
Meditación de la Montaña
La Meditación de Montaña es una técnica que anima a encarnar las cualidades de una montaña: firmeza, fuerza y tranquilidad. Esta meditación ayuda a conectar con tu estabilidad y resiliencia interior, permitiéndote mantener la calma ante los desafíos de la vida. Se suele practicar sentado, concentrándose en la respiración y la visualización para mejorar la atención plena y la relajación.
Transcripción
Meditación de la montaña Siéntate en una postura cómoda,
En una silla o en el suelo sobre un cojín,
Y siente el apoyo que te ofrece la superficie en la que estás.
Nota los puntos de contacto entre tu cuerpo y el asiento y permite que el cuerpo empiece a relajarse.
Busca una posición estable y equilibrada.
El torso erguido pero sin rigidez,
Los hombros relajados,
Las manos descansando sobre el gaso de las rodillas,
Y los brazos colgando por su propio peso,
Como cortinas pesadas,
Estables y relajadas.
Conecta con tu cuerpo.
Siente tus pies.
Tus piernas.
Tus caderas.
Tu torso.
Tus brazos.
Tus hombros.
Tu cuello.
Y tu cabeza.
Y cuando te sientas preparado,
Cierra los ojos.
Lleva la atención a la respiración,
A las sensaciones físicas,
Sintiendo cada inhalación y cada exhalación.
Permite que la respiración sea tal como es,
Sin cambiarla,
Sin regularla,
Solo respirando con facilidad y naturalidad.
Y permite que tu cuerpo se quede quieto,
Sentado con dignidad,
Con determinación,
Con una sensación de plenitud e integridad,
Aquí y ahora.
Imagina ahora una montaña.
La montaña más hermosa o majestuosa que puedas recordar.
Quizás una que hayas visto o una que surja ahora en tu mente.
Permite que se forme su imagen.
Deja que aparezca,
Poco a poco.
Si no la ves con claridad,
Simplemente siente su presencia.
La cima o los picos que se eleva hacia el cielo.
La base profunda enraizada en la tierra.
Sus laderas escarpadas o suaves.
Su solidez,
Su quietud,
Su belleza.
Quizás su cima está cubierta de nieve.
Quizás veas árboles que trepan por sus laderas.
O escuchas el murmullo de arroyos o cascadas.
Tal vez haya prados verdes o lagos de altura.
Siente la montaña.
Y cuando estás listo,
Integra esta montaña en tu cuerpo.
Siente que tú eres la montaña.
Tu cuerpo y la montaña son uno solo.
Tu cabeza es la cima elevada.
Tus hombros y brazos son las laderas.
Tus glúteos y piernas forman la base sólida,
Enraizada en el suelo.
Desde tu pelvis y columna,
Siente como se eleva la energía hacia arriba,
Hasta la cima.
Y con cada respiración,
Te conviertes un poco más en la montaña.
Viva,
Palpitante,
Vital y al mismo tiempo estable y firme en tu quietud interior.
Permanece plenamente presente,
Más allá de las palabras y de los pensamientos.
Una presencia centrada,
Arraigada e inmóvil.
Mientras respiras,
Imagina el paso del tiempo sobre la montaña.
Por la mañana,
El sol recorre el cielo y la luz cambia.
Las sombras se mueven.
La superficie rebosa de vida.
Arroyos,
Nieve derritiéndose,
Cascadas,
Plantas y animales.
La noche sigue el día,
El día a la noche.
El sol cálido y brillante,
El cielo fresco salpicado de estrellas.
Y luego,
Lentamente,
El amanecer de un nuevo día.
Y a través de todo esto,
La montaña simplemente permanece.
Cambia y,
Sin embargo,
Siempre sigue siendo ella misma.
Inmóvil,
Estable y presente.
En otoño,
La montaña se viste de colores rojizos.
En invierno,
La montaña se cubre de nieve y hielo.
En primavera,
Los árboles reverdecen,
Las flores brotan y en verano,
El sol brilla en sus laderas.
A veces,
Está envuelta en nubes o niebla.
A veces,
La golpea la lluvia o el viento y,
Sin embargo,
Nada de esto cambia su esencia.
Sea visible o invisible,
Bajo el sol o las nubes,
La montaña permanece,
Sólida,
Tranquila,
Siendo ella misma.
De igual forma,
Tú puedes permanecer estable en medio de los cambios de tu vida.
Tus pensamientos,
Tus emociones,
Tus preocupaciones o alegrías son como el clima de la montaña.
Vienen y van.
A veces son tormentas.
A veces cielos despejados.
Pero tú,
Como la montaña,
Puedes permanecer en calma.
El clima no define la montaña.
Tus pensamientos no te definen a ti.
Simplemente estás aquí,
Presente,
Respirando,
Firme,
Sereno y completo.
Siente esa estabilidad,
Esa calma interior,
Esa conexión profunda con la tierra.
Permanece aquí un momento más,
En silencio,
Siendo la montaña,
Firme,
Tranquilo,
Atento y presente.
Y cuando te sientas pronto,
Inhala profundamente,
Exhala suavemente y poco a poco abre los ojos.
Y trae contigo la serenidad,
La fuerza y la quietud de la montaña.
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