
Volver a ti, cuando te has perdido
Esta meditación es un espacio de regreso. Un momento para detenerte y volver a ti cuando te sientes desconectada, cansada o perdida en medio de lo que sostienes cada día. A través de una guía lenta y amorosa, te acompaña a habitar de nuevo tu cuerpo, a escuchar tus emociones sin juicio y a reencontrarte con tu presencia más honesta. No busca darte respuestas ni cambiar lo que sientes, sino ofrecerte un refugio interno donde puedas descansar y reconocerte tal como estás ahora. Es una práctica profunda, ideal para momentos de confusión, agotamiento emocional, crisis personales o cuando necesitas sentirte sostenida y volver a casa dentro de ti. No tienes que saber a dónde ir. Solo permitirte estar y dar un paso suave de regreso a ti.
Transcripción
Hola,
Mi nombre es Gisela y hoy vengo a acompañarte con una meditación que te va a ayudar a volver a ti cuando sientas que te has perdido.
Toma una respiración profunda,
No para hacerla perfecta,
Solo para empezar a estar aquí.
Inhala despacio como si el aire te encontrara y exhala lento como si soltaras una carga que llevas desde hace tiempo.
No tienes que llegar a ningún sitio,
No tienes que sentir nada especial,
Este momento no te pide claridad,
Solo presencia.
Tal vez has llegado hasta aquí cansada,
Confundida,
Desconectada,
Tal vez sientes que te has ido perdiendo poco a poco entre lo que se espera de ti,
Entre lo que haces por otros,
Entre lo que sostienes en silencio.
Y si eso es así,
Está bien,
No hay nada equivocado en ti,
Solo hay una parte tuya que necesita volver a casa.
Permite que tu cuerpo encuentre una postura completamente cómoda y deja que se apoye,
Que descanse,
Que no tenga que sostenerte todo el tiempo.
Cierra suavemente los ojos y siente el peso de tu cuerpo,
Déjate caer un poco más dentro de ti.
Respira,
Sin prisa,
Sin exigencia.
A veces nos perdemos no porque queramos,
Sino porque sobrevivimos,
Porque hicimos lo que pudimos,
Porque aprendimos a adaptarnos,
Porque hubo momentos en los que sentir era demasiado y alejarse de una misma fue la única forma de seguir.
Si hoy sientes que no sabes muy bien quién eres,
O qué necesitas,
O incluso hacia dónde ir,
No te juzgues,
Eso también es parte del camino de regreso.
Volver a ti no es recordar una versión perfecta,
Es permitirte estar con quien eres ahora.
Lleva lentamente tu atención a los pies,
Siente su contacto con el suelo,
Con la tierra,
Con lo que te sostiene.
Aunque no lo notes,
Aunque no lo pienses,
Siempre hay algo sosteniéndote.
Y respira ahí y permite que los pies descansen como si no tuvieran que llevarte a ningún lado por ahora.
Sube lentamente por las piernas,
Siente su peso,
Su cansancio tal vez,
O su presencia silenciosa.
No intentes cambiar nada,
Solo siente,
Como si por primera vez no tuvieras que ir más rápido.
Llega a la pelvis,
A las caderas,
Ese lugar donde se guarda tanto,
Emociones,
Tensiones,
Historias que no siempre tienen palabras.
Y respira profundo aquí,
Y con cada exhalación permite que algo se suelte,
Aunque sea un poquito,
No necesitas entenderlo,
Tu cuerpo sabe.
Y lleva ahora la atención al abdomen,
Ese centro tan sensible,
Tan vivo,
Tan honesto.
Tal vez lo sientas en tensión,
O agitado,
O vacío,
Sea como sea,
Acércate con ternura.
Coloca una mano ahí si lo deseas y respira,
Como si le dijeras estoy aquí,
Muchas veces nos perdemos porque dejamos de escucharnos,
Porque nos fuimos alejando de este centro,
Y hoy estás volviendo.
Siente el pecho,
El corazón,
Su ritmo constante,
Fiel y paciente.
Incluso cuando tú no supiste cuidarte,
Él siguió ahí,
Latiendo y esperando.
Respira en el corazón,
Sin forzar,
Sin abrir nada a la fuerza,
Y si aparece alguna emoción déjala estar,
No tienes que ser fuerte aquí,
No tienes que sostener nada.
Permite que el corazón se muestre tal y como está hoy,
Y lleva ahora la atención a tus hombros,
Observa cuánto cargan,
Cuántas responsabilidades,
Cuántos deberías,
Cuántas versiones de ti,
Y con cada exhalación deja que los hombros caigan un poco más,
No todo depende de ti,
No ahora.
Siente el cuello,
Siente la garganta,
Ese lugar donde tantas veces callaste,
Donde guardaste palabras,
Donde tragaste emociones.
Respira suave ahí,
Como si el aire acariciara por dentro,
No hay nada que decir,
Solo sentir.
Relaja la mandíbula,
Los labios,
El rostro.
Permite que tu cara deje de sostener una expresión,
Aquí no tienes que mostrar nada.
Siente los ojos pesados,
Descansando.
Como si por fin pudieran cerrar.
Y ahora siente todo tu cuerpo a la vez,
No como piezas separadas,
Sino como un todo,
Un solo cuerpo,
Una sola presencia.
Observa cómo se siente estar aquí,
En ti,
Después de tanto tiempo.
Tal vez no sientes nada especial,
Tal vez sientes mucho,
Todo es válido.
Volver a ti no siempre se siente bonito al principio,
A veces se siente extraño,
O incómodo,
O silencioso,
Pero incluso eso es estar.
Imagina ahora que delante de ti aparece una versión tuya,
Una versión cansada,
Confundida,
Quizás perdida.
Mírala con los ojos suaves,
Sin querer cambiarla,
Sin exigirle claridad.
Acércate despacio y dile internamente,
No tienes que saberlo todo,
No tienes que hacerlo perfecto,
Estoy aquí contigo.
Y siente como algo se afloja cuando dejas de exigirte respuestas.
Volver a ti no es encontrarte,
Es permitirte ser encontrada.
Y permanece aquí unos instantes,
Respirando,
Sintiendo.
Dejándote habitar.
Y si la mente se va,
Vuelve al cuerpo.
Si aparece ruido,
Vuelve a la respiración.
Este es tu ancla.
Y repite internamente o deja que estas palabras se asienten.
Estoy volviendo,
No tengo prisa,
No tengo que ser quien era,
Puedo ser quien soy ahora.
Estoy volviendo a mí con todo lo que soy,
Con todo lo que siento,
Con todo lo que necesito.
Y permanece en silencio unos momentos,
Dejando que estas palabras se acomoden dentro de ti.
Y respira profundo,
Muy profundo,
Con mucha suavidad.
Y cuando lo sientas,
Empieza suavemente a volver,
De manera lenta,
Moviendo los dedos de los pies,
Los dedos de tus manos,
Mover un poquito la cabeza.
Y cuando lo sientas,
Vas abriendo los ojos despacio,
Sin romper el clima.
Llevándote esta sensación contigo,
No como una meta,
Sino como un recordatorio de que nunca estuviste perdida del todo,
Solo estabas lejos de ti,
Y ahora has dado un paso de regreso.
Gracias por acompañarme en esta meditación.
Conoce a tu maestro
5.0 (2)
Reseñas Recientes
More from Gisela Iglesias
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
