
Escaneo Corporal
A lo largo del día, nuestro cuerpo puede acumular tensión, estrés y emociones que pasan desapercibidas. En esta práctica de escaneo corporal, te invito a recorrer cada parte de tu cuerpo con atención plena, observando las sensaciones presentes con curiosidad y amabilidad. Esta meditación te ayudará a desarrollar una mayor conexión con tu cuerpo, promover la relajación y cultivar un estado de presencia y calma. No necesitas cambiar nada ni lograr un resultado específico; simplemente permitirte sentir y estar presente en este momento.
Transcripción
Bienvenido o bienvenida a este espacio.
Te invito a encontrar una posición cómoda,
Ya sea sentado o acostado.
Permite que tu cuerpo descanse durante estos minutos.
Si te resulta cómodo,
Cierra suavemente los ojos.
Toma una respiración lenta y profunda.
Inhala profundamente.
Y exhala lento.
Una vez más.
.
.
Inhala sintiendo como el aire entra en tu cuerpo.
Y exhala soltando cualquier tensión que no necesites cargar en este momento.
Permite que tu atención se pose suavemente en la respiración.
No hay nada que hacer.
Nada que resolver.
Solo estar aquí.
Y ahora?
Lleva tu atención al área de los pies.
Internamente observa los dedos.
Las plantas los talones.
Quizá percibas alguna sensación de calor.
Frescura presión.
Quizás ninguna sensación particular.
Simplemente observa.
Permite que tu atención suba hacia los tobillos.
Las pantorrillas Las rodillas.
Los muslos.
Sin necesidad de cambiar nada.
Solo reconociendo lo que está presente.
Si encuentras tensión.
Obsérvala con amabilidad.
Como si estuvieras escuchando lo que tu cuerpo desea comunicarte.
Y ahora lleva tu atención al área de las caderas y la pelvis.
Observa esta zona que sostiene gran parte de nuestro movimiento diario.
Respira suavemente.
Al inhalar,
Permite que se suavice un poco más esta área.
Y ahora dirige tu atención al abdomen.
Siente cómo se expande al inhalar y cómo se relaja al exhalar.
Sin esfuerzo.
Sin prisa.
Permite que cada respiración sea una invitación a aflojar aquello que has estado sosteniendo.
Lleva tu atención al pecho observa el movimiento natural de la respiración.
Subiendo Bajando.
Como las olas que vienen y van a la orilla.
Ahora.
.
.
Dirige tu atención a toda la espalda.
La parte baja la parte media y la parte alta.
Observa cualquier sensación presente.
Imagina que cada exhalación libera un poco del peso acumulado durante el día.
Dirige tu atención al área de los hombros.
Muchas veces cargamos responsabilidades,
Preocupaciones y tensiones sin darnos cuenta.
Observa cómo se sienten y,
Si es posible,
Permite que desciendan un poco más.
Lleva ahora tu atención a los brazos.
Los codos.
Las muñecas.
Las manos.
Los dedos.
Simplemente siente.
Simplemente observa.
Dirige tu atención al cuello.
A la garganta a la mandíbula Observa si existe alguna tensión.
Y si la encuentras,
Permite que esté ahí sin luchar contra ella.
Lleva ahora tu atención a los labios.
Las mejillas.
Los ojos Los párpados.
La frente.
Permite que todo el rostro se suavice.
Como si una sensación de calma recorriera cada músculo.
Finalmente.
Observa el cuero cabelludo.
Y la parte superior de la cabeza.
Ahora,
Siente tu cuerpo completo.
Teste la cabeza hasta los pies.
Como una sola unidad.
Presente.
Respirando viviendo.
Quizás notes relajación.
Quizás simplemente mayor conciencia.
Cualquier experiencia es válida.
Agradece a tu cuerpo por acompañarte cada día.
Por sostenerte.
Por permitirte experimentar la vida.
Y ahora,
Comienza poco a poco a profundizar en tu respiración.
Mueve suavemente los dedos de las manos y los pies.
Y cuando te sientas listo o lista.
Abre los ojos.
Llevando contigo esta sensación de presencia calma y conexión.
Gracias por compartir este momento contigo.
Gracias por regresar.
Conoce a tu maestro
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