26:43

¿Cómo y Cuánto se Debe Rezar?

by Brother Gustavo

rating.1a6a70b7
Puntuación
4
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
43

¿Cómo y cuánto se debe rezar? ¿Cómo debe ser la oración? En este programa el Hno Gustavo Kralj de los Heraldos del evangelio y el panel del día, discuten el arte de conversar con Dios. Lo Inédito sobre los Evangelios es el podcast que toma su nombre de la obra en 7 volúmenes de Mons. João Cla Dias, EP

Transcripción

En este episodio del Lo Inédito sobre los Evangelios Podcast comentamos el Evangelio del 17º domingo del Tiempo Ordinario.

¿Cómo y cuánto se debe rezar?

Todo eso y mucho más en este nuevo episodio del Lo Inédito sobre los Evangelios Podcast.

Antes que nada un saludo a toda la audiencia.

Bienvenidos a este nuevo programa del Lo Inédito sobre los Evangelios Podcast,

El podcast semanal de los heraldos.

En este domingo,

Con una belleza literaria insuperable,

Jesús no solamente nos enseña a rezar bien,

Sino que nos indica a los medios para que nuestra oración sea infalible,

Incentivándonos a una confianza sin límites en sus palabras divinas.

Pedid y recibiréis,

Buscad y hallaréis,

Golpead y se os abrirá.

Sin embargo,

Paralelamente a estas verdades y enseñanzas,

Surgen varios interrogantes.

¿Cuánto y cómo debemos rezar?

¿Hasta qué punto debemos insistir?

¿Qué pasa cuando pedimos cosas que pensamos ser justas y no lo son?

Las respuestas a todas estas preguntas son el tema del programa de hoy.

Pero antes les presento a nuestros panelistas del programa,

Protagonistas ya tradicionales del Lo Inédito sobre los Evangelios,

Y desde España tenemos al hermano Fernando Pío Galán.

Salve María,

Hermano Fernando.

Salve María,

Hermano Gustavo.

¿Cómo están por allá?

Muy bien,

Muy bien,

Gracias a Dios.

Siempre una alegría de tenerlo.

Les recuerdo a nuestros oyentes que el hermano Fernando Pío Galán de los Heraldos del Evangelio es religioso,

Doctorado en teología espiritual por la Pontifinza Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma,

El Angelicum,

Y es misionero en España.

Y también desde Bogotá directamente se nos une el doctor Saúl Castiblanco.

Salve María,

Hermano Gustavo.

Salve María,

Hermano Fernando.

Una alegría estar con ustedes y con la querida audiencia.

El doctor Saúl,

Les recuerdo,

Es psicólogo,

Editor de la agencia de noticias Gaudium Presse en su edición hispana,

Y también,

Por supuesto,

Es bachiller en ciencias religiosas por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma y por la DOMUNI,

Universidad Internacional de los Dominicanos con sede en Toulouse,

Francia.

Entonces,

Vayamos al Evangelio.

Estamos en el Evangelio del 17º Domingo del Tiempo Ordinario,

Que dice,

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar,

Cuando terminó,

Uno de los discípulos le dijo,

Señor,

Enséñanos a orar,

Como Juan enseñó a sus discípulos.

Él les dijo,

Cuando oréis,

Decir,

Padre santificado sea tu nombre,

Venga a tu reino,

Danos cada día nuestro pan del mañana,

Perdónanos nuestros pecados,

Porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo,

Y no nos dejes caer en la tentación.

Y les dijo,

Si alguno de vosotros tiene un amigo,

Y viene durante la medianoche para decirle,

Amigo,

Préstame tres panes,

Pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle,

Y desde dentro el otro le responde,

No me molestes,

La puerta está cerrada,

Mis niños y yo estamos acostados,

No puedo levantarme para dártelos.

Si el otro insiste llamando,

Yo os digo que,

Si no se levanta y se los da por ser amigo suyo,

Al menos por la oportunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Pero así os digo a vosotros,

Pedid y se os dará,

Buscad y hallaréis,

Llamad y se os abrirá,

Porque quien pide recibe,

Quien busca halla,

Y quien llama se le abre.

