
Tu Espacio Interior
by Dora Gil
La espaciosidad es nuestra esencia profunda. Esta meditación nos propone la experiencia de acercarnos silenciosamente a esa realidad, aquietándonos, recorriendo conscientemente cada parte de nuestro cuerpo y reconociendo, a través de él, la espaciosidad de nuestro ser.
Transcripción
Siéntate en una postura en la que sientas tu pecho abierto,
Tu columna erguida.
Una postura en la que experimentas tu dignidad y puedes sentir tu respiración sin obstáculos,
Con comodidad,
Con apertura,
Alineamiento.
Toma consciencia del contacto con la base que te sostiene.
Afloja ese contacto en tus nalgas,
En tus glúteos.
Siente tu respiración en este momento y aprovecha tu expirar para soltar todo tu cuerpo hacia esa base.
Deja que la inspiración venga naturalmente y vuelve a soltar las distintas zonas de tu cuerpo al expirar con atención.
Cabeza,
Hombros,
Espalda,
Todo va suavizándose mientras expiras.
Pecho,
Abdomen,
Glúteos.
Inspirando tomas conciencia de esas áreas y al expirar las vas soltando.
Muslos,
Piernas,
Pies.
Inspirando y expirando todo se distiende poco a poco.
Ahora ya estás más en contacto con la vida en tu cuerpo.
Siéntelo como un todo,
Como un paisaje abierto cargado de sensaciones diversas que se mueven en ti.
No es necesario que pienses en la forma de tu cuerpo recordándote sus partes.
Nota simplemente su vida,
Sus sensaciones apareciendo y desapareciendo,
Tal y como son ahora.
Te gusten o no,
Suelta la historia que tienes sobre ellas y simplemente siéntelas.
Son las formas en que tu vida se expresa ahora mismo.
Acércate más a tu respiración.
Toma conciencia de tu inspirar mientras sucede y de cómo lo notas físicamente,
Ahí donde es más fácil para ti.
Quizás sientes el pecho llenándose de aire y experimentas ese ensanchamiento al dilatarse.
Y sientes también la sensación de aflojarse mientras el aire va saliendo.
Acompaña tu inspiración y deja que surja la inspiración.
Sin prisa,
Sin tratar de cambiar nada.
Estate ahí,
Viviendo tu inspiración y tu expiración como un niño que contempla por primera vez ese movimiento en su cuerpo.
Tu respiración es tu vida y empiezas a intimar con ella.
Cada vez que el aire entra en tu pecho estás llevando tu conciencia hacia ahí,
Habitándolo,
Llenándolo con tu presencia.
Tu respiración enfocada va generando espaciosidad dentro de ti,
Dentro del lugar en el que te enfocas.
Como si se tratara de tu hogar que está un poco oscurecido y respirando hacia cada una de sus estancias,
Encendieras la luz llevando tu conciencia hacia ellas.
Puedes llevar ahora tu atención hacia el abdomen,
Penetrándolo también de vida y de conciencia.
Simplemente inspiras hacia esa zona y expiras desde ella.
Sientes toda el área de tu abdomen,
Inspirando y expirando con atención.
Tu respirar genera espaciosidad dentro de ti.
Nota cómo el área de tu tórax se va abriendo,
Haciéndose más viva con tu presencia.
Nota el espacio delante de tu pecho y de tu abdomen.
Respira ese espacio.
Deja que te penetre al inspirar,
Como si lo absorbieras por los poros de tu piel.
Extiéndete hacia él al expirar.
Lleva ahora tu atención hacia tus brazos,
Como si el aire que respiras pudiera recorrerlos y llenarlos de conciencia.
Inspira llenándolos de tu aliento.
Expira recorriéndolos,
Ampliándolos y siente también el espacio que los envuelve.
Ven ahora hacia tus manos,
Respira y siente la vida que hay en ellas.
Llénalas de conciencia y observa las sensaciones que afloran en ese área,
Cuando diriges hacia ahí tu aliento,
Su temperatura,
Sus roces,
Cierta vibración o cosquilleo.
Nota como tu respirar despierta la vida en ellas.
Olvida su forma y siente el espacio que hay en esa área,
Cargado de sensaciones que bailan en él.
Puedes llevar ahora la inspiración hacia la zona de tu cabeza.
Siente llegar tu aliento hacia ahí cuando inspiras.
Cómo notas el interior de tu cabeza respirando en él,
Sin recuerdos ni imágenes sobre ella.
Sientes solidez o hay espacio ahí.
Observa el área entre tus oídos,
Detrás de tus ojos.
Explora esa zona en la inmediatez de este instante,
Mientras respiras ahí.
Quédate un momento también en el área superior de tu cabeza.
La notas como algo cerrado o más bien experimentas apertura,
Continuidad.
Siente también el espacio sobre tu cabeza.
Respíralo.
Ven ahora a tu espalda.
Recórrela con tu aliento al inspirar y al expirar,
Como si fuera un amplio paisaje en el que se despiertan sensaciones por aquí y por allá.
Siente el espacio entre tus hombros.
Puedes respirar ahí.
Siente el espacio entre ambos costados,
Entre los dos lados de tu cintura.
Respira ahí.
Toma conciencia del espacio detrás de tu espalda,
Envolviéndola,
Tocándola.
Ve descendiendo lentamente hacia el área de tu pelvis,
Tus glúteos.
Inspira llenando de conciencia esas zonas.
Expira,
Dejándote sentir sus sensaciones.
Habita esa zona con tu presencia.
Lleva ahora tu aliento hacia el área de los muslos.
Deja que tu inspirar y tu expirar los recorran atentamente.
Siente su vida.
Enciende la luz también ahí.
Respira llenando de espaciosidad tus muslos.
Y ahora sigue respirando y penetrando con tu aliento la zona donde sabes que están tus piernas.
Entra en ese espacio y deja que se haga vívido para ti.
¿Qué sientes ahora cuando respiras en el área de tus pies?
¿Hay solidez o un espacio en el que aparecen y desaparecen sensaciones?
Toma ahora conciencia de la totalidad de tu paisaje.
Concíbelo,
En vez de como un recinto cerrado,
Como una constelación de sensaciones vivas que se mueven en tu amplitud.
Observa mientras respiras.
¿Percibes que tu cuerpo está separado del espacio que te rodea?
¿Hay en tu percepción un límite que te separa del ambiente que te envuelve?
¿O sientes más bien continuidad?
¿Hay una barrera que te diferencia del resto,
De lo que te rodea?
¿O sientes apertura,
Comunicación?
Quédate unos momentos experimentando,
Explorando.
Vívete así.
En este espacio abierto todo es acogido.
Todo puede surgir,
Moverse,
Desaparecer.
Hay amplitud para todo.
Sensaciones,
Emociones,
Pensamientos.
Todo puede ir,
Venir,
Disolverse.
Tú eres el vasto espacio de conciencia en el que todos los fenómenos suceden y son acogidos.
Tú eres el inmenso cielo en el que todas las nubes de tu experiencia tienen permiso para aparecer y desaparecer.
Recuérdalo,
Tú eres el cielo.
Cuando así lo consideres,
Ve abriendo los ojos mientras sigues sintiendo tu respiración,
Tus sensaciones,
Tu amplitud.
Y deja que esta conciencia expandida permanezca viva en ti mientras sigues avanzando en tu día.
Conoce a tu maestro
4.7 (112)
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