
Meditación Guiada para Conciliar el Sueño
Si te cuesta conciliar el sueño profundo, esta meditación guiada por mi te ayudará a alcanzar el grado de máxima relajación que necesitas para poder obtener el sueño reparador que tanto anhelas. Puedes emplear esta meditación guidada justo antes de irte a dormir o la puedes escuchar si te despiertas de madrugada para poder facilitar tu regreso al sueño profundo.
Transcripción
Lo sé.
Quieres calmar tu mente para poder conciliar el sueño.
Déjame entonces llevarte en una breve excursión.
No preguntes,
No analices,
Solamente confía en el sonido de mi voz.
Visualiza las imágenes que te voy a compartir y déjame llevarte a un hermoso lugar de paz y tranquilidad.
Ponte en una posición cómoda.
No importa si estás boca arriba,
De costado o boca abajo.
Sólo acomódate suavemente hasta que encuentres la posición más cómoda para ti.
Empieza por inhalar de manera profunda varias veces.
Por ahora,
Solamente observa con atención tu inhalación y tu exhalación,
Hasta que tu respiración se vuelva más lenta,
Más suave.
Inhala suavemente por tu nariz.
Exhala suavemente por tu boca.
Inhala profundamente y exhala profundamente.
Inhala,
Exhala.
Inhala,
Exhala.
Es el final de un radiante día de verano.
El sol comienza a ocultarse en el horizonte.
Tu rostro todavía siente el agradable calor del sol.
Estás en una playa desierta.
Tus pies descalzos sienten la suavidad de la arena blanca,
Fina,
Tibia.
Tus pies se hunden en la tersura y pureza de esta arena con cada movimiento que haces.
Fijas tu mirada en el océano,
En ese glorioso y espléndido mar de color turquesa.
Y eres testigo de la danza armónica de la marea,
Que rítmicamente viene y va.
Viene y va.
Viene y va.
Posas tu atención en las plácidas olas del mar,
Que en su hipnótico y fino movimiento reflejan los cálidos rayos de ese generoso y radiante sol de verano.
Llevas tu mirada hacia el sol,
Y con ternura y amor miras su calmo descenso en el horizonte.
Prestas atención a cada segundo,
A cada momento.
Ningún detalle escapa a tu atención.
Aprecias la belleza de este envolvente y fascinante momento,
En el que esta imponente esfera naranja se va ocultando en tu presencia.
Sientes el reconfortante calor del momento.
Te agrada.
Te gusta.
Te sientes agradecido por el momento.
Caminas lentamente hacia la orilla para refrescar tus pies en el agua cristalina de ese plácido mar.
Cuando el agua llega a tus pies,
Sientes una sensación cálida,
Agradable,
Como poner los pies en una tina de agua tibia.
Sientes como la arena se hunde bajo tus pies,
Tus pies totalmente húmedos.
Las olas siguen su danza argentina.
Vienen dulcemente hacia ti y se retiran.
Vienen,
Se van.
Vienen,
Se van.
Vienen,
Y se van.
Caminas bordeando la orilla hacia unas rocas,
Sin apuros.
No tienes citas,
No tienes compromisos.
Solamente estás aquí,
En este momento,
Sintiendo cada paso,
Cautivado por la caída del sol y envuelto en el momento,
En el ahora.
Te detienes a recoger una concha de mar.
Encuentras su forma perfecta,
Blanca por fuera,
Brillante por dentro.
La sientes refrescante.
La llevas a tu oreja y sientes el tenue arroyo del mar.
Sientes los sonidos del mar que provienen de la concha y del vasto océano que lleva por dentro.
Envuelves suavemente la concha con tu mano y la colocas con sumo cuidado en tu bolsillo.
Prosigues con tu camino hacia las rocas,
Sosteniendo la concha,
Y sientes cómo te transmite su frescura,
Sus contrastes,
En este cálido mar y en esta oscura tierra.
Y sientes cómo te transmite su frescura,
Sus contrastes,
En este cálido día de verano.
Cada paso que das en la arena blanca es pausado,
Es consciente.
No hay distracciones.
Estás totalmente en el momento presente.
En el camino te percatas que dejaron para ti una toalla reposando en la arena.
Se ve cómoda y te invita a echarte y reposar en ella por un breve instante.
Puedes sentir la suavidad y calidez de la arena.
Sientes cómo tu cuerpo se hunde y cómo la arena se moldea con precisión a cada curva de tu cuerpo.
Divisas cómo el sol se desliza en el horizonte y te sientes hipnotizado por el rítmico sonido de las olas.
La temperatura es perfecta.
Tu cuerpo se siente cálido y bien sostenido.
Relajas tu cabeza suavemente en la toalla y sientes cómo se hunde en la arena blanda.
Relajas tus hombros,
Tus brazos,
Relajas tus codos,
Tus antebrazos,
Relajas tus muñecas,
Tus manos.
Dejas caer cada uno de tus dedos,
Uno por uno,
Y sientes en la yema de los dedos la suave calidez de la arena.
En tu mano derecha,
Dejas primero caer tu pulgar,
Luego el índice,
El dedo medio,
El anular y el meñique.
En tu mano izquierda,
Dejas caer tu pulgar,
Luego el índice,
El dedo medio,
El anular y el meñique.
Siente cómo se hunden tus dedos.
Ahora deja caer todo el peso de tu espalda en la arena.
Empieza por dejar caer la parte alta de tu espalda,
Tu columna,
Y ahora deja caer la parte baja de tu espalda.
Ahora deja caer tus glúteos,
Tus muslos,
Tus rodillas,
Tus pantorrillas,
Tus pies.
Deja caer tus tobillos,
Tus talones,
La planta de tus pies.
Tu cuerpo entero se hunde en la arena.
El sol tan cerca al horizonte,
Un sol perfectamente circular y radiante,
Empieza a perder su forma mientras se oculta en el horizonte.
La parte baja del sol desaparece.
Solo queda un semicírculo,
Y tan solo por un breve instante queda el tenue crepúsculo,
Para luego desaparecer por completo.
Finalmente,
El sol ya se ocultó.
La luz se empieza a desvanecer.
Cierras tus ojos y logras divisar una tenue luz.
Te sientes muy cómodo,
Muy cálido,
Muy relajado.
Observas tu respiración pausada.
Inhalas,
Exhalas.
Inhalas,
Exhalas.
Inhalas,
Exhalas.
En tu mano derecha dejas caer tu pulgar,
Luego el índice,
El dedo medio,
El anular y el meñique.
En tu mano izquierda dejas caer tu pulgar,
Luego el índice,
El dedo medio,
El anular y el meñique.
Déjate ir.
Déjate ir.
Conoce a tu maestro
4.4 (551)
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