
Cansada De Ser Fuerte
Esta meditación acompaña esos momentos en los que sientes que has sostenido demasiado durante demasiado tiempo. Cuando estás cansada de ser fuerte, de responder, de poder con todo y de no darte permiso para parar. A través de una guía lenta y compasiva, te invita a soltar la exigencia interna y a descansar en el cuerpo sin tener que demostrar nada. Es una práctica profunda y muy humana, ideal para agotamiento emocional, sobrecarga, responsabilidad constante o cuando necesitas un espacio donde no tengas que ser fuerte. Aquí puedes caer, respirar y permitirte estar tal como estás, con ternura y sin juicios.
Transcripción
Hola ¿cómo estás?
Mi nombre es Gisela y hoy te traigo una meditación que te acompaña en esos momentos en los que sientes que has sostenido demasiado.
Durante mucho tiempo.
Esos momentos en que te sientes cansada de ser fuerte de responder.
De poder con todo.
Y de no darte permiso para parar.
Toma una respiración lenta no para recomponerte.
Solo para dejar de sostenerte por un momento.
Inhala despacio.
Como si el aire llegara a un lugar cansado dentro de ti.
Y exhala lento como si por primera vez no tuvieras que aguantar.
Si has llegado hasta aquí cansada de ser fuerte.
Quiero que lo sepas desde el comienzo.
No hay nada mal en ti.
Estar cansada de ser fuerte no significa rendirse.
Significa que has sostenido mucho.
Durante demasiado tiempo.
Y seguramente muchas veces en silencio.
Ser fuerte se vuelve pesado cuando no hay descanso.
Cuando no hay espacio para caer.
Cuando no hay lugar donde dejar de responder.
Pero hoy no tienes que ser fuerte,
Hoy puedes ser honesta.
Permite que tu cuerpo encuentre una postura cómoda.
Una postura que no tenga que mostrarse Una postura donde no tengas que demostrar que puedes.
Cierra suavemente los ojos y siente el peso de tu cuerpo.
Déjate caer un poco más dentro de ti como si ya no tuvieras que sostenerte sola.
Respira.
Y observa cómo se siente.
No hacer nada.
Aunque sea por unos instantes.
A veces la fortaleza se convierte en una armadura.
Una forma de seguir Una manera de no caer.
Una costumbre que ya no sabes como soltar.
Tal vez aprendiste a ser fuerte porque no había otra opción.
Porque alguien tenía que hacerlo.
Porque no te sentiste acompañada.
O porque no podías permitirte parar.
Si fue así,
Me gustaría que recuerdes.
Que sepas que lo hiciste lo mejor que pudiste.
Y ahora lleva tu atención a los pies y siente el contacto con el suelo.
Con lo que te sostiene,
Sin pedirte nada a cambio.
El suelo no te exige,
No espera,
No juzga.
Y respira ahí.
Y permite que los pies descansen.
Como si no tuvieran que llevarte a ningún lado.
Como si no tuvieran que seguir avanzando.
Sube lentamente por las piernas Siente su peso.
Su cansancio.
Todo lo que han sostenido.
Tal vez has caminado mucho,
No solo físicamente.
Sino emocionalmente.
Permite que las piernas se aflojen aunque sea un poco.
No necesitan estar firmes ahora.
Llega a la pelvis,
A las caderas.
Es el lugar donde muchas veces acumulamos.
Donde se guarda la contención el seguir a pesar de todo.
Y respira profundo aquí y con cada exhalación.
Permite que algo se suelte aunque no sepas qué.
No todo tiene que sostenerse.
No todo depende de ti.
Y lleva ahora la tensión al abdomen.
Ese centro que se contrae cuando te exiges.
Cuando te empujas cuando no te permites caer.
Coloca una mano ahí si lo deseas.
Y respira como si le dieras permiso.
Y puedes.
Decirle internamente.
No tienes que poder con todo.
No ahora.
No aquí.
Y observa que pasa cuando no te pides nada.
Cuando no te exiges estar bien.
Cuando no te empujas a seguir.
Muchas veces creemos que si dejamos de ser fuerte todo se va a derrumbar.
Pero lo que suele derrumbarse es sólo la atención.
Siente ahora el pecho,
El corazón.
Es el lugar que ha latido incluso cuando estabas agotada.
Tal vez ahí hay dureza.
Una forma de cerrarte para no sentir demasiado.
Para no quebrarte.
Respira en el corazón.
Sin intentar abrirlo,
Solo para ablandarlo.
Suavizarlo.
No tienes que ser valiente ahora.
Solo estar presente.
Permite que el pecho suba y baje a su propio ritmo sin control.
Siente los hombros.
¿Cuánto peso cargan?
Cuantas responsabilidades.
Cuántas versiones de ti.
Y con cada exhalación deja que los hombros caigan un poco.
No tienen que sostener nada ahora.
Siente el cuello,
La garganta.
Es el lugar donde muchas veces te callaste.
Para no incomodar.
Para no fachar.
Para no pedir.
Respira suave ahí.
Como si el aire te diera permiso.
Permiso para no poder.
Permiso para necesitar Permiso para descansar.
Relaja la mandíbula el rostro.
Deja que la cara se suavice.
Como si ya no tuviera que mostrarse fuerte.
Y ahora siente todo tu cuerpo como un solo espacio.
Un solo peso.
Una sola respiración.
Y observa como se siente estar aquí.
Sin exigirte sin empujarte.
Sin tener nada que demostrar.
Tal vez aparece tristeza.
Tal vez alivio.
Tal vez sin comodidad.
Todo es bienvenido.
Imagina ahora que delante de ti aparece esa parte tuya que siempre fue fuerte.
La que sostuvo.
La que siguió.
.
.
La que no se permitió parar.
Mírala con ternura.
Ella intentó cuidarte.
Acércate despacio.
Y dile internamente.
Ya puedes descansar.
No tienes que hacerlo todo sola.
No tienes que sostener más.
Y siente como algo se afloja cuando te hablas así.
Cuando te tratas con la misma compasión.
Que tantas veces ofreciste a otros.
Repite internamente.
O deja que estas palabras se acomoden dentro de ti.
Puedo estar cansada.
Y seguir siendo valiosa.
Puedo soltar un poco y no perderme.
No tengo que ser fuerte todo el tiempo.
Permanece aquí unos instantes.
Respirando.
Sintiendo.
Dejándote estar.
Y si la mente vuelve a exigirte.
Vuelve al cuerpo.
Al peso.
A la respiración.
Porque eso también es cuidado.
Respira profundo,
Muy profundo y poco a poco comienzas a volver.
Siente el cuerpo.
Los límites de tu cuerpo.
El espacio.
Y mientras vuelves a respirar profundo,
Mueve suavemente los dedos de los pies.
Los dedos de las manos.
Te puedes estirar como si te estuvieras despertando por la mañana.
Y cuando lo sientas abre los ojos suavemente Permite que esta experiencia se quede contigo.
No como una promesa de cambio inmediato.
Sino como un permiso.
No tienes que ser fuerte ahora puedes descansar.
Aunque sea aquí.
Aunque sea un momento.
Muchas gracias por acompañarme.
Conoce a tu maestro
More from Gisela Iglesias
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