¿Qué padre entre vosotros,

Cuando el hijo le pide pan,

Le dará una piedra?

¿O si le pide un pez,

Le dará una serpiente?

¿O si le pide un huevo,

Le dará un escorpión?

Si vosotros,

Pues que sois malos,

Sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos,

¿cuánto más vuestro Padre Celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?

Como ustedes saben,

El programa Lo Inédito sobre los Evangelios utiliza como raíz de sus emisiones la colección de autoría de Monseñor Jean-Claude Díaz,

Fundador de los heraldos del Evangelio,

Llamada justamente Lo Inédito sobre los Evangelios.

Y hoy vamos a utilizar,

Como siempre lo hacemos,

El comentario que Monseñor Jean-Claude Díaz hace del 17º Domingo del Tiempo Ordinario.

Y vamos a comenzar exactamente con las palabras que él utiliza para situar a la audiencia en esta parábola del amigo importuno.

Él dice,

Retrocedamos dos mil años en la historia y analicemos de cerca una caravana que avanza por los desiertos sobre asnos y camellos en pleno día de un verano tórrido.

Polvo,

Sed,

Calor,

Cansancio,

Son los compañeros de cada paso,

Haciendo muy penoso el traslado.

Esta era una de las razones por las cuales los orientales,

Cuando viajaban,

Muchas veces preferían las expediciones nocturnas,

Invirtiendo así el período de sueño.

La parábola de hoy tiene lugar exactamente en una noche de verano.

En aquellos tiempos,

Las costumbres eran muchos más sencillas que en nuestros días.

Sin previo aviso,

Un amigo podía presentarse a la puerta a cualquier hora del día o de la noche.

Si el visitante llegase a la hora de dormir,

Bastaba extender una estera en el rincón de la sala para que el huésped se quedara muy contento.

Si había hambre,

Sobre todo si no había cenado,

Eran suficientes algunos panes con aceite de oliva y especias para alegrarlo y satisfacer su apetito.

Las casas no eran grandes ni con muchas habitaciones.

Por lo general,

Toda la familia dormía en la sala,

Cuya puerta daba acceso directamente a la calle.

No imaginemos un conjunto de camas,

Sino de esteras o alfombras extendidas en el suelo con colchas ligeras.

Por lo tanto,

Algunos golpes a la puerta,

Aunque fuesen suaves,

Fácilmente despertaban a quien dormía junto a ella.

Es en este marco que debemos asistir a la escena narrada por El Salvador.

Entonces,

Después de esta tan pintoresca entrada,

Hermano Fernando,

¿qué le parece?

Bueno,

Vamos a ver,

Hay que,

Nuevamente,

Es un tema que es muy interesante,

Entender cómo funcionaba una época donde no existían todos los recursos que el estado actual nos proporciona.

No solo el estado,

Estamos hablando también de los establecimientos,

Tipo los hoteles,

Tipo las tiendas de 24 horas.

No existía.

Existía la amistad,

Existía la solidaridad en su realización más práctica.

Por lo tanto,

Existía lo que para nosotros hoy en día realmente,

Yo creo que no lo podemos entender como lo entendían en la época.

Porque o eras tú,

Amigo,

Que recibías a tu amigo,

O no tenía otra opción.

No había unas tiendas donde poder comprar,

No había.

.

.

Eran redes sociales,

No en el sentido digital,

Sino en un sentido humano.

La persona tenía amigos,

Tenía conocidos.

Se movía,

Claro,

Estaba por ambientes mucho más limitados.

Por lo tanto,

Cuando un amigo te solicitaba algo,

Era muy fuerte el no responderle.

Porque sabías que,

Si te pedía agua y no se lo dabas,

Muy probablemente le estabas condenando a la sed.

Si te pedía pan y no se lo dabas,

Le estabas condenando al hambre.

Entonces,

Nos situamos,

Como de costumbre,

En una parábola que es magistral en su concepción humana.

Nuestro señor coloca a sus oyentes en una situación en la que,

Quien más quien menos,

Ya se vieron,

Ya se encontraron.

