
Despertar con calma y claridad
Regálate el placer de un despertar sin prisas. En esta meditación matutina, ideal para los fines de semana o para esos días en los que necesitas un anclaje profundo antes de comenzar, viajaremos hacia un campo de girasoles al amanecer. A través de una respiración consciente, una activación corporal llena de ternura y la siembra de intenciones luminosas, encenderemos tu energía vital para que camines el día con el alma encendida y en perfecta paz.
Transcripción
Buenos días,
Bienvenida a la vida en este nuevo día.
Te invito a que adoptes una postura cómoda sentada en el borde de tu cama o tal vez en una silla.
Permite que tus pies descansen planos sobre la tierra.
Sintiendo el apoyo que te brindan.
Alarga tu columna hacia el cielo con suavidad como el tallo de una flor que busca la luz.
Y deja que tus manos descansen relajadas sobre tus rodillas.
No comiences el día corriendo.
No le entregues tus primeros minutos a las pantallas ni a las demandas del mundo exterior.
Este tiempo es un santuario matutino.
Es el espacio donde decides desde donde vas a vivir hoy.
Abre el pecho.
Baja los hombros.
Y simplemente respira.
Inhala profundamente por la nariz sintiendo como el aire nuevo y fresco de la mañana.
Limpia tus pensamientos y exhala de manera muy suave.
Dejando oír cualquier tensión acumulada durante la noche.
Vamos a hacerlo dos veces más a tu propio ritmo Inhala presencia,
Inhala vida.
Y exhala entregándote por completo al momento presente.
Siente el ritmo natural de tu corazón en el silencio de la mañana.
Está latiendo por ti.
Recordándote que hoy tienes una nueva oportunidad de comenzar.
De amar.
De reír.
Y de ser amable contigo misma.
Imagina ahora que te encuentras en medio de un inmenso campo de girasoles.
Justo en el instante en que la noche empieza a retirarse.
El cielo tiene un color azul muy suave,
Mezclado con hilos de plata y rosa en el horizonte.
El aire es fresco puro.
Cargado con el olor del rocío de la mañana sobre la tierra.
A tu alrededor los girasoles están inclinados hacia abajo.
Descansando.
Cubiertos por pequeñas gotas de agua transparente.
Están esperando el primer rayo del sol Tú formas parte de este paisaje.
Tu cuerpo.
Es como una de esas flores sabias de la naturaleza.
De repente los primeros rayos del sol rompen en el horizonte.
Es una luz dorada.
Tibia infinitamente dulce.
Observa como esa luz toca la punta de los girasoles y de manera casi mágica estos empiezan a elevarse muy despacio.
Abriendo sus pétalos amarillos para abrazar el calor del sol.
Permite que esa misma luz dorada empiece a tocar tu cuerpo hoy.
Siente el calorcito del sol del amanecer rozando tu cabeza.
Bajando por tu rostro relajando tu frente,
Tus párpados.
Esa luz no viene a despertarte con prisa.
Viene a recordarte que la vida te apoya y te abraza en este nuevo día.
Conectadas con esa luz dorada del sol Vamos a despertar tu cuerpo.
Mórculo a mórculo.
Como una caricia de amabilidad y de gratitud.
Lleva tu atención a tus pies.
Siente los dedos de tus pies.
Imagina que absorben la fuerza y la estabilidad de la tierra.
Y diles gracias.
Por sostener tus pasos hoy.
Siente como se llenan de una vitalidad tibia.
Sube la atención a tus piernas,
Tus rodillas,
Tus muslos.
Siente como la energía de la mañana empieza a fluir por ellos.
Y van deshaciendo cualquier rigidez.
Tus piernas se vuelven fuertes,
Listas para caminar el día con ligereza y sin prisa.
Lleva la luz dorada a tu abdomen y a tu pecho Siente como tu pecho se expande al inhalar.
Volviéndose un espacio amplio y luminoso.
Al exhalar tu corazón descansa tranquilo.
Pon tu atención aquí.
Hoy elijo actuar desde el amor y la paciencia.
Y siente ahora tus brazos,
Tus manos,
La punta de tus dedos.
Tus manos son tus herramientas para crear,
Para abrazar,
Para tocar el mundo hoy.
Imagina que tus palmas se llenan de esa luz dorada.
Listas para ofrecer amabilidad en cada acción que realices.
Y finalmente mueve apenas tu cuello.
La mandíbula.
Y dibuja una sonrisa suave en tus labios.
Todo tu cuerpo está despierto.
Eres como ese girasol en plenitud de erguido.
Luminoso.
Mirando de frente a la vida.
Quédate en este campo de luz interior.
En el silencio de tu mente.
Siembra la semilla de tu día.
¿Cómo quieres sentirte?
Cuando este día termine y vuelvas a la cama.
Visualízate transitando tus horas con paz.
Respondiendo con calma a los imprevistos.
Sonriendo a las personas con las que te cruces.
Siendo tu propio refugio.
Inhala profundamente y exhala con confianza Eres el cielo de la mañana.
Eres la fuerza del sol.
Eres el alma de este nuevo día.
Comienza a mover con amor tus manos,
Tus pies Vuelve a hacer una respiración muy profunda la más consciente de tu mañana.
Estira tus brazos hacia el cielo como si quisieras tocar el sol y cuando te sientas completamente lista Abre tus ojos al mundo.
Gracias por despertar tu alma conmigo hoy.
Que tu día sea tan luminoso y hermoso.
Como tu propio corazón.
Buen día.
Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.
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