
Escuchando la Sabiduría de mi Cuerpo
by Angie Bilbao
El cuerpo tiene mucha sabiduría natural, nos cuida, nos protege, nos acerca a lo que es sano para nosotros y nos aleja de lo que es tóxico. Esta meditación nos permite hacer una pausa para escuchar lo que nuestro cuerpo tiene para decirnos, absorber el mensaje y finalmente terminar con unas afirmaciones, para reforzar el compromiso de detenernos a escuchar nuestro cuerpo.
Transcripción
Escucha la sabiduría de tu cuerpo.
Tu cuerpo es sabio.
Hace todas sus funciones naturales sin que tú se lo pidas y sin que te des cuenta.
Sabe lo que es bueno para ti.
Si lo escuchas te permitirá acercarte a lo que te hace bien y tomar decisiones que te den paz,
Calma y tranquilidad.
Ahora vamos a cerrar los ojos tranquilamente.
Te voy a pedir que respires profundo,
Inhalando y exhalando.
Y poco a poco vas a ir relajando tu cuerpo.
Tu respiración te va a ayudar para sentirte más tranquilo y relajado.
Vas a respirar profundo y vas a relajar tus pies y tus piernas.
Simplemente vas a poner atención en estas partes de tu cuerpo y si llegas a sentir alguna sensación incómoda,
Simplemente respira.
Respira a través de ellos.
Si tu mente se distrae y vienen a tu cabeza pensamientos que no están invitados,
Simplemente sonríeles,
Acéptalos y déjalos ir.
Y regresa tu atención a la parte de tu cuerpo que estamos relajando.
Vas a poner atención en estas partes de tu cuerpo con mucha amabilidad,
Con mucha atención,
Con mucha curiosidad.
Sigue poniendo tu atención en tus pies,
Piernas,
Tus pantorrillas,
Tus rodillas.
Respira.
Ahora pon atención en tus muslos,
En tu cadera,
En tu abdomen bajo.
Sigue respirando.
Recuerda que esta atención es una atención curiosa,
Es una atención juguetona.
Simplemente estás observando lo que sea que está pasando,
Aceptando.
Sigue poniendo atención en tu abdomen,
En tu espalda baja,
En tu espalda alta.
Respira y observa con amabilidad y curiosidad.
Recuerda que si en algún momento tu atención se desvía con algún pensamiento,
Es normal.
La mente está hecha para pensar.
Entonces,
Con todo amor y con toda amabilidad,
Regresa tu atención al presente,
A la parte de tu cuerpo que estás explorando.
De esta manera,
Anclas tu atención en cada una de las partes de tu cuerpo.
Ahora,
Pongamos nuestra atención en nuestros hombros,
En nuestros brazos,
En nuestros antebrazos,
Manos,
Dedos,
Punta de los dedos.
Sigue respirando,
Aceptando,
Sintiendo,
Explorando.
Sigue regalándole a tu cuerpo toda esa atención que a veces se nos olvida.
Ahora,
Pongamos nuestra atención en el cuello,
La mandíbula,
Las mejillas,
En los ojos,
En la frente,
En la nariz,
En toda la cara e incluso en el cuero cabelludo.
Recuerda que tu atención está ahí de manera amorosa y con aceptación y sigue respirando para ti y por ti.
Ahora,
Conecta con todo tu cuerpo y trata de ubicar esa sensación de estar en casa,
De sentirte en casa,
De estar en el hogar.
¿Cómo se siente estar en casa?
¿Cómo se siente estar en tu hogar?
Estar en ti,
Estar para ti.
Ahora,
Pon atención a tu respiración,
Y date cuenta como con cada respiración te vas sintiendo más tranquilo,
Más tranquila,
Relajado,
Relajada,
Protegido,
Protegida por ti.
Revisa tu cuerpo con calma y amabilidad.
Haz un ligero escaneo corporal e identifica cualquier parte que te llame la atención.
Puede ser una ligera incomodidad,
Un dolor,
Algún cosquilleo,
Una zona que sientas más caliente o más fría,
Algo que punza.
Cualquiera que sea el caso,
Permite reposar tu atención ahí.
Deja que tu atención se quede ahí por un rato.
Recuerda escuchar tus necesidades.
Si es necesario mover,
Mueve.
Si es necesario acariciar,
Acaricia.
Si es necesario calentar para suavizar,
Hazlo.
Siente lo que tu cuerpo te va diciendo.
Escucha lo que tu cuerpo tiene para decirte.
Deja que tus emociones se expresen completamente en tu cuerpo.
Acepta todas y cada una de estas emociones.
Dale su espacio.
Hónralas.
Deja que se manifiesten y comprende que están aquí para decirte algo.
Las emociones te hablan de lo que es agradable y de lo que no es tan agradable.
De ahí la importancia de escucharlas.
Respira,
Déjalas estar y escúchalas.
Ahora puedes relajar tu concentración.
Date cuenta cómo te sientes,
Cómo está tu cuerpo y si lo necesitas,
Puedes dejar que tu cuerpo se mueva,
Se acomode de acuerdo con tus necesidades.
Todas estas sensaciones corporales siempre tienen un mensaje para ti.
Son señales que emergen de procesos naturales que te mantienen vivo,
Que te permiten ver,
Sentir,
Respirar,
Recargar tu energía y sanar tus heridas.
Esto lo hacen de manera natural sin que tú tengas que controlar nada.
Escucha qué mensaje tiene para ti tu cuerpo.
Te puede estar hablando de lo que necesitas,
Lo que te gusta,
Lo que te hace falta,
Lo que estás emitiendo,
Lo que estás ignorando o bien aquello en lo que necesitas poner más atención.
Calla tu mente y escucha con atención.
Agradece a tu cuerpo por este mensaje.
Ahora regálate otro momento para agradecer la manera como tu cuerpo está para ti.
Recuerda que agradeciendo también es como recibimos.
Aprecia tus pulmones y la respiración.
Agradece a tu corazón por palpitar todos los días.
Aprecia tus oídos que te permiten escuchar.
Agradece a tus ojos que te permiten ver.
Aprecia tu caminar por la vida,
El poder acariciar a tus seres queridos,
El poder acariciarte a ti.
Antes de terminar esta meditación te invito a repetir las siguientes afirmaciones.
Mi cuerpo es mi hogar,
Tiene toda la sabiduría.
Me detengo a escucharlo con amor y aceptación.
Aprecio todo lo que mi cuerpo siente.
Mi inteligencia incrementa cuando estoy completamente relajado,
Relajada y mi respiración es profunda.
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4.6 (27)
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