
Perdonar para soltar: una práctica de libertad interior
En esta charla comparto una mirada consciente sobre el perdón, no como un acto mental ni una obligación, sino como una práctica profunda de liberación interior. Hablo de cómo el resentimiento vive en el cuerpo, de la importancia de reconocer el dolor con presencia y de cómo el perdón, paso a paso, nos permite soltar la carga emocional del pasado. Esta reflexión es una invitación a elegir la paz, cultivar la compasión —hacia otros y hacia uno mismo— y habitar el presente con más liviandad y claridad.
Transcripción
Bienvenidos,
Bienvenidas a este espacio.
Soy Analia Rodríguez,
Profesora de Mindfulness,
Y hoy quiero hablar del perdón,
Pero no como una idea espiritual elevada,
Ni tampoco como una obligación moral,
Sino como una práctica profunda de cuidado interior.
El perdón no es algo que hacemos para el otro,
Es algo que hacemos para liberarnos a nosotros mismos.
Muchas veces cargamos historias del pasado,
Palabras que dolieron,
Tal vez gestos que nos han marcado,
Decisiones que no entendimos,
Y sin darnos cuenta seguimos reviviendo esas escenas una y otra vez.
El cuerpo se tensa,
La mente se agita,
El corazón se cierra.
El resentimiento es una forma de apego,
Nos quedamos aferrados al daño,
Esperando que el recuerdo cambie,
Pero el recuerdo no cambia,
Lo único que puede transformarse es nuestra relación con él.
Perdonar no significa justificar lo ocurrido,
Ni tampoco negar el dolor,
Ni decir que estuvo bien.
Perdonar significa dejar de sostener la herida con las dos manos,
Es soltar la lucha con el pasado para volver al presente.
Cuando observo mi experiencia con plena atención,
Noto como el resentimiento vive en el cuerpo,
Vive tal vez como un nudo en el pecho,
Un peso en los hombros,
Una presión en la mandíbula,
Y entonces comprendo que no es solo una historia mental,
Es una experiencia viva que estoy cargando ahora.
El perdón comienza cuando me permito sentir eso tal como es,
Sin agregar más juicio ni resistencia.
A veces creemos que perdonar es un acto inmediato,
Pero en realidad es un proceso,
Una práctica,
Un camino que se recorre paso a paso.
Primero viene el reconocimiento,
Esto me dolió,
Esto fue importante para mí,
No fue fácil atravesarlo.
Y luego viene la compasión,
Esa compasión hacia mí mismo o hacia mí misma por haber pasado por eso,
Y poco a poco aparece el soltar,
No como una decisión forzada,
Sino como un cansancio profundo de seguir sosteniendo el sufrimiento.
Perdonar es elegir la paz interior por encima de la razón.
Es decir,
Esto ocurrió y ahora elijo no seguir viviendo dentro de ese momento.
Muchas veces el perdón más difícil es hacia uno mismo,
Por decisiones tomadas,
Palabras que hemos dicho,
Caminos no elegidos,
Y sin embargo aquí el perdón es una forma de sanación.
Aceptar que en cada instante hicimos lo mejor que pudimos con la conciencia que teníamos.
Cuando practicamos el perdón no buscamos olvidar,
Buscamos recordar sin dolor,
Recordar desde la calma,
Desde la comprensión,
Desde una presencia más amplia.
Y con el tiempo algo se afloja.
La historia pierde fuerza,
El cuerpo descansa,
El corazón se vuelve más liviano,
El perdón no cambia el pasado,
Pero transforma profundamente nuestro presente.
Y en ese espacio nuevo aparece algo esencial,
La libertad de estar acá,
Ahora,
Sin cadenas emocionales,
Sin cargas innecesarias y respirando con más amplitud.
Eso es el perdón,
Una práctica silenciosa de amor propio,
Una forma de volver a casa.
Conoce a tu maestro
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 34 million people. It's free.

Get the app
