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Sanar el Cuerpo (el Arte Kintsugi)

by Andrea Halaby

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4.8
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Kintsugi es una técnica japonesa para reparar los objetos rotos con una mezcla de oro y barniz. Es una manera de conservar los objetos y honrar el valor sentimental de una forma hermosa y valiosa. En esta visualización cubrimos el cuerpo con esta mezcla ancestral de oro, para resanar las heridas, cubrir los dolores físicos y espirituales y reconocer que somos seres valiosos, únicos e irrepetibles. Acompaño la meditación con música de Pablo Arellano que sana desde otras latitudes.

Transcripción

El Kintsugi es una técnica japonesa que se usa para arreglar las fracturas en la cerámica.

La reparan rellenando cada fisura con una mezcla especial hecha de resina,

Polvo y oro.

Según la filosofía,

La idea es entender que las fisuras,

El tiempo y lo quebrado tienen un valor sagrado.

Que los objetos deben mostrarse y repararse en vez de ser desechados.

Pasa lo mismo con nuestros cuerpos,

Con nuestras heridas físicas y emocionales.

Podemos repararlas,

Sanarlas y sentir que tenemos un valor especial por ser capaces de reconstruirnos.

Y que mientras más fracturas tengamos y más oro necesitemos para repararnos,

Más valor tenemos.

Porque hemos reconocido cada una y la hemos valorado.

Y tomamos una respiración profunda como símbolo de gratitud por este cuerpo perfecto,

Único e irrepetible.

Quiero que tomes una respiración profunda que llegue al centro del estómago,

Para que tu cuerpo entienda que estamos acá,

Presentes,

Empezando un viaje maravilloso para sanar.

Toma otra respiración al centro del estómago para entender que la respiración es tu ancla,

Que te mantiene vivo,

Consciente y presente.

Con los ojos cerrados seguimos respirando a nuestro ritmo único y personal,

Y nos sentimos presentes en nuestro cuerpo.

Sentimos la temperatura del aire,

El lugar en donde estamos,

Los sonidos afuera y adentro.

Y nos imaginamos que en nuestras manos tenemos un pequeño recipiente,

Donde hacemos una mezcla de polvo y oro y resina,

Y tenemos un pincel en madera,

Con cerdas largas y suaves.

Revolvemos esta mezcla y vemos el brillo,

El color del oro casi como si fuera el sol en estado líquido.

Empezamos a revisarnos el cuerpo y nos revisamos mentalmente desde los pies,

Las plantas de los pies.

Los dedos,

El empeine,

Los tobillos,

Y revisamos si tenemos algún dolor físico.

Repasamos esos lugares con el pincel y la mezcla preciosa,

Y le damos las gracias a esos pies físicos por llevarnos de un lugar a otro,

Por tener la fuerza de caminar,

Y seguimos pintando hasta la rodilla,

Esa parte vital,

Importante que nos lleva de un lugar a otro,

Que nos transporta.

Pintamos las rodillas y nos detenemos a mirar si hay algún dolor anclado a ese lugar.

Las rodillas nos muestran que solo podemos caminar hacia adelante,

Que no es posible caminar hacia atrás,

Que no podemos devolvernos porque ellas solo caminan hacia adelante.

Les decimos que gracias,

Y las pintamos y vemos desde la rodilla hacia abajo,

Las piernas completamente doradas,

Bañadas en esta mezcla perfecta,

Rezanadas,

Curadas.

Pintamos los muslos,

Los huesos fuertes que llegan hasta la cadera.

Les decimos que gracias por girar,

Por ser capaces de impulsarnos hacia adelante,

A ellos que son los encargados de hacer que nos podamos sentar,

Que nos podamos levantar,

Y podamos soportar el peso espiritual y físico de nuestro cuerpo.

Este lugar vital que sostiene el tronco y el chakra de la raíz,

Y pintamos los músculos,

Los huesos,

Los tendones,

La piel.