Por lo tanto,

Esto hace que el mensaje divino que va a pasar en la parábola sea más aceptado por sus oyentes.

Hermano Fernando,

Me pasó en estos días lo siguiente.

Un amigo,

Un querido amigo,

Que ojalá no me esté escuchando en este momento,

Creo que no,

Me hizo un pedido.

Un pedido que no era tan difícil de atender,

Pero que implicaba un gasto económico en mi parte.

Por mil circunstancias,

Que no es el caso mencionar,

Le atendí el pedido,

Pero sentí el dolor del bolsillo.

Entonces,

Uno ve que él insistió un poco.

La relación de amistad facilita que se le atienda,

Pero siempre hay un dolor,

¿cierto?

Todos hemos sentido algo así,

Pero es que estamos hablando,

Esta es una metáfora,

Es una parábola,

Que es una metáfora de aquel que lo tiene todo,

Que tiene todas las riquezas,

Que tiene todo para darlo.

Entonces,

Nuestro señor está diciendo,

Si ustedes son como son y atienden los pedidos,

¿cómo seré yo que tengo todo para dar?

Una vez colocado en esta situación,

Una vez que los oyentes,

Quien más que menos,

Se ha visto en las dos situaciones,

Porque no nos olvidemos que aquel que pide,

Luego también da,

O aquel que dio,

Más adelante va a pedir.

Una vez que ha creado esta unión con sus oyentes,

Ahora se presenta propiamente el parangón.

Si esto es lo que hacéis vosotros,

O sea,

Sabéis que si un amigo insiste,

Aunque no tuvierais esas ganas,

Aunque os cojeran muy inoportunamente,

Ibais a acabar dándolo,

¿cómo nos os tratará mucho mejor y cómo nos será todavía más acogedor vuestro padre?

Y ahí hace,

Digamos,

Abre el corazón,

Se puede decir,

Y como ya se ha colocado en un diálogo humano de corazón a corazón con sus oyentes,

Se los dice muy claramente,

Si vosotros,

Que sois malos,

No pensemos,

No nos imaginemos a un Jesucristo diciendo ¡ay,

Miserables,

Vosotros que sois malos!

Así echándoles una bronca.

No,

No,

No es eso.

Vosotros que os sabéis malos,

Vosotros que tenéis experiencia de haber tenido que dar a contragusto,

Vosotros que habéis tenido experiencia de recibir sabiendo que el que da,

Lo da por no quedar mal,

Lo da porque no tiene otra opción,

Vosotros que os sabéis malos,

Que sabéis a los otros malos,

¿sabéis qué os dan?

Bueno,

Pues Jesús dice,

Yo que tengo la experiencia,

Yo que soy el hijo del Padre,

Él podría haber dicho,

Pero no lo dijo,

Yo que tengo el corazón del Padre,

Porque es así,

¿no?

Él dice,

Si pedís con insistencia,

Os lo dará.

¿Qué os da?

Cosas buenas,

Pero no cosas buenas,

El Espíritu Santo,

El Espíritu Santo.

Aquí les lo está diciendo a los discípulos,

O sea,

Les está colocando dentro de un contexto del reino,

Les está diciendo,

Lo más importante no son las cosas materiales que podáis pedir,

A pesar de que la debéis pedirlas,

Como ha hecho en la oración inicial,

No,

Lo importante es el Espíritu Santo,

Por lo tanto,

El vivir esta vida divina,

El vivir en esta comunión con Dios,

Bueno,

Esto lo recibiréis,

Pero tenéis que pedirlo y no una sola vez,

Sino pedirlo con insistencia.

Y aquí Mons.

John Klein,

En su comentario,

Especifica,

Resalta,

Subraya muy bien la necesidad que tenemos de convencernos y también cómo nuestro Señor quiere convencernos de la importancia de la perseverancia en la oración y que no debemos tener ni timidez,

Ni temor,

Ni tampoco tener el menor retraimiento al respecto de Dios.

No sé,

Dr.

