
Recuperando mi Conexión con la Naturaleza
El planeta Tierra es mi hogar, y ese hogar lo comparto con millones de seres de multitud de especies. La vida es una sola, y esa fuerza que pulsa en mí es la esencia de la Naturaleza. Yo soy Naturaleza y participo de la vida como todos los seres que habitamos este hermoso planeta. Porque sanar está en MI.
Transcripción
Meditación recuperando mi conexión con la naturaleza.
El planeta tierra es mi hogar.
Este hogar lo comparto con millones de seres de multitud de especies.
La vida es una sola.
Y esa fuerza que pulse en mí es la esencia de la naturaleza.
Yo soy naturaleza.
Y participo de la vida como todos los seres que habitamos este hermoso lugar.
Me coloco en una postura cómoda de meditación.
Inhalo profundo y al exhalar cierro los ojos y miro hacia adentro.
Me voy haciendo más presente con cada respiración.
Me hago consciente de mi postura y del peso de mi cuerpo sobre la superficie en donde me encuentro.
Suavizo mi mirada interna y observo mi respiración sin modificarla,
Permitiendo que el aire entre y salga libremente.
Permito que cada respiración se haga más larga y más profunda y me vaya llevando más y más hacia adentro de mí mismo.
Imagino ahora que empiezo a deslizarme por un tobogán en espiral hacia el centro de mi ser y me permito este viaje suave hacia el espacio interno de profunda serenidad.
Me encuentro ahora en la cámara sagrada dentro de mi propio corazón.
Imagino que camino hacia el centro de este espacio y me siento en silencio para conectar con mi esencia divina.
Mi corazón se convierte en un portal que me permite viajar más allá del tiempo y del espacio y en silencio pido viajar al corazón de mi amada madre tierra.
En ese momento todo a mi alrededor se ilumina y yo soy transportado en una esfera de luz que viaja hacia el corazón de la conciencia de Gaia.
Ahora me encuentro en este sitio sagrado y puedo sentir la vida misma emergiendo de este lugar como un manantial sagrado.
Ante mí hay un enorme cristal azul que gira sobre su eje.
Camino hipnotizado hacia el cristal que me parece que me invita a ir hacia él.
Acercándome veo que hay una apertura por donde puedo entrar al interior del cristal inmenso.
Doy un paso y estoy adentro y en ese momento mi corazón se conecta instintivamente a la energía que pulsa desde el cristal.
Visualizo cómo empiezo a recibir información de altísima frecuencia que me alinea con los principios fundamentales de la vida y es como si estuviera siendo nutrido por una madre amorosa.
Toda esta información manando del centro del cristal hace a mí como un néctar divino.
Me abro para recibir el influjo del amor de la madre tierra que llega directo al núcleo de mis células,
A mi sistema nervioso,
A cada una de mis glándulas,
A todos mis órganos y tejidos y me voy relajando cada vez más profundo en el gozo completo de estar siendo sostenido y nutrido por el abrazo amoroso de la tierra y me fundo disolviéndome en la vibración de la vida.
Respiro profundo.
Estoy de regreso en la cámara sagrada en el centro de mi propio corazón.
Percibo la vida pulsando en mí con gozo e intensidad.
Puedo sentir la conexión con todos los habitantes de la tierra como si fueran yo mismo.
Puedo sentir el mar profundo,
La majestuosidad de la montaña,
La ligereza del viento,
La libertad del vuelo de las aves.
Puedo sentir cómo florecen las flores bajo el sol,
Cómo crecen los frutos en el árbol y cómo cantan los pájaros en el amanecer.
Me hago consciente de que yo soy naturaleza,
Que las leyes de la naturaleza rigen mi vida.
Me doy cuenta de que yo soy la expresión de una conciencia superior llamada Gaia y que soy parte de ella,
Inseparable como inseparable el calor del fuego.
Y ahí en silencio me inclino sobre mente para honrar a la vida que se expresa a través de mí.
Honro a la tierra que es a la vez mi madre y mi hogar.
Me inclino ante la madre naturaleza cuyas leyes rigen mi vida humana y percibo la fuerza de la vida pulsando a través de mí.
Inhalo y exhalo sintiendo los movimientos sutiles de mi cuerpo al respirar.
Me preparo para salir de mi meditación sin perder mi conexión con la experiencia de la vitalidad que me anima.
Y antes de abrir los ojos me llevo las manos al corazón para sentir sus latidos.
Me doy cuenta que estoy vivo y del milagro que eso supone.
Inhalo profundo y al exhalar empiezo a abrir los ojos a la vez que dibujo una sonrisa conectada a mi corazón.
Recuerdo que soy vida,
Que soy naturaleza y como hijo de la tierra comparto naturaleza con todos los seres que la habitan.
Reconozco que cuento con esa sabiduría y esa fuerza para enfrentar cualquier situación,
Porque sanar está en mí.
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