
Armonizar la energía femenina y masculina
Nuestro cuerpo energético está compuesto por energía femenina y energía masculina. Cuando una energía está actuando en él con mas intensidad sobe la otra, puede ser causa de desequilibrios, mostrando en nuestra vida bloqueos y desarmonía.
Transcripción
Esta es la sexta y última de una serie de meditaciones cuya intención es conseguir sanar y conectar con la energía femenina desde la propia divinidad que todas y todos somos.
En esta última meditación armonizaremos la energía femenina y masculina para que formen un perfecto equilibrio en nuestro cuerpo energético.
En toda esta serie de meditaciones lo primero que se hará es enraizar,
Hacerse consciente que estamos conectadas y conectados a la tierra.
Comenzamos.
Sitúate en un lugar tranquilo y coloca tu cuerpo cómodamente para que no sientas ninguna tensión en él,
Preferiblemente sentada o sentado,
Para no dormirte y ser consciente en cada momento de lo que escuchas y experimentas.
Respira profundamente,
Sintiendo el aire que entra y sale de tus fosas nasales,
Relajando todo tu cuerpo y llenándolo de oxígeno,
Purificando así todo tu interior.
Inhalas luz,
Paz,
Tranquilidad.
Al exhalar eliminas de tu cuerpo todo lo que te origina inquietud y malestar.
Inhalas luz,
Exhalas y eliminas fuera de ti todo tu malestar.
Inhalas,
Exhalas,
Inhalas,
Exhalas.
Haces que tu respiración vaya introduciéndote en una relajación completa.
Miente y cuerpo en relax.
Visualiza o imagina una esfera de luz blanca que crece en el centro de tu corazón,
Brillando intensamente.
Siente como esa luz desciende por todo tu cuerpo,
Llegando dividida en dos a las plantas de tus pies.
Al salir por ellos esa luz blanca y brillante crea unas raíces fuertes y gruesas que atraviesan el suelo que pisas,
La corteza terrestre,
Pasando por las diferentes capas de la tierra.
Arena,
Aguas subterráneas,
Rocas,
Tus raíces siguen bajando hacia la profundidad del planeta,
Hacia su núcleo.
Allí estas raíces se encuentran con el corazón de Gaia,
La madre tierra.
Las raíces gruesas y fuertes se unen a ese corazón que la recibe con inmenso amor y las une a él,
Formando parte de su energía,
De su fuerza y de su amor.
Tus raíces quedan ancladas al corazón de Gaia,
Recargándose y sintiendo la energía creadora de la madre tierra.
Respira profundamente sintiendo tu cuerpo completamente relajado y siente como los latidos de tu corazón te llevan a una calma absoluta.
Respira de nuevo profundamente sintiendo completamente relajado cada parte de tu cuerpo físico,
Apreciando con todos tus sentidos que cada célula que ocupa tu organismo interno funcionan a la perfección,
Haciéndote posible la vida originando así la posibilidad de tu existir.
Visualizas o imaginas tus células situadas en el primer chakra,
Identificando así el yo soy,
Tanto femenino como masculino,
Integrando las dos divinidades y uniéndolas desde el principio de tu creación.
Sientes el amor desde este tu primer chakra y elevas esas células a tu segundo chakra,
Visualizando o imaginando tu aparato reproductor donde lo femenino y lo masculino se unifican para la procreación,
El amor y el deseo en todos los aspectos de la conducción humana.
Desde el deseo y el amor lanzas tus células hacia el tercer chakra,
Sintiendo si es el caso las insatisfacciones,
Culpabilidades propias y mutuas,
Los miedos,
Recelos,
Dudas,
Temores,
Todas esas emociones creadas consciente e inconscientemente y que hacen que tu paso por este plano terrenal no sea armonioso.
Desde el poder de la conciencia transmutas todas esas emociones y desde el amor que se irradia sanas,
Liberas y perdonas todas las cargas y bloqueos que se han creado para un feliz encuentro con tus divinidades junto a la energía femenina y la energía masculina que ocupa tu cuerpo.
Cargada o cargado con todo el amor que vas creando tus células ascienden hasta el séptimo chakra,
Punto de recepción y comunicación con el cosmos y sintiendo la inmensidad conectas con la energía que fluye hacia tu divino femenino y tu divino masculino,
Haciéndoles partícipes de la grandiosidad del universo y sintiendo como se funden los tres siendo uno.
Tus células son transportadas hacia el sexto chakra donde la capacidad de poder se reparte,
Se compensa y se iguala para las dos divinidades creando así una dualidad perfecta y armonizada.
Al quinto chakra llegan tus células cargadas de luz y allí tus divinidades se escuchan y comparten aprendizajes y sabiduría.
Allí se dicen palabras de amor,
Afecto,
Ternura,
Respeto,
Pasión compartiendo la complicidad de dos divinidades formando una sola alma,
Una sola esencia,
Femenino y masculino en perfecta comunión.
Tus células son ya puro amor y se introducen en el cuarto chakra,
Justo en el centro de tu pecho,
Cobijándolas y sintiendo que forman parte de dos divinidades en un solo corazón.
Tu parte femenina se une a tu parte masculina y se fusionan en un acto de amor incondicional en la más alta vibración.
Son conscientes de su existencia,
De que se complementan,
Se aman y se necesitan.
Con este sentir tus divinidades se abrazan y te abrazas,
Cruzando tus brazos alrededor de tu cuerpo físico,
Con un gran abrazo sintiendo tu parte masculina desde la derecha hacia tu parte femenina de la izquierda y desde la parte femenina de tu izquierda hacia la parte masculina de tu derecha.
Siente la unión en tu cuerpo energético y en tu cuerpo físico.
Siente también el amor que desprenden y que te irradian las dos energías unidas y completamente equilibradas y que forman un remolino de sensaciones y de felicidad plena.
Recuerda profundamente y lleva tu conciencia a las raíces que dejaste unidas a la madre tierra.
Visualiza o imagina cómo esas raíces vuelven a ti,
Haciendo el recorrido de vuelta,
Atravesando de nuevo todas las capas de este planeta,
Rocas,
Aguas subterráneas,
Arena,
Llegando a la corteza terrestre y alcanzando el suelo que pisas,
Entrando de nuevo en ti como una esfera de luz que se dirige hacia el centro de tu pecho y se deposita allí recogiendo el amor de la madre tierra y uniéndolo a los latidos de tu corazón.
Con una nueva respiración profunda comienza a hacerte consciente de tu cuerpo.
Despersate,
Bosteza,
Coloca y estira tu espalda.
Siente tu cuello,
Tus manos y tus pies.
Siente tu cuerpo plenamente despierto y cuando lo desees puedes ir abriendo tus ojos,
Haciéndote consciente del lugar y el momento en el que estás,
Aquí y ahora.
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