Saúl,

¿por qué que nos cuesta tanto muchas veces salir de ese retraimiento,

Salir de esa timidez,

Salir de ese temor en nuestros pedidos a Dios?

Bueno,

Don Gustavo plantea un tema que me parece que es fundamental y es,

En el fondo,

Las dificultades que tenemos con la oración,

Pero antes de que se me olvide,

Yo quisiera plantearle a don Fernando,

¿por qué la insistencia?

¿cierto?

Y entonces paso a tratar el punto que me propone ahora don Gustavo.

Yo creo que el primer obstáculo es una sensación de que no se necesita de Dios.

Para los hombres nuestro orgullo es tan,

Casi que tan intrínseco,

Que decimos no,

No necesitamos de Dios.

Yo puedo hacer las cosas por mí mismo,

Entonces si no necesito de Dios,

¿para qué le pido?

Tal vez haya otro obstáculo y es que no creemos verdaderamente en la potencia de la oración.

Entonces sabemos que tenemos dificultades,

Que nuestros recursos humanos son insuficientes para atenderlas.

Sabemos que Dios es capaz de ayudarnos,

Pero no conocemos de una manera viva,

Tal vez de pronto sí en teoría,

Pero no de una manera viva,

Cómo la oración sí consigue,

Sí consigue lo que lo que se propone,

Evidentemente cumpliendo ciertos requisitos.

Y don Fernando ahorita mencionaba que lo primero que tenemos que pedir es la venida del Espíritu Santo,

Es decir,

La gracia de Dios que nuestras almas vivan en unión con Dios.

Pero don Fernando también recordaba que nuestro señor comienza la parábola hablando de pan,

Entonces no es que no le podamos pedir pan a Dios o cualquier cosa material,

Pero siempre en función de la unión con Dios,

De la salvación eterna.

Ahora nuestro señor aquí dice el Espíritu Santo es el que en el fondo ustedes tienen que pedir.

Y uno se pregunta,

Y vuelvo al tema que plantea ahorita,

¿por qué la insistencia?

La persona que ya le pide a Dios,

Que le pide a Dios,

Está movida por una gracia,

Está movida por una inspiración divina.

¿Por qué nuestro señor exige la insistencia?

¿Por qué no nos atiende rápido?

Pregunto hermano Fernando.

Bueno,

Vamos a ver,

Aquí hay dos cosas distintas que en realidad yo creo que se basan en la misma.

Una duda que nos podemos plantear en la parábola es,

Si Dios es realmente bueno,

Como está diciendo que es,

Como nuestro Jesucristo dice que es,

Si Dios realmente es omnipotente,

O sea,

Puede hacer lo que quiera,

Y si Dios es realmente omnisciente,

O sea,

Lo sabe todo,

Porque él ya conoce todo,

Ya sabe lo que necesito,

Ya me lo puede dar,

Porque está ahí esperando,

Algunos dirían que sádicamente,

Que le toque la puerta,

Que llegue y le toque la puerta y le pida,

Si él ya sabe lo que necesito.

Aquí entramos en un problema que es casi más problema psicológico,

Entre comillas,

Aunque usted sabe muy bien,

Doctor Saúl,

Que muchos puntos de la psicología tocan directamente la espiritualidad,

Que es que nosotros tenemos que ser conscientes,

Tenemos que realizar,

Como se dice,

Nuestra necesidad.

Y muchas veces tenemos una necesidad,

Digamos casi aquí animalesca o instintiva,

Cuando yo siento sed,

Quiero agua.

Esto es que la cantidad de agua en mi organismo ha bajado,

Los receptores correspondientes se lo pasa a mi sistema parasimpático,

Después pasa al simpático,

Y ahí expreso necesidad,

Necesito agua.

Ahora bien,

Si hay una cosa que es rápida en el ser humano,

Que es necesitar algo,

Hay una cosa más rápida todavía,

Que es olvidarse de agradecer a aquel que se lo dio.

Entonces Dios,

Que nos conoce,

Que sabe cómo estamos hechos,

Nos hizo él,

Y que sabe que estamos bajo los influjos del pecado original,

Que eso no lo hizo él,

Lo hicimos nosotros,

No nos olvidemos.

