
Sostenidos Por La Vida
by Dora Gil
En nuestra búsqueda agitada de apoyo y nutrición, no nos damos cuenta de que la vida siempre nos está sosteniendo, cuidando, nutriendo, apoyando. Basta aquietarnos y tomar consciencia de la energía, de la vida que nos vive en este instante, sin tener que hacer nada.
Transcripción
Date permiso para dejar de hacer.
Simplemente por un rato permítete ser quién eres aquí ahora.
Siéntate en una postura cómoda y estable en la que puedas mantener tu espalda erguida y tu pecho abierto.
Esa posición que expresa tu dignidad y bienestar.
Siente cómo la tierra te sostiene.
Déjate estar sencillamente en el lugar en que te has sentado.
Tu asiento te acoge y te acepta totalmente.
Nada que conseguir,
Nada que hacer,
Ni siquiera intentar estar en calma o relajación.
Tal como estás,
Estás bien.
Siente tu inspirar.
Nótalo con atención producirse y síguelo.
Luego al expirar suéltate.
Entrégate a esa atracción que te sostiene y acepta todo en ti.
Esta tierra que te nutre y apoya.
Siente como cada vez que expiras abandonas toda sujección y confías.
Te vas acomodando en tu base.
La vida te sostiene.
Sigue intimando con tu respiración.
Acompaña tu inhalar tal y como es.
Te vas acercando cada vez más.
La respiración,
El aire que te penetra.
Es otra forma en que la vida te está sosteniendo.
Tú no tienes que hacer nada.
Intima con este fluir que sucede por sí solo y que va poco a poco conquistando tu vida.
Haciéndote más espacioso por dentro.
Déjale espacio a tu respirar.
Deja que se mueva en ti,
Que te expanda sin esfuerzo.
Siente la llegada del aire.
Tu plenitud cuando te llena.
Toma conciencia de su salida paulada.
Déjate ir con él y permítete ese momento pequeño de vacío,
De descanso en tu interior.
Aquí.
Ahora.
En total conexión.
Tal y como sucede.
Son como oleadas en tu pecho,
En tu corazón.
En total conexión.
Tal y como sucede.
Son como oleadas en tu pecho,
En tu vientre.
Igual que si contemplaras el mar en tu interior.
Siente este vaivén que continuamente sucede en ti.
Siempre disponible para ti.
Sin importar qué forma tome.
Ahora tu conciencia es lo que importa.
No tienes que interferir con el flujo del mar cuando lo contemplas.
Solo acompañas cada ola hasta que se pierde y dejas que surja la próxima.
Así es la vida dentro de ti.
Cada oleada de aliento te nutre,
Te da su energía,
Te renueva.
Cada expiración te limpia,
Te suelta,
Te invita a descansar.
Inspirando y expirando eres como un inmenso océano que contempla sus olas.
Tu inmensidad las ve levantarse y descender en ti.
A veces son pequeñas,
A veces grandes y lentas.
Tu conciencia es como el océano.
Lo observa todo,
Lo acepta todo.
Inspirando y expirando todo es aceptado.
Así sucede con tus estados emocionales,
Con tus pensamientos,
Con todo lo que ocurre en tu vida.
Son las olas dentro de ti.
Aparecen en ti,
Desaparecen en ti.
Y son de todo tipo.
Algunas te agradan,
Otras no.
Pero hay un océano inmenso que las contempla y siempre las recibe.
Forman parte de él.
Todo es aceptado en él.
Todo es permitido.
Sé ese océano.
Sé ese sí a todo lo que aparece y desaparece en tu experiencia.
Sigues sintiendo tu respiración.
Deja que poco a poco se haga más expandida.
Que abarque todo tu cuerpo.
Siente esa energía que se mueve en ti cuando respiras.
Esa vida que te nutre constantemente sin que tengas que hacer nada.
La vida te sostiene.
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