
Pequeños Viajes Sensoriales. Episodio 5: Una Caminata
Bienvenido a este episodio de Pequeños Viajes Sensoriales. Hoy disfrutarás de una relajante caminata en un bosque tropical lluvioso, donde como siempre, te espera una sorpresa que te hará muy feliz. Disfrútala!
Transcripción
Hola,
Soy Marcela Loría,
Y como siempre,
Te invito a quedarte conmigo los próximos minutos para que,
En compañía de mi voz,
Visites un lugar a donde nunca antes has estado y nunca nadie ha llegado.
Un lugar creado completamente en el vasto universo de tu imaginación.
Si has escuchado los capítulos anteriores,
Sabes que antes de emprender el viaje,
Nos concentramos primero en abandonar las preocupaciones inmediatas.
Dejarlas dormidas por un momento,
Mientras se despiertan todas las posibilidades de la fantasía y la creatividad.
La manera de hacerlo es mediante la respiración.
Por eso,
Vas a cerrar los ojos y vas a respirar profundamente cuatro veces.
En cuatro tiempos tomas aire.
Sostenés un momentito ese aire y lo soltás en otros cuatro tiempos.
Vamos.
Inhalas en uno,
Dos,
Tres,
Cuatro.
Sostenés y exhalás en cuatro,
Tres,
Dos,
Uno.
Así está muy bien.
Segunda respiración.
Tomas aire en uno,
Dos,
Tres,
Cuatro.
Te quedas un momento y exhalas en cuatro,
Tres,
Dos,
Uno.
Sentís tu cuerpo cada vez más suelto conforme tu respiración alcanza un ritmo más reposado.
Vamos de nuevo.
Inhalas en uno,
Dos,
Tres,
Cuatro.
Sostenés el aire y exhalás en cuatro,
Tres,
Dos,
Una última vez.
Inhalas en uno,
Dos,
Tres,
Cuatro.
Sostenés uno y exhalás en cuatro,
Tres,
Dos,
Uno.
Este es el camino para que tu imaginación encuentre un terreno fértil y construya con más facilidad la aventura que viene.
Lo primero que percibís es un intenso aroma a musgo fresco.
El aire se siente húmedo y a tu alrededor un bosque nuboso te envuelve.
Sí,
Está haciendo un poco de frío,
Pero llevas un abrigo grueso que te mantiene confortable.
Estás al principio de un sendero cuyo final no conoces,
Pero te dan ganas de hacer esa caminata sin destino conocido.
No tenés prisa ni pendientes,
Aquí estás sólo vos,
Los árboles,
El aire puro,
El canto de los pájaros y una delgada película de bruma que hace el entorno más mágico.
Adentrarte pues en este sendero es una oportunidad que tenés que aprovechar.
La armonía del bosque sólo es interrumpida por el sonido de tus pasos sobre la tierra cobijada por hojas mojadas y piedritas pequeñas.
Pero al poco tiempo esas pisadas se mezclan con el resto de sonidos endémicos de este ambiente natural,
Como si fuera un instrumento más de una majestuosa orquesta que interpreta su sinfonía natural exclusivamente para vos.
Sentís el suave viento en tu cara,
Las hojas que caen de los árboles encima tuyo luego del alocado brincoteo de las ardillas y revoloteando por todas partes varios quetzales adornan con sus vivos colores el verde circundante.
Sin duda,
Este bosque está contento hoy y eso te hace abrir tus brazos como queriendo agradecer toda la belleza que te rodea.
Al levantar tu cabeza,
El cielo parece responder tu agradecimiento con una finísima lluviesita que acaricia delicadamente tu cara.
Todo parece tener una conexión especial ahora.
Seguís caminando con la certeza de que este es el lugar en el que tenés que estar en este preciso instante.
Un lugar seguro y lleno de paz.
De pronto,
Escuchás las ramas de los árboles moviéndose con fuerza.
Te despierta la curiosidad.
¿Qué será?
El sonido se acerca y cuando te das cuenta,
Ves decenas de monitos cariblancos con su alegría característica.
Te detenés para observarlos.
A tu izquierda,
Un mono está acostado en una rama con sus cuatro extremidades colgando mientras otro monito inquieto lo expulga afanosamente.
Más allá,
El más goloso de todos pela un mango maduro y no pierde un instante en saborearlo.
A su lado,
En una rama,
Una mona vigila a sus tres pequeños monitos mientras aprenden a saltar de rama en rama.
Y en una rama bajita,
Otra mamá mona amamanta a su monito recién nacido.
Disfrutás maravillado la complicidad de esta gran familia y su cotidianeidad tan parecida a la de los humanos.
Te alegrás de que este maravilloso bosque sea el hogar que los protege.
Ya dejó de lloviznar y decidís continuar tu trayecto por el sendero que se ha hecho más angosto por la cantidad de helechos que crecen a su lado.
Tantos que rozan tu ropa a tu paso.
Seguís caminando con tranquilidad hasta que ante tus ojos se abre un claro que pareciera tener vida propia.
Y la tiene.
Cientos de mariposas azules te saludan con sus suaves aleteos,
Acariciando el aire en su majestuoso vuelo.
Y en medio del claro,
Te percatás de la presencia de un pequeño y maravilloso intruso.
Un alegre colibrí que se coló en el reino de las mariposas y vuela con tanta gracia como ellas.
Dice la leyenda que cuando ves a un colibrí,
Siempre debes llamarlo dos veces en voz alta.
¡Colibrí!
¡Colibrí!
Y él te traerá buena fortuna.
Una ráfaga de viento frío te invita a ponerte en marcha de nuevo.
Y a lo lejos,
En una pequeña colina,
Ves una coqueta cabaña con techo rojo de teja y un largo balcón desde donde se aprecia todo el bosque.
Caminas hacia ella cada vez más rápido porque ahora sí,
El aguacero te sigue los pasos.
Las nubes están cargadas de agua y el murmullo de la lluvia que se acerca es claramente perceptible.
Las primeras gotas de lluvia caen al momento de poner pie en esa acogedora casita en la colina.
Entras y te fijas en esos lustrosos pisos de madera y miras hacia arriba los techos altos artesonados.
No hay nadie,
Pero sabes que tu destino final era llegar allí.
Prueba de ello es la encantadora mesita que está servida en el balcón,
Esperándote,
Adornada con tus flores favoritas y las más exquisitas galletitas y pastelitos dulces y salados.
Unas delicadas tazas de porcelana esperan recibir tu bebida favorita.
Todo está listo,
Pero falta algo.
Falta escoger a la persona con la que querés compartir este momento,
Esta fuerte lluvia que cae y este hermoso ambiente de paz.
¿Quién es?
Vos lo sabes de corazón.
¿Cuántas cosas tenés que decirle?
Y se las dirás,
Porque hoy no te voy a invitar a regresar.
Hoy te vas a quedar compartiendo este momento y este lugar donde todo es posible con esa persona a quien atesoras en lo más profundo de tu alma.
Viví este instante mágico y tené la certeza de que muy pronto,
En los senderos de tu mente,
Nos encontraremos de nuevo para otro pequeño viaje sensorial.
Hasta la próxima.
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