
Cultivar la Felicidad Profunda con Yoga Nidra
Esta sesión de Yoga Nidra, inspirada en la meditación guiada por Pablo Ontiveros y basada en el esquema tradicional de la practica, ha sido creada para acompañarte hacia un estado profundo de calma y autodescubrimiento. A través de la guía suave de mi voz, te invito a soltar tensiones, entregarte al descanso consciente y permitir que la felicidad auténtica —esa que surge desde dentro— florezca con suavidad. Solo recuéstate, escucha y permite que esta experiencia te reconecte con la dicha que ya habita en ti. Sonido de fondo: Birds por roarandROAR
Transcripción
Te invito a comenzar esta práctica de Yoga Nidra,
Un espacio dedicado sólo para ti.
Es momento de detenerte,
Soltar tensiones y sumergirte en una profunda quietud.
Permítete abrir para que la felicidad brote desde lo más profundo de tu ser.
No necesitas hacer nada,
Sólo recostarte,
Escuchar mi voz y dejarte guiar hacia ese lugar en ti donde habita la dicha y la paz.
Acuéstate boca arriba,
Con las piernas estiradas,
Los brazos a los costados de tu cuerpo y las palmas de las manos mirando hacia arriba.
Es importante ser consciente de que una vez establecidos en una postura,
No debes moverte durante toda la práctica.
Por eso hay que aprovechar estos primeros minutos para acomodarse tanto como sea posible,
Abrigándose,
Acomodar cojines,
Todo lo que necesites para asegurar que vas a permanecer completamente inmóvil,
Pero muy cómoda,
Muy cómodo.
No tienes que hacer absolutamente nada,
Sólo escuchar mi voz.
Procura que tu mente consciente no se involucre,
Sin juzgar o trata de entender el significado de las palabras que voy diciendo.
Sólo tienes que seguir mis instrucciones y dejarte llevar por ellas.
Con tus ojos suavemente cerrados,
Visualice el espacio en el que te encuentras.
Tan sólo trata de crear una imagen mental de la habitación,
Como es el suelo,
Los muebles que hay,
Si hay lámparas,
De qué color son las paredes.
Trata de recordar todo aquello que hay en el espacio donde estás,
Todo aquello que alcanza a generar tu mente,
Esforzándote por recordar.
Visualiza ahora tu cuerpo,
Tu cuerpo tumbado.
Imagina tu cuerpo desde afuera,
El color de tu ropa,
Tu rostro,
Tu cabello,
Cómo están tus brazos,
Cómo están tus manos.
Trata de lograr con mucho detalle una imagen mental de tu propio cuerpo.
La práctica de Yoga Nidra comienza ahora.
En este momento,
Con mucha fe y sobre todo con mucha intención,
Mentalmente repite tres veces,
Soy feliz,
Soy feliz,
Soy feliz,
Sintiendo cada palabra,
Integrándolas contigo y lentamente dirige toda tu atención a tus pies.
Trata de sentir tus talones,
Las plantas de los pies,
Los dedos de los pies,
Los empeines,
Con mucha atención a todos los detalles que eres capaz de experimentar.
Siente cómo la piel limita el espacio que ocupa tus pies,
La sensación de energía,
Quizás incluso puedas llegar a sentir los latidos de tu corazón en tus pies.
Inhala profundamente y al exhalar relaja los pies,
Siente cómo caen a los lados.
Vuelve a inhalar y otra vez al exhalar tus pies se relajan.
Una última vez,
Inhala profundamente y al exhalar relaja más y más tus pies.
Para empezar a sentir ahora los tobillos,
Las rodillas y los muslos,
Tómate unos segundos para sentirlos,
Haz conciencia de todas las sensaciones que surgen en las piernas,
Desde lo más obvio hasta los más sutiles.
Sé capaz de sentirlo todo en tus piernas,
Absolutamente todo.
Siente cómo la sangre bombea a través de tus piernas y lo humillado que se genera por ellas,
La sensación de estar presente,
Sintiendo todo en tus piernas.
Ahora por tu cuenta toma tres respiraciones más y de nuevo exhala relajando tanto como puedas tus piernas,
Eliminando toda la tensión.
Empieza a sentir ahora el movimiento natural de tu abdomen al respirar,
Las sensaciones de tu tórax,
Los latidos del corazón,
Siente la nuca,
Lleva tu atención en especial a los hombros,
Siente su peso,
Observa si hay alguna carga que estén sosteniendo.
Solo percibe,
Sin juzgar,
Con total amabilidad.
Al igual que antes,
Cuando sientas que estés plenamente consciente de todas las sensaciones de tu torso,
Desde el abdomen hasta los hombros,
Toma a tu propio ritmo tres respiraciones profundas.
Inhala profundamente y con cada exhalación permite que se afloje y se libere cualquier tensión presente.
