
Atención a la Respiración Para Niño(a)s
Vivimos en un mundo en el que la distracción es continua y el bombardeo de estímulos no cesa. Eso repercute en nuestra calidad de vida y nos desvía de lo que realmente importa. Pensamos que el estrés y la ansiedad son cosas de adultos, pero lo cierto es que desafortunadamente también afecta a los más pequeños. Desarrollar resiliencia ante las dificultades y situaciones adversas es cada vez más importante y es la clave de la inteligencia emocional.
Transcripción
Puedes hacer este ejercicio de atención a la respiración con ayuda de tu muñeco preferido o usando una piedra especial que elijas,
Quizás una piedra tesoro que hayas encontrado tú mismo.
Empieza cogiendo el muñeco o la piedra y sintiendo su contacto en la mano.
¿Es suave?
¿Es liso o tiene relieve?
¿Puedes notar su temperatura?
¿Está frío o,
Al contrario,
Calentito?
Cuando estés listo,
Puedes tumbarte en la cama o en el suelo,
Encima de una manta o de una colchoneta.
Asegúrate de que las piernas están bien estiradas y que los pies caen hacia cada lado.
¿Puedes notar el contacto del cuerpo con el suelo o con la cama?
Coloca el muñeco o la piedra sobre la barriguita,
En contacto con la piel.
Y ahora ya puedes dejar que los brazos descansen a cada lado del cuerpo,
Manteniéndote quieto en la medida de lo posible para que este objeto que has escogido no se caiga.
Presta atención ahora a la sensación de peso del objeto,
Que notas en la barriga.
¿Es pesado o ligero?
¿Notas la sensación de contacto,
Su textura,
Su temperatura?
¿Puedes sentir cómo se mueve cada vez que respiras?
¿Cómo sube cuando inspiras y entra el aire por la nariz y la barriga se hincha?
¿Y cómo baja cuando exhalas,
El aire sale y la barriga se deshincha?
Es como si con cada respiración el objeto se estuviera moviendo encima de tu barriga,
Como un barquito en las olas del mar.
A veces más rápido,
A veces más despacio,
Subiendo y bajando mucho cuando la respiración es profunda o agitada,
O al contrario moviéndose poco cuando la respiración está más calmada.
Presta toda tu atención a cómo va cambiando el ritmo de la respiración,
Como si fueran las olas del mar.
Momento a momento,
Sin que tengas que hacer nada,
Solo observar.
Intenta mantener también la conciencia de la sensación de contacto del objeto en la piel.
Observa si notas algún cambio en la temperatura.
Quizás puedas notar cómo poco a poco la respiración va haciéndose más suave y cómo vas sintiendo más calma y tranquilidad dentro de ti,
Como cuando el mar está plano y brillante.
Lo has hecho muy bien.
Fíjate cómo te sientes después de haber hecho este ejercicio.
Puedes hacerlo todas las veces que quieras,
Dándote cuenta de cómo fluye la respiración en tu cuerpo de forma natural,
Como las olas en el mar,
Confiando en tu capacidad de estar presente pase lo que pase,
Tu capacidad de recuperar la calma,
De crear una burbuja de paz en la que puedas descansar.
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4.8 (54)
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