
LIBERANDO EL ESTRES
by Den Kali
Durante muchos años llevo la práctica de la meditación como una herramienta básica dentro de mi día a día, para lograr mantenerme el mayor tiempo posible en el presente e ir depurando y cuidado mi paz. En esta ocasión me anime a compartirte un pequeño arranque para ejercitar la atención consciente y sobre todo para decidir compartir mi metodología que espero pueda ser parte de una serie de meditaciones, que aporten algo a tu crecimiento personal y a tu paz. Comencemos atendiendo el estrés...
Transcripción
Tomemos unos breves segundos,
Ante todo el caos que vivimos diariamente,
Para respirar y para llegar hacia nosotros.
Vamos a experimentar un poco el regalo de la meditación.
Te recomiendo colocarte en una postura donde puedas relajar tu cuerpo.
Si eliges que sea acostado,
Coloca tus palmas para arriba y tápate con una pequeña frazada.
No te coloques en posición para dormir y eleva un poco tu cabeza para que puedas mantener lo más posible la conciencia.
Si estás sentado,
Verifica que tus pies y tus manos puedan estar libres,
Sin presión,
Y vamos haciéndonos conscientes de nuestro cuerpo,
La espalda recta y todas las ganas de regalarnos estos minutitos para conectar con nosotros.
Comienza haciéndote consciente de tu respiración.
Observa si al inhalar elevas tus hombros.
Observa si al exhalar presionas tu abdomen.
Imagina un globo en tu abdomen.
Inhala profundo sin subir los hombros y llena y expande tu diafragma.
Exhala suavemente presionando ese globo hasta que se vacíe.
Hazlo con mucha suavidad y vuelve a inhalar ese aire que va a ser quien va a purificar cada rincón de tu cuerpo.
Lo va a ir liberando de todo el estrés que tengas acumulado.
Inhalamos y exhalamos.
Nuevamente inhalamos y exhalamos.
Observa como tu cuerpo comienza a relajarse.
Regula tu respiración muy suave.
Este momento solo es para ti.
No hay manera de hacerlo perfecto.
Solo hay manera de hacerlo presente.
Volquemos nuestra conciencia y nuestra atención a nuestros pies.
Cuánta tensión hay ahí y cuánto hemos acumulado.
Muévelo suavemente e inhala profundo para que llegue todo ese aire.
Tome todo ese estrés y exhala por la boca.
Ahora vamos subiendo poco a poco.
Pasa por las pantorrillas.
Observa cuánto estrés hay ahí,
Cuánto cansancio ha acumulado.
Permite que el aire llegue,
Recoja el estrés y exhala.
Con toda la fuerza que necesites,
Ve cambiando de color tu cuerpo.
Debe ir quedando blanco,
Debe ir quedando puro.
Y todas las zonas que vamos recorriendo con estrés se ven grises.
Observa muy bien tus rodillas.
Hay gris ahí,
Está oscuro.
Inhala,
Recoge todo ese estrés y exhala.
Observa cómo se están volviendo más pesados tus pies y ve subiendo hacia tus piernas,
A tus muslos.
Hazte consciente de toda la tensión que hay en ellos y permite que este aire purificador llegue a ellos.
Inhala profundo y llena ese globo,
Expande el diafragma,
Recoge el estrés y exhala.
Muy bien hecho.
Se están volviendo más pesadas tus piernas.
Con cada respiración sigues depurando cada vez más y cada vez más.
Vamos subiendo suavemente,
Llegando a la cadera.
Observa tu vientre,
Tus ingles.
Hazte consciente de todos tus órganos y todo el estrés que hay ahí.
Inhala profundo y exhala.
Hazte consciente cómo tu cadera empieza a encajarse en el cojín,
Cada vez es más pesado y cada vez más relajado.
Vamos subiendo poco a poco a nuestro torso.
Observa tu abdomen,
Observa si está relajado.
Hazte consciente de los músculos si hay cansancio.
Inhala profundo,
Recoge el estrés y suelta.
Cambia de colores de abdomen.
Vamos a la espalda baja.
Ahí guardamos todos nuestros miedos al dinero,
Todo nuestro miedo a avanzar.
Observa si está negro,
Si está gris y respira con más fuerza las veces necesarias para depurar y soltar todo ese miedo que nos impide avanzar y nos aleja de la abundancia.