Lleva tu atención a tus manos,
Empieza a sentirlas con mucha presencia,
Siente cada dedo,
Las palmas,
Los nudillos.
Date el tiempo de explorar con detalle todo lo que eres capaz de percibir en tus manos.
Nota la vibración,
El calor,
Tal vez el bombeo del corazón.
Permítete habitar plenamente esta sensación y continúa con tres respiraciones profundas mientras sigues relajando a medida que exhalas,
Permitiendo que tus manos se entreguen por completo.
Siente ahora tus antebrazos,
Tus bíceps,
Siente tus brazos por completo.
Sostén ahí toda tu atención y con tres respiraciones profundas,
Al exhalar comienza a soltar cualquier tensión,
Cualquier peso o incomodidad.
Finalmente dirige toda tu atención al rostro.
Siente los labios,
La lengua,
Las mejillas,
El entrecejo,
La frente,
El curo cabelludo.
Presta mucha atención a todas las sensaciones presentes en esta zona.
Toma unas últimas tres respiraciones profundas y con cada exhalación suelta,
Suelta,
Suéltalo todo.
Empieza ahora a llevar tu atención al centro del pecho.
Imagina que con cada inhalación el aire entra directamente por este espacio y con cada exhalación fluye suavemente desde ahí,
Desde el centro de tu pecho.
Permite que cada exhalación se convierta en una vía de liberación por la que dejas ir toda preocupación,
Toda tensión,
Cualquier peso que ya no necesitas cargar.
Con cada respiración siente como tu cuerpo y tu mente se aflojan un poco más.
No hay urgencias,
No hay exigencias,
Solo este momento contigo.
Solo inhala por el centro de tu pecho y exhala desde el centro de tu pecho.
Solo continúa respirando despacio mientras empiezas a imaginarte a ti mismo,
A ti misma de pie,
Caminando.
Caminas muy despacio en el campo.
Te das cuenta que es el amanecer y que estás lejos de cualquier ciudad.
Siente cada paso sobre la tierra ligeramente húmeda.
Mira a tu alrededor qué árboles hay,
Cómo es el suelo,
Qué colores irradia el sol todavía saliendo.
Y empiezas a subir una ligera colina,
Una colina que de repente empieza a volverse más empinada.
Ya no es un camino sencillo,
Te cuesta ir subiendo.
Y te das cuenta que tus hombros vas cargando una mochila muy pesada,
Que tu ropa te oprime,
Que no te deja moverte con libertad.
Subir la colina se vuelve cada vez más y más complicado,
Así que decides liberarte.
Te detienes y buscas en tu mochila y sacas todo lo que ya no te sirve,
Aquello que solo te pesa,
Todas esas cosas que sientes y que sabes que no te dejan avanzar.
Visualiza cómo te deshaces de todo aquello que te detiene,
Lo que no te deja ser feliz,
Lo que no te deja ser quien eres.
Continúas caminando mientras sigues estirando más y más,
Vas sacando todo aquello que ya no te sirve,
Todo lo que te arrastra.
Siente cómo cada vez puedes caminar más rápido,
Más rápido,
Más ligero.
Siente cómo la cuesta arriba ya no es tan difícil de subir.
Sigue quitando,
Tirando,
Soltando más y más,
Hasta que te quitas de encima por completo la mochila.
Caminando cada vez más rápido,
Más y más resuelto,
Resuelta,
Con un paso decidido.
Retira también toda la ropa que te estorba,
Que te oprime.
Siéntete cada vez más ligero,
Más auténtico,
Más libre.
Ya nada te detiene,
Ahora solo estás corriendo,
En completa dicha,
En éxtasis,
Desbordado de alegría.
Sigue corriendo,
Corre a toda velocidad,
Eufórico,
Eufórica,
Plenamente vivo.
Hasta que llegas arriba,
A la cima,
A la cima de la colina,
Desde donde puedes observar absolutamente todo lo que te rodea.
Siente cómo tu cuerpo grita desde el centro de tu pecho,
Completamente libre,
Y desde ahí,
Mentalmente,
Vuelve a repetir mientras lo sientes.
Tres veces.
Soy feliz.
Soy feliz.
Soy feliz.
Y con esa sensación,
Recorriendo todo tu cuerpo,
Empieza a conectar con el lugar donde te encuentras.
Vuelve a visualizar la habitación,
Los muebles,
El suelo,
Tu cuerpo,
Tu cuerpo descansando.
Y muy despacio,
Comienza a moverte,
Sin prisa.
Estírate,
Bostez.
Gira a tu lado derecho del cuerpo,
En posición fetal.
Y cuando te sientas listo o lista,
Muy despacio,
Siéntate y abre los ojos a un nuevo renacer.
La práctica ha terminado.
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