Y vamos viendo como las piernas están doradas,

Repasamos de nuevo por si tenemos algún dolor físico en esta parte de nuestro cuerpo,

Algún dolor por el paso que no queremos dar,

O algún paso que hayamos dado con dificultad,

O situaciones que nos hayan generado dolor.

Miramos también si de pronto hay dolores espirituales,

Anclados a esta parte de la cadera,

Que a veces cargamos como situaciones emocionales que no necesitamos.

Les decimos gracias a esta parte del cuerpo,

A las piernas maravillosas que nos llevan de un lugar a otro,

Que nos impulsan,

Que todos los días nos dan fuerza para levantarnos.

Y seguimos avanzando y nos detenemos en los órganos vitales,

En la parte baja del estómago,

En los órganos reproductores,

Y pintamos cada parte,

Ese interior que es nuestro cuenco sagrado.

Revisamos si tenemos algún dolor físico o emocional,

Y repasamos con el pincel,

Con esta mezcla especial que hicimos de oro y sol.

Todo se va iluminando,

El cuerpo está en calma,

Y cada parte de este cuerpo sagrado entiende que tiene un valor especial en nuestra vida.

Le damos gracias a esos órganos que funcionan en armonía sin que tengamos que decirles que funcionen.

En el ombligo nos detenemos un momento,

En nuestra primera cicatriz,

La que nos unió con la madre,

La cicatriz que nos une con los hijos o con las personas que amamos espiritualmente.

Revisamos si tenemos algún dolor con la madre,

Con las personas a nuestro alrededor,

Y pintamos despacio ese ombligo desde adentro y afuera.

Le decimos que gracias porque este es nuestro centro energético,

Vital,

Un lugar importante para sostener las emociones,

El lugar que recibe las emociones más profundas.

Y despacio pintamos cada hendidura,

Las vetas,

Las heridas.

Miramos nuestro cuerpo desde una mirada espiritual y vemos que ya está casi dorado,

De la mitad hacia abajo.

Y pesa porque es un cuerpo valiente,

Lleno de oro,

Recompuesto mil veces y en proceso siempre de sanar.

Y con una sonrisa le decimos a este cuerpo maravilloso que gracias,

Que es un templo y es un recinto.

Seguimos pintando adentro del estómago y vamos al esófago,

A la cavidad toráxica,

A las costillas,

La garganta,

Los pulmones,

La espalda y esa piel que recubre todo.

Revisamos cada parte,

Las palabras que se quedan enlazadas en la garganta,

De dolores o frases no dichas o estancadas,

Palabras que se han quedado atrapadas también en los pulmones,

Emociones no expulsadas y no verbalizadas.

Este lugar que guarda lo que respiramos,

El lugar que guarda el oxígeno,

Lo que nos mantiene con vida y nos permite sentir las emociones diferentes.

Le damos las gracias y pintamos cada parte.

Nos detenemos en la garganta y en la boca,

El lugar por donde entran los alimentos y salen las palabras,

El lugar donde dejamos entrar lo que queremos que entre a nuestro cuerpo y el portal espiritual,

Ese puente vital entre lo espiritual y lo físico.

Revisamos si hay fisuras,

Palabras no dichas,

Palabras necesarias.

Pintamos el paladar,

Los dientes,

La lengua,

Para que reciba el alimento y tenga la sutileza de la palabra.

Pintamos la nariz desde adentro,

Para poder oler el aire,

Los espacios,

Los seres amados,

La comida.

Pintamos los oídos,

El tímpano,

Los huesos diminutos,

Para poder oír las palabras maravillosas que nos nutren y podamos sanar las palabras que han hecho daño.

Pintamos también los ojos espirituales y físicos,

Rezanamos las grietas de los dolores que los ojos han visto,

De imágenes que se quieren borrar,

De memorias y le damos las gracias por las maravillas que han podido ver,

Por las personas que han logrado mirar,

Porque ellos son las ventanas de nuestro cuerpo y a través de ellos vemos más allá de lo físico en todos los seres que amamos.

