16:20

Purificación energética con la Madre Tierra

by Paula Florencia Barboza

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5
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Meditación
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8

Esta meditación es para esos momentos en los que sentís el cuerpo cargado, la mente saturada o las emociones pesadas. Podés hacer la descalza sobre la tierra, el pasto o la arena . Si no podés estar al aire libre, no pasa nada: la visualización te conectará igual. El propósito es liberar aquello que ya no necesitas —una emoción, un síntoma, una energía densa— y permitir que la Madre Tierra lo reciba, lo transforme y te devuelva su opuesto: luz, calma, equilibrio. Al finalizar, esperamos que te sientas más contenido, más entera, más en casa.

Transcripción

Esta meditación es para esos momentos en los que sentís el cuerpo cargado,

La mente saturada o las emociones pesadas.

Puedes hacer la descanso sobre la tierra,

El pasto o la arena.

Si no podés estar al aire libre no pasa nada,

La visualización te conectará igual.

El propósito es liberar aquello que ya no necesitas,

Una emoción,

Un síntoma,

Una energía densa,

Y permitir que la madre tierra lo reciba,

Lo transforme y te devuelva su opuesto,

Luz,

Calma,

Equilibrio.

Al finalizar esperamos que te sientas más contenido,

Más entero,

Más en casa.

Respiramos hondo y empezamos.

Cierra los ojos,

Lleva tus manos al corazón y sentí el peso de tu cuerpo apoyándose en la tierra.

Puede ser que estés sentado,

Parado sobre la tierra o incluso acostado.

Inhalamos profundo por la nariz a la cuenta de 1,

2,

3.

Exhalamos por la boca 1,

2,

3 y exhalamos 1,

2,

3.

Ya comienzas a sentir la presencia viva bajo tus pies,

Como la madre tierra te sostiene Sentís su pulso,

Está ahí,

Latiendo debajo tuyo.

Es un ritmo ancestral,

Constante y amoroso.

Si estás descalzo,

Sentís la textura del suelo,

La temperatura,

La vibración.

Si estás en el interior,

Puedes visualizar que estás sobre un terreno natural que te calma.

Tal vez un bosque,

Una playa,

Un campo después de la lluvia.

Si te sentís listo,

Mientras estás concentrado en tu respiración,

También prestas atención a esa sensación que te trae a esta meditación.

Quizás es un dolor físico o emocional.

Tal vez es una emoción,

Tal vez es reciente o tal vez te acompaña hace mucho tiempo.

Tal vez son pensamientos.

Lo importante es que puedas reconocer donde los estás sintiendo.

Nos mantenemos un momento y ahora,

Con cada inhalación,

Permitimos que la energía de la tierra ascienda por nosotros.

Puedes imaginar que es de un color verde esmeralda o un marrón dorado que asciende lentamente por tus pies,

Recorre tus piernas.

Es una energía que se siente bien,

Maternal,

Llena de amor.

Ahora,

Con cada exhalación,

Entregale a la tierra todo lo que querés purificar.

Esa emoción,

Esa dolencia,

Ese pensamiento repetitivo.

Nómbrala en silencio,

Ponele nombre.

Enfermedad.

Y soltala.

Quizás puedes visualizarla como una energía que baja en forma de humo gris o una corriente que desciende suavemente hacia el suelo.

La tierra la recibe con gratitud,

Sin juicio y la transforma en nutrientes.

Quizás necesites varias respiraciones para quitarla por completo de tu cuerpo.

Quizás necesites varias respiraciones para sentir que ya estás más libre,

Más liviana.

Cuando sientas que ya estás más vacía de esta sensación un poco negativa,

Con cada inhalación volvemos a sentir cómo asciende esta energía maternal,

Que nos devuelve paciencia,

Que nos devuelve eso que justo ahora estamos necesitando.

Quizás te tome varias respiraciones y que esta energía pueda llegar incluso hasta tu coronilla.

No te apures.

Este momento es para vos.

Nos quedamos unos momentos más respirando en este intercambio,

Sacando esta sensación negativa de nuestro cuerpo y recibiendo a cambio lo que la madre tierra nos devuelve.

Seguimos inhalando 1,

2,

3 y exhalamos 1,

2,

3 y exhalamos 1,

2,

3,

4.

Inhalamos esta energía verde o dorada y soltamos esto que nos pesa,

Que no nos permite vivir en plenitud.

La tierra lo recibe y te devuelve su medicina.

A medida que esto sucede vas notando cómo el color que percibís dentro de vos va cambiando.

Es cada vez más del color de esta energía limpia que la tierra te regala.

La energía que percibís quizás ya se siente más dorada y luminosa o del color que mejor te hagas sentir en este momento.

Seguramente representa eso que te hace falta,

Paz interior.

Con cada respiración quizás podés sentir cómo el flujo es mucho más fluido a través de tu cuerpo.

Cómo se llena cada espacio vacío que dejaste al purificarte.

Quizás ahora con una sola exhalación liberas eso que te trajo hasta acá y con una inhalación podés cubrir todo tu cuerpo con eso que la tierra te da.

Tu cuerpo empieza a vibrar cada vez más con equilibrio.

Tu mente se aquieta,

Tu corazón se expande.

Permanece por unos minutos más respirando en el ritmo de la tierra.

Si querés podés apoyar tus manos sobre el suelo.

Tal vez quieras moverte,

Levantarte o permanecer quieto en el lugar disfrutando.

A la madre tierra le encanta sostenerte y acompañarte.

Cuando sientas que ya es momento podés agradecer.

Podés decirle las palabras que sientas o quizás repetir gracias,

Madre tierra,

Por transformar lo que ya no necesito.

Gracias por recordarme que todo lo que entrego con conciencia regresa convertido en vida,

En luz y en amor.

Gracias madre tierra por transformar lo que ya no necesito.

Gracias por recordarme que todo lo que entrego con conciencia regresa convertido en vida,

En luz y en amor.

Gracias madre tierra por transformar lo que ya no necesito.

Gracias por recordarme que todo lo que entrego con conciencia regresa convertido en vida,

En luz y en amor.

Ahora hagamos una última inhalación profunda y al exhalar sonreímos suavemente con gratitud.

Ya estás en equilibrio,

Estás en tu casa.

La energía de la tierra sigue viva dentro de ti.

Cada célula de tu cuerpo guarda ahora una nueva información,

La de la calma,

La claridad y el equilibrio que elegiste recuperar.

Todo lo que entregaste fue transformado en amor.

Todo lo que soltaste volvió a vos como fuerza vital.

La madre tierra no se lleva nada,

Simplemente te recuerda que en su ciclo eterno todo puede volver a florecer.

Quizás pudiste sentir como tu respiración se alineó con ese ritmo natural.

El mismo que marca estaciones,

El mismo que mueve las mareas,

El mismo que sostiene la vida en silencio.

Cada vez que lo necesites podrás volver aquí,

A este suelo,

A este latido,

A esta conexión.

La tierra siempre te espera.

Enmeda esperamos que te sientas más contenido y que hayas vuelto a casa.

Nos encontramos la próxima.

© 2026 Paula Florencia Barboza. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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