Sabe que tenemos que tener esta relación con él de una forma continua,

De una forma filial,

No de una forma utilitaria.

Es muy fácil cuando nos caemos al suelo que levantarnos y aceptar la primera mano que aparece,

Pero apareciendo la mano y levantándonos,

Por nuestro carácter y por nuestro carácter malo,

Nos vamos a olvidar.

Entonces Dios,

Como sabe que nuestra felicidad está en la relación continua con él,

Y una relación filial,

De hijo a padre,

Nos hace pedir las cosas,

No porque él no sepa lo que necesitamos,

Sino para que nosotros nos demos cuenta que realmente lo necesitamos a él,

Y lo necesitamos en esta relación de padre.

Por eso,

Nunca jamás,

Esto lo puede saber cualquier padre o madre de nuestros oyentes,

Padre realmente se siente enfadado cuando un hijo necesita de él.

Obviamente por la noche y cuando le despierta,

Pues no es una sensación agradable,

Pero el instinto paternal-maternal hace que en este acto de protección y de ayuda al hijo que uno ha generado,

Uno sienta una especial satisfacción.

Es propiamente un resultado de nuestra configuración humana,

Y aquellos padres que lo han tenido,

Saben que es lo más bonito que existe en cuanto a paternidad.

Pues bueno,

Yo les digo como dice nuestro Señor,

Ustedes oyentes que han sentido esto,

Lo sienten y no son buenos,

O no son tan buenos como es Dios,

Usando las verdades de Cristo,

Lo sienten siendo malos.

Imagínense lo contento que está Dios,

Escuchando y respondiendo nuestras necesidades.

Por eso la insistencia,

Por eso tenemos que rezar siempre,

Porque así actualizamos nuestra posición de hijos que están en relación con un padre bueno.

En ese sentido vemos que esa insistencia pedida por Dios termina siendo un acto de amor de él,

Que conoce la necesidad que nosotros tenemos de estar en contacto continuo con él,

Y por eso todas las circunstancias que nos muevan a pedirle a Dios terminan siendo circunstancias permitidas o queridas por Dios para manifestarnos su amor.

Entonces muchas veces,

Don Fernando habla ahora de las necesidades primarias,

Muchas veces somos hombres primarios que no nos acordamos de Dios sino hasta cuando sentimos necesidad de las cuestiones básicas,

De las cuestiones primarias.

Entonces Dios permite esa carencia de cuestiones básicas para que nos acordemos de él,

Buscando no sólo atender esas necesidades temporales,

Sino atender a esa necesidad espiritual,

Príncipe,

Fundamental,

Básica,

Total,

Que es la de un continuo relacionamiento con Dios.

Pero sí,

Mientras don Fernando hablaba yo pensaba,

Oiga,

Ser humano cómo somos complicados,

Nos olvidamos de aquel que nos ayuda,

Olvidamos que nos puede ayudar,

Que nos quiere ayudar,

Que nos ama,

Nos ayuda y después les pagamos con ingratitud.

¿Cuántos problemas nos ahorraríamos si tuviésemos esa verdad presente de una manera continua a todo momento?

Lo necesitamos,

Necesitamos a Dios,

Nosotros necesitamos el pan que nos manda,

Sino el pan de la palabra de la vida eterna y de la gracia que es la que nos hace llegar al cielo.

Si no nos olvidásemos de esa verdad,

¿cuántos males no nos ahorraríamos?

Ahora hay una característica apasionante en la elección de personajes que hace nuestro señor y la coloca muy bien en el anfitrión,

Porque el anfitrión,

Él lo personifica como alguien típico,

Es un caso típico de pereza y egoísmo,

Que es sólo vencida por la insistencia,

No está golpeando tanto,

Con tanta insistencia que evidentemente no se va a ir y ese acto entonces es suficiente para hacerlo vencer su pereza,

Hacerlo vencer su egoísmo e ir a atender.

Entonces,

¿qué les parece ese aspecto?