Gracias a ellos acumulamos memorias,

Recuerdos,

Imágenes.

Con ellos,

Nos expresamos de otra manera y con una leve sonrisa terminamos de pintar el interior de la cabeza,

La parte mental,

La intuitiva,

La creativa,

La racional,

La parte de arriba donde se aloja el chakra de la corona y le decimos que gracias por poder pensar,

Imaginar y crear.

Sentimos casi todo el cuerpo pintado en oro,

Lo sentimos pesado,

Fuerte y sano.

Y nos vamos hacia el corazón.

Sentimos como palpita,

Lento,

En calma.

Nos imaginamos que lo sostenemos en la mano.

Podemos sentir como palpita,

Como se mueve y lo sentimos adentro y afuera.

Le decimos que gracias por latir constantemente en cada momento del día y de la noche,

Por mantenernos con vida,

Por su forma perfecta,

Por funcionar en armonía,

Por funcionar en armonía divina con nuestro cuerpo.

Le damos las gracias por recomponerse cada vez a pesar de dolores profundos,

De pérdidas,

Tristezas.

También le damos las gracias por sentir dicha,

Amor,

Infinita gratitud,

Compasión,

Asombro,

Pasión y ternura.

Revisamos que no quede ninguna grieta,

Revisamos las cavidades y pintamos cada pedacito dorado mientras el corazón palpita fuerte,

Sano,

Precioso.

Y seguimos por las manos que son la extensión del corazón.

Pintamos los hombros,

Los brazos,

Los codos,

Las manos,

Las muñecas,

Los dedos y las palmas.

Le decimos a nuestras manos que gracias por preparar los alimentos,

Gracias por abrazar y cuidar de nosotros mismos.

Gracias por trabajar,

Orar y ser fundamentales para comunicarnos con los demás.

Y pintamos despacio esta extensión del corazón que va hasta la punta de los dedos.

Quedamos brillantes,

Cubiertos en oro,

Dispuestos.

Nos miramos desde afuera y vemos el cuerpo dorado,

Maravilloso y sano.

Sonreímos porque hemos hecho una labor hermosa.

Nos hemos recompuesto,

Y mientras tengamos la capacidad de reconocer que debemos repararnos,

Tenemos más valor porque somos valientes y el valor viene de la palabra valentía.

Mientras seamos capaces de repararnos,

Mantendremos la luz en nuestro interior.

Tomamos una respiración profunda que va hasta el centro del estómago y sentimos encima un sol brillante que ilumina y va derritiendo el oro para que nuestro cuerpo pueda recuperarse.

Ya nuestras grietas han quedado rezanadas y sentimos cómo se derrite y se filtra en la tierra ese oro que nos ha curado y el cuerpo queda ligero,

Iluminado y en calma.

Un cuerpo con sus heridas reparadas y mientras se derrite el oro,

Volvemos a ser conscientes de nuestro propio cuerpo,

Del lugar en donde estamos,

Del aire que inhalamos de los sonidos que podemos percibir afuera y adentro de nuestro cuerpo.

4.8 (418)

Reseñas Recientes

~Gabriel

January 8, 2026

Namastê

Sylvia

December 15, 2025

Hermosa meditación. Gracias!!

Mariú

October 16, 2025

Gracias gracias gracias 🙏🏼💚

Milagros

September 19, 2025

Gracias por este día 🙌

Susana

September 1, 2025

Que belleza de meditación! Me encantó!

Walter

August 26, 2025

Gracias, gracias, gracias

Jaime

July 5, 2025

Que bella meditación, incluido el contenido, tu voz, el tono que tiene tu voz y la música. Mil gracias!

María

June 12, 2025

Hermosa meditación, hermoso el resignificar y honrar nuestra heridas. Agradecer a nuestro maravilloso cuerpo físico. Gracias 💜

Julian

May 5, 2025

Muy buena

Emilse

April 26, 2025

Hermosa meditación! Sanadora y liberadora! Gracias por compartirla!🙏💖

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