Inhala y exhala.
Recorre suavemente tus vértebras,
Una por una,
Hasta llegar a la espalda media.
Ahí tenemos todas nuestras culpas y todos los hubieras,
Todo lo que vamos guardando que creímos que debió ser distinto.
Date cuenta de la tensión,
Date cuenta del estrés guardado ahí.
Cuánta carga de hubieras,
Cuánta culpa,
Cuánta resistencia a dejar fluir la vida como es.
Libera tu cuerpo.
Inhala profundo,
Toma todo eso y exhala por la boca con mucha fuerza.
Vamos subiendo suavemente hacia tus hombros.
Ahí ves todas las cargas,
Cuánta gente tiene sobre ti,
Cuántas preocupaciones,
Responsabilidades,
Angustias.
Siente el peso en tus hombros,
Siente esa presión que has colocado,
Muévelos y hazte consciente de que tienes que liberarlos.
Inhala profundo y exhala.
Decide colocar aparte,
Fuera de tus hombros todas esas cargas.
Soltar,
No implica olvidar,
No implica no responsabilizarnos,
Significa amarnos y ocuparnos,
Pero no cargues y suelta.
Seguimos respirando y vamos notando todos los lugares donde queda gris y todo aquello que está quedando blanco.
Sigue inhalando y exhalando.
Observa el peso de tu cuerpo y coloca tu atención en tu pecho.
Toda la atención que encuentres en tu pecho es la falta de protección,
Toda esta inseguridad de querernos proteger de la vida,
De hacernos bolita para que nada nos toque y expándete.
Abre tu pecho a la confianza,
Abre tu pecho a la vida.
Quita todo lo gris y suelta.
Inhala profundo,
Llena tu globo y exhala.
Ahora vamos hacia nuestros brazos.
Vamos bajando suavemente,
Haciéndonos conscientes de toda la tensión en todos nuestros brazos.
Son nuestras herramientas con las que tocamos el mundo,
Con las que decidimos agarrar y abrir para soltar,
Para poder recibir todo lo nuevo.
Recorre todos tus brazos,
Primero el derecho,
Luego el izquierdo.
Ve sintiendo ese hormigueo en cada uno de tus dedos,
En cada uña.
Si es necesario,
Estira y muévelo e inhala profundo,
Recoge todo lo gris y exhala.
Observa cómo se vuelven más pesados y agradece en este momento que te estás regalando,
Solo para ti,
Solo para depurarlo y suelta.
Vamos subiendo poco a poco por nuestro cuello.
Observa la rigidez en él.
Nuestro cuello guarda toda la flexibilidad e inflexibilidad que tenemos ante la vida.
Toda nuestra resistencia y nuestra pelea por aquello que no debió ser,
Por aquello que no quiero aceptar,
Por aquello que no quiero cambiar o que elijo decirme que no puedo cambiar.
Observa toda esa tensión y todo ese estrés y hazte consciente,
Suelta y regálale este aire purificador a tu cuello y exhala.
Observa cómo se relaja y te agradece,
Deja de pelear con la vida y suelta.
Vamos subiendo,
Observa tu rostro,
Suelta tu mandíbula y coloca la lengua sobre el cadáver.
Hazte consciente de la tensión guardada ahí,
Tus pómulos,
Tu nariz,
Tus ojos,
Tus cejas,
Tu frente.
Recoge todo el estrés y purificalo y exhala.
Hazte consciente de tu cuero cabelludo,
Todas las ramificaciones nerviosas están ahí.
Permite que el oxígeno llegue a cada una de ellas y suelta.
Ahora sí,
Tienes todo tu cuerpo relajado,
Estás viviendo este momento presente.
Agradecele a tu cuerpo todo lo que hace por ti,
Termina de purificar,
Sigue respirando suavemente.
Quédate con esta sensación,
Quédate con este amor hacia ti,
Este es el único momento,
No existe más,
Retoma la fuerza,
Regálate unas respiraciones muy profundas,
Inhala,
Exhala,
Inhala,
Exhala.
Coloca tus manos sobre tus ojos,
Siente el calorcito y ve abriéndolos poco a poco y cuando estés listo,
Ábrelos y regresa a la vida,
A disfrutarla.
Que tengas un hermoso día.
Gracias.
Conoce a tu maestro
4.8 (28)
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