¿Cómo se da en nuestra vida muchas veces?

Bueno,

Pues como comentaba al inicio,

Yo creo que ese es el punto que los discípulos oyentes de nuestro señor más habrán sentido identificados y creo que también hoy en día.

Me parece que por mucho que hayan pasado 2.

000 años en nuestra sociedad,

Esa tipología de anfitrión no ha desaparecido.

O sea,

Hoy en día tal vez hablaríamos de persona que le falta empatía,

Tal vez.

Otros podría hablar de la persona que es más tipo egoísta.

Obviamente,

Como en tantas otras ocasiones,

Cuando escuchamos eso nos sentiremos mucho más identificados por aquel que está necesitando del amigo y el amigo no le es fiel,

Que en su simétrico contrario.

O sea,

En aquel que,

Viendo a un amigo necesitado,

Prefiere pensar en sus propios asuntos,

En su propia comodidad,

Que en la comida del amigo.

Ahora bien,

Es que eso,

Infelizmente,

Es la naturaleza humana manchada por el pecado original.

Nosotros siempre tenemos mayor sensibilidad a nuestras propias necesidades que las de cualquier otro ser humano en la Tierra.

Básicamente.

Por un lado,

Justamente,

Es un egoísmo basado en el propio instinto de conservación.

Por lo tanto,

Es comprensible.

Ahora,

Que sea comprensible,

No significa que sea justificable.

Y justamente por eso,

La sociedad establece como héroes aquellos que piensan más en los demás que en sí mismo.

Entonces,

Sobre este punto,

Es una llamada de atención por parte de Jesucristo.

Es un estímulo,

Justamente,

Para saber que nunca jamás Dios va a ser el amigo cómodo que está en su casa tranquilo mientras nosotros aburrimos en la puerta.

Eso no va a ser Dios,

Nos lo garantiza Cristo.

Él nos da ejemplo porque él pensó mucho más en todos y cada uno de nosotros que en su propia estabilidad.

Él pensó más en la obediencia al Padre que en su propia conveniencia.

Y,

Sobre todo,

Es una llamada de atención.

Haz tú lo mismo,

Como tantas veces escuchamos en el Evangelio.

O sea,

Cuando nos encontramos a un hermano que es necesitado,

No lo tratemos como no querríamos ser tratados nosotros.

Tratémoslo como querríamos ser tratados nosotros.

O sea,

Seamos,

Imitemos al Padre bueno y con presteza,

Con velocidad,

Socorremos sus necesidades.

Entonces,

Podemos ir a la conclusión que Mons.

Jean-Claude coloca aquí en el Evangelio.

Dice,

La liturgia de hoy condensa en pocos versículos un verdadero tratado sobre la oración.

Debemos rezar siempre.

Si Dios nos atiende inmediatamente,

Debemos saber agradecerle con alegría y regocijarnos por su infinita benevolencia paternal.

Si sucede lo contrario,

No podemos desanimarnos jamás,

Pues el viajero obtuvo sin tardanza y sin dificultad el alimento y el hospedaje que necesitaba debido a la amistad de su anfitrión,

Y éste consiguió,

Por su inoportuna asistencia,

Los panes indispensables para atender a su huésped.

Ciertamente,

Uno y otro hubieran sido atendidos de una manera excelente de haber recurrido a María,

Madre de Misericordia,

Medianera de todas las gracias.

¡Qué conclusión más apropiada colocar a Nuestra Señora en esto!

Ah,

No,

Eso por supuesto,

Porque Nuestra Señora,

Y lo demuestra con el episodio de su prima Santa Isabel,

Es la primera que no es que responde a nuestras peticiones,

Sino que está,

Digamos que dando vueltas alrededor de nosotros,

Buscando cómo nos puede ayudar.

Nuestra Señora,

En cierto sentido,

La Virgen María,

Es la mujer de la iniciativa misericordiosa.

Ella no está esperando que le pidamos,

Ella está atenta,

Apenas necesitemos cualquier cosa,

Ya estará a nuestro lado.

