
Observación Consciente
Este es un ejercicio de autoconciencia que te ayudará a conocerte más allá de las ideas de tu mente. Con su práctica, podrás conectar con partes más profundas de ti y descubrirte desde otro lugar. Encuