
Medito Porque Soy Libre
En esta meditación conectamos con la verdadera libertad, más allá de la intención, de la superación o de querer lograr un objetivo en concreto. Reflexionamos sobre el motivo de la práctica meditativa.
Transcripción
Hola soy Claudia Sainz y esta es la sesión de meditación sin intención.
Siéntate en una postura cómoda en el suelo,
En unos cojines,
En una silla o quizás prefieras tumbarte.
Una vez hayas escogido tu postura cuida los detalles para poder sentirte lo más a gusto posible.
Toma una inhalación larga y profunda por la nariz y al exhalar deja caer los párpados,
Comenzando juntos este viaje interior.
Percibe el espacio que ocupa el cuerpo,
La forma,
Las líneas que lo dibujan en este preciso momento.
Siente el suave movimiento de la respiración abriéndose paso en tu espacio físico.
Siente la expansión y la contracción que provoca el aire al entrar y al salir.
Percibes la respiración entrecortada o con tensión o apretada.
Mi consejo es que tomes unas respiraciones más largas y profundas expandiendo el espacio.
Una vez lo hayas hecho dos o tres veces según tu sentir recupera la respiración natural.
Deja de controlar.
Permite que sea tal y como es.
Tal y como es es perfecta.
Observa cómo te sientes en este preciso instante.
Dirige la atención a un espacio en el centro del pecho.
¿Cómo me siento ahora?
Abro los brazos figuradamente para acoger todo aquello que siento.
Tenga la forma que tenga.
Sea como sea.
Simplemente soy con todo lo que eso conlleva.
Soy instante tras instante.
Una acumulación infinita de instantes.
Cuando comienzo a meditar quizás tengo incomodidades físicas.
Cuando voy meditando día tras día con el tiempo esas incomodidades se van transformando e incluso desapareciendo.
Pero no por ello dejo de meditar.
Muy al contrario es probable que me alegre de poder seguir meditando sin obstáculos físicos.
Probablemente hay momentos en la vida más probables cuando comienzo a meditar en los que tengo una clara intención.
Medito para y es bastante fácil rellenar esta frase.
Pero ¿qué pasa cuando llevo mucho tiempo meditando?
¿Qué pasa cuando ya no tengo una intención tan clara?
¿Qué pasa incluso si llevo poco tiempo pero tampoco tengo una intención?
¿Qué pasa si no sé para qué medito?
Lejos de desanimarte deberías alegrarte.
Igual que desapareció la incomodidad física quizás ha desaparecido la intención.
Pero más allá de bloqueos o de obstáculos físicos,
Más allá de deseos o anhelos mentales o emocionales me convierto en una persona completamente libre y decido venir a meditar a pesar de no tener una intención.
Vengo al cojín simplemente porque quiero,
No sé para qué medito.
Es una gran noticia para ti.
Simplemente confías en tu intuición,
En tu sabiduría interna que te dice que te sientes,
Que te pide que cierres los ojos,
Que te pide estar en el aquí y el ahora,
Libre de deseos,
Libre del anhelo por los frutos de la acción.
Lo haces simplemente porque quieres.
Continúa en esta sensación de pura libertad,
Con el corazón y la mente abiertas,
Aceptando y acogiendo lo que surge,
Lo que no surge,
Lo que cambia y también aquello que subyace y que nunca cambia.
Poco a poco nos preparamos para el regreso.
Puedes tomar una respiración más larga y profunda por la nariz,
Exhalando suave,
Preparándote,
Sintiendo la vida abriéndose paso a través de ti,
Sintiendo una confianza inabarcable,
Una libertad más allá de los sentidos,
Sin obstáculos,
Sin intenciones,
Sin anhelos ni deseos y poco a poco puedes comenzar a darle algo de movimiento a los pies y a las manos,
Con suavidad al cuello.
Si te apetece puedes juntar las manos y frotarlas,
Generando energía calorífica en ellas,
Para después cubrir el rostro con suavidad e ir abriendo los ojos a tu ritmo,
Gentilmente.
Espero que hayas disfrutado de esta sesión tanto como yo.
De mi corazón al tuyo.
Namasté.
Conoce a tu maestro
4.8 (18)
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