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Ten fe, no prisa. Esta meditación guiada es una invitación a soltar la ansiedad, dejar de querer controlarlo todo y volver a confiar en tu proceso y en los tiempos de la vida. Si estás esperando una respuesta, un cambio, una oportunidad o algo que deseas profundamente, regálate estos minutos para respirar, calmar tu cuerpo y recordar que no necesitas tener todas las respuestas hoy. Durante la meditación repetiremos: Tengo fe. No necesito tener todas las respuestas. No necesito apresurar mi camino. Puedo confiar incluso sin saber. Puedo avanzar sin correr. Tengo fe. Suelto la prisa. Guarda esta meditación para volver a ella cuando sientas ansiedad, impaciencia o incertidumbre, o cuando necesites recordar que no tienes que resolverlo todo hoy.

Transcripción

Bienvenido a este espacio.

Mi nombre es Mai Martínez.

Quiero acompañarte en una meditación para recordar algo muy sencillo.

Demphy.

No prisa.

Muchas veces,

Creemos que necesitamos más control,

Más esfuerzo o más velocidad.

Sentimos que tenemos que resolver.

Saber.

LLEGAR hacer que algo suceda.

Y sin darnos cuenta.

Esa prisa también comienza a evitar nuestro cuerpo.

En los hombros.

En la mandíbula.

En el pecho.

Y en nuestra respiración.

Cuando el cuerpo vive con prisa.

Le resulta difícil sentir confianza.

Y cuando el cuerpo comienza a sentirse seguro,

La fe Encuentra un lugar donde habitar.

Así que durante los próximos minutos,

No tienes que llegar a ningún estado especial.

No tienes que hacer nada bien.

No tienes que llegar a ningún lugar.

Solo estar aquí.

Respirando.

Sintiendo.

Permitiendo.

Porque cuando el cuerpo confía.

.

.

El corazón recuerda cómo tener fe.

Comencemos.

Permite que tu cuerpo encuentre una postura cómoda.

Puedes sentarte o recostarte.

Y cuando estés listo o lista.

.

.

Cierra suavemente los ojos.

Antes de cambiar tu respiración,

Solo obsérvala.

Date cuenta de que tu respiración está sucediendo sin que tengas que hacer nada.

No tienes que apresurar la siguiente inhalación.

No tienes que ir a buscarla.

Llegas sola.

Y quizá por unos instantes.

Puedas permitir que la vida también sea así.

Inhala lentamente por la nariz.

Y exhala por la boca.

Una vez más,

Inhala.

Y al exhalar suelta.

Siente el peso de tu cuerpo.

Siente la superficie debajo de ti sosteniéndote.

No necesitas sostenerte tú solo en este momento.

Puedes dejarte sostener.

Relaja los hombros.

Suaviza la mandíbula.

Y pregúntale silenciosamente a tu cuerpo.

¿Dónde estoy cargando prisa?

No necesitas responder con palabras.

Sólo siente.

Tal vez aparezca una presión en el pecho.

Un nudo en el estómago.

Una atención.

Una inquietud.

No intentes quitarla.

Respira con ella.

Y con cada exhalación dile suavemente a tu cuerpo.

No tengo que correr.

Una vez más.

No tengo que correr.

Tal vez hay algo en tu vida que estás esperando.

Una respuesta.

Un cambio.

Una oportunidad.

Algo que deseas profundamente y todavía no sabes cuándo llegará.

O incluso si llegará de la manera que imaginas.

Por un momento.

Deja de intentar resolverlo.

No necesitas saber ahora.

No necesitas tener todas las respuestas ahora.

No necesitas ver el camino completo para dar el siguiente paso.

Respira.

Y escucha.

De fe.

No prisa.

La fe.

No significa saber exactamente qué va a pasar.

La fe.

Es poder respirar.

Incluso cuando todavía no lo sabes.

Es dejar de exigirle al presente las respuestas que quizá sólo el tiempo puede darte.

Imagina una semilla debajo de la tierra.

Todo parece quieto desde afuera.

Parece que nada está pasando.

Pero debajo de la Tierra.

La vida ya comenzó.

Las raíces están creciendo en silencio.

La semilla no tiene prisa.

No se compara.

No se pregunta si debería de haber florecido ya.

Simplemente responde a la vida.

Un día a la vez.

Quizá.

Tú también estás echando raíces en lugares que todavía no puedes ver.

Quizá no estás tarde.

Quizá no estás detenido.

Quizá.

Este momento también forma parte del camino.

Respira.

Y siente cómo sería solo por este instante.

No necesitar que nada suceda más rápido.

No apresures esta respiración.

Ni la siguiente.

Deja que llegue.

Y deja que se vaya.

Ahora,

Repite en tu interior.

Tengo fe.

No necesito tener todas las respuestas.

No necesito apresurar mi camino.

Puedo confiar.

Incluso sin saber.

Puedo avanzar sin correr.

Tengo fe.

Suelto la prisa.

Quédate aquí unos instantes.

Sin palabras.

Sin buscar nada.

Solo respirando.

Siente nuevamente tu cuerpo.

El peso de tus manos.

Tus piernas.

Tus pies.

El aire entrando y saliendo.

Y cuando estés listo o lista,

Comienza lentamente.

A mover los dedos de las manos y de los pies.

Haz una última respiración profunda.

Inhala.

Y exhala.

Y antes de abrir los ojos guarda este recordatorio.

No necesitas correr para confiar.

No necesitas saber.

Para tener fe.

Hay momentos para avanzar.

Y hay momentos para permitir.

Ten fe.

No Prisa.

Cuando estés listo o lista,

Abre suavemente los ojos.

Gracias por regalarte este momento.

Y gracias por permitirme acompañarte en este espacio.

Deseo que hoy camines con más fe.

Y menos prisa.

© 2026 Mai Martínez León Valdez. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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