Su pequeña luz brilló suavemente y no muy lejos de ahí la lechuza se acercó despacio,
Se quedó cerca sin interrumpir,
Acompañando,
El viento pasó suavemente entre los árboles,
Se ve pesado,
Dijo la lechuza con voz tranquila,
Runo no respondió pero bajó un poco más la cabeza,
A veces continuó ella,
Parece que llevamos algo encima,
Aunque no se vea,
Runo tragó saliva,
Aquí pesa mucho,
Dijo en voz baja,
Tocando su pecho,
La lechuza asintió suavemente,
El viento movió las hojas con calma,
Cuando pasan cosas difíciles los pensamientos intentan entenderlas,
Dijo y a veces sin darnos cuenta,
Tomamos una piedra que no es nuestra,
Runo levantó apenas la mirada,
Como que no es mía,
La lechuza lo miró con ternura,
Hay cosas que pasan por decisiones de otros o por situaciones que nadie puede controlar,
Hizo una pausa suave y esas piedras no le pertenecen a todos,
El bosque quedó en silencio,
Runo miró sus manos,
Vacías,
Pero por primera vez dudó y si esa piedra no era suya,
El viento pasó suavemente otra vez,
Sentir lo que sientes es completamente válido,
Continuó la lechuza,
Pero eso no significa que tú lo causaste,
Runo respiró despacio,
Como tú puedes hacer ahora,
Inhaló y soltó el aire despacio,
Otra vez inhaló y exhaló,
La piedra seguía ahí,
Pero ya no parecía tan pegada a él,
Como si pudiera mirarla desde un poco más lejos,
A veces dijo la lechuza,
Cuando entendemos esto,
Podemos empezar a dejar la piedra en el suelo,
Runo no se movió de inmediato,
Pero dentro de él algo cambió,
No todo el peso desapareció,
Pero una pequeña parte se aflojó y por primera vez no intentó sostenerla con tanta fuerza,
Se quedó ahí,
Respirando,
Mientras poco a poco aprendía que no todo lo que pesa le pertenece.
Desde un pequeño lugar Lu me observaba con curiosidad,
Aquella noche había descubierto algo muy importante,
A veces podemos sentir un peso muy grande,
Como si fuera culpa,
Aunque en realidad estemos cargando algo que no es nuestro,
Y poco a poco con ayuda podemos aprender a soltarlo.
Lu me encendió su pequeña luz y levantó vuelo nuevamente,
Mientras volaba entre los árboles el bosque parecía un poco más ligero,
Como si alguien hubiera dejado una piedra en el suelo.
Y así termina esta historia del bosque de las emociones.
Antes de irnos imagina que la pequeña lucierna Galumi enciende su luz una vez más,
Una pequeña luz que nos recuerda escuchar lo que sentimos.
Esto fue Meita cuentos con Ale Villarreal,
Nos vemos en la próxima historia del bosque.
Conoce a tu maestro
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