No tal vez para solucionarlo ella,

Sino para llevarnos,

Como a los siervos en el episodio de las bodas de Canaán,

Para llevarnos hasta Cristo y agradecernos hacer lo que los diga.

Pensando en los obstáculos de la oración,

Ese retraimiento,

Esa pereza en la oración,

Yo creo que también se debe a una visión errada de cómo funciona el universo,

Porque uno cree que es el esfuerzo personal,

Por ejemplo,

Que consigue algo,

Que si se construyó tal edificio fue porque los arquitectos,

Los obreros,

Los ingenieros se reunieron,

Y resulta que eso es solo una parte de la realidad,

Porque el arquitecto se puede morir,

Y eso depende de causas que a veces son sobrenaturales o preternaturales.

Resulta que el ingeniero,

Por recibir o no la inspiración para desarrollar tal proyecto,

Eso puede depender de causas sobrenaturales y preternaturales.

Entonces yo creo que al final,

Detrás de ese obstáculo y de esa pereza a la oración,

Hay una no visión de la realidad como es,

Una visión incompleta de la realidad,

Que no ve la relación entre el orden natural y el orden sobrenatural y el orden preternatural.

Entonces,

Detrás de la falta de oración en el fondo,

Lo que es una falta de fe,

Y tenemos que pedirle a Dios que nos dé fe,

Que nos dé una visión completa,

Que nos muestre el poder de la oración,

Para tener confianza en la oración,

Y que nos podamos finalmente orar.

Espectacular.

Y con esto,

Entonces,

Pasamos a la última sección del programa,

El último segmento del programa,

Que es la Sugerencia de la Semana.

Es una website,

Un libro,

Un podcast de doctrina católica,

Que nos hace gustado para el bien espiritual de las personas.

Doctor Saúl,

¿qué nos recomienda?

Bueno,

Yo recomiendo,

En estos días tuve que hacer una investigación sobre el profeta Elías,

Que se había comentado el profeta Elías,

Y llegué a la página web de WTN,

Que uno siempre lo identifica como la página web de la gran emisora televisiva mundial,

Pero resulta que la biblioteca que ellos tienen en esa página web es muy rica en contenidos,

En materia de fe,

En materia de vida de santos,

En materia,

Etc.

Entonces,

Recomiendo navegar un poquito por esa página para nutrirnos de buenas informaciones,

De buen catecismo y de buenos comentarios.

Entonces,

Ponemos este enlace en las notas del programa.

Hermano Fernando.

.

.

Un libro que no pasa de moda,

Por lo menos no debería pasar de moda,

De San Alfonso María de Ligorio,

La oración,

El gran medio de salvación.

Entonces,

Explica justamente,

Explica de forma más circunstanciada cómo la oración es necesaria para salvarnos,

Cuáles son las características para que una oración sea infalible.

O sea,

Lo que pidamos al Padre realmente lo consigamos.

Eso está explicado de forma muy prolija,

Muy bien explicada en el libro,

Así que recomiendo a nuestros oyentes que lo lean.

Muy bien,

Y a quien les habla le gustaría recomendar nuevamente el volumen número 6 de lo inédito sobre los evangelios de autoría de Monsignor John Cladías.

Pueden encontrarlo en loineditomultimedia.

Com,

Que es la website nativa del programa,

Pero también está en iTunes,

En Google Play y también en Amazon Kindle para aquellos que deseen bajarlo en otras plataformas.

De manera que se lo recomendamos porque cuánta gente hay que está encantada con estos comentarios y nos parece absolutamente oportuno recomendarles dónde está la fuente,

De tal manera que puedan leer con amplitud todo el comentario completo.

Y con esto,

En nombre del equipo de producción y de quienes habla el hermano Gustavo de los Heraldos,

Nos despedimos hasta dentro de una semana.

Así que a rezar mucho,

A perseverar con confianza,

Con los ojos en la Eucaristía y en María Santísima,

A la búsqueda incansable de descubrir siempre más lo inédito sobre los evangelios.

Auspiciado por los Caballeros de la Virgen

© 2026 Brother Gustavo. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by 35 million people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else