
Reflexión: Del Desapego
Explora el acto de soltar y el silencio que queda cuando algo deja de acompañarnos. Las capas sonoras invitan a reflexionar sobre la distancia entre lo que fuimos y lo que elegimos ser. La atmósfera evoluciona hacia un estado de calma, donde el desapego se transforma en alivio. Un momento para respirar, aceptar y seguir más ligeros
Transcripción
DEL DESAPEGO Nada fácil es decir adiós a los lugares,
Vínculos,
Personas que nos han acompañado en el pasado.
Desapegarnos es un acto de amor que nos permitirá crecer y dejar de sufrir.
Muchos de nuestros momentos de sufrimiento en la vida se relacionan con la imposibilidad de soltar.
Tememos dejar de ser quienes somos si nos alejamos de una persona o si ella se aparta de nosotros,
Aun cuando el vínculo que nos une haya cumplido su función,
Haya completado su ciclo.
Nos da miedo quedarnos en el vacío si dejamos un trabajo,
Aunque nos provoque más prejuicios que beneficios.
Tememos perder hasta nuestra identidad si nos mudamos de casa,
De barrio,
De ciudad o de país.
Nos aterra la muerte de los seres queridos que nos anteceden en la vida y que por ley natural partirán primero que nosotros.
Llegamos a convencernos de que somos lo que hacemos y que si dejamos de hacerlo dejaremos de ser.
Así las personas con quien nos relacionamos,
Incluso tenemos un vínculo amoroso,
Se convierten en poderosas cadenas que atrapan nuestros tobillos y nos impiden avanzar en el camino de la madurez,
De la libertad,
Del desarrollo emocional y espiritual.
Saber soltar es una clave de la vida con sentido.
Un buen adiós es aquel en el cual incluso en el medio de la tristeza de la despedida podemos reconocer lo que nos nutrió y nos permite seguir sintiéndonos íntegros aun después de soltar.
Un buen adiós es entonces sinónimo de desapego y el desapego al saber soltar es a menudo esa gran prueba de amor.
Cuando nos negamos a soltar no es el amor el que predomina,
Sino el temor al sufrimiento.
No soltamos porque creemos sufrir y sufrimos por no soltar.
En las situaciones de apego alguien sufre,
Si no somos nosotros es el otro y cuando ese sufrimiento se manifiesta,
Se reitera y se estaciona es tiempo de soltar.
Cuando percibimos que nuestra determinada relación nos estamos estancando y que aunque intentemos algo diferente el estancamiento perdura es momento de soltar.
Cuando el apego no tiene más razón que el hábito y no aparecen propósitos que den sentido y trascendencia es el momento de soltar.
Soltar no es olvidar ni negar lo vivido,
Es honrar lo que fue,
Agradecer lo que nos dejó,
Permitir seguir caminando más livianos,
Más conscientes,
Más libres.
Es confiar en que la vida no nos quita sino que nos transforma,
Que cada final es también un umbral y que al otro lado del desapego nos espera una versión más plena y auténtica de nosotros mismos.
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