
Respiración y cuerpo
Esta meditación une la respiración y el cuerpo para ayudarte a estar presente. Podrás notar cómo la respiración te ancla y te da claridad. Una práctica breve para volver a ti y sentirte con más calma.
Transcripción
Meditación,
Respiración y cuerpo.
En esta práctica llevamos la atención a la respiración y al cuerpo,
Permitiendo que nos sirvan de anclaje al presente.
Tómate un momento para encontrar una postura cómoda,
Una postura que te permita estar presente sin esfuerzo.
Cuando estés listo,
Deja que el cuerpo llegue,
Como si aterrizara suavemente en este instante.
Empieza llevando tu atención a la respiración.
No necesitas cambiar nada,
Solo sentir cómo el aire entra y cómo sale.
Permite que la respiración sea tu punto de anclaje,
Un lugar seguro al que volver siempre que lo necesites.
A medida que respiras,
Expande tu conciencia al cuerpo.
Siente el peso del cuerpo apoyándose,
El contacto de la ropa con la piel,
La temperatura del aire.
Observa todo tal como es,
Sin intentar modificarlo,
Solo presencia amable.
Quizá notes que las sensaciones cambian,
Aparecen,
Se transforman,
Desaparecen,
Nada es fijo.
La respiración cambia,
El cuerpo cambia y tú simplemente observas ese flujo continuo de experiencia.
Si en algún momento descubres que tu mente se ha ido con un pensamiento,
Con un sonido o cualquier distracción,
Reconocelo con suavidad y vuelve al cuerpo,
Vuelve a la respiración.
Este gesto de volver una y otra vez es la esencia de la práctica.
Puede que aparezcan sensaciones más intensas,
Una molestia física,
Una emoción,
Un pensamiento insistente.
Si ocurre,
Acércate a esta sensación con curiosidad.
Observa su forma,
Su movimiento,
Su intensidad.
No se trata de resistir ni de forzar nada,
Solo de mirar con una actitud abierta y amable.
Si te ayuda,
Imagina que llevas la respiración hacia esa zona del cuerpo donde sientes la molestia y con cada exhalación permite que la resistencia se suavice un poco,
Solo un poco,
Sin expectativas.
Observa como,
Igual que la respiración,
Las sensaciones del cuerpo también cambian.
Nada permanece igual.
No buscamos aferrarnos a lo agradable ni rechazar lo que es incómodo.
Solo estar presentes con lo que hay,
Momento a momento.
Para cerrar,
Vuelve a sentir el cuerpo en su conjunto,
La respiración moviéndose de forma natural,
La quietud,
La presencia.
Toma una inhalación un poco más profunda y exhala suavemente.
Permite que esta claridad y esta calma te acompañen en lo que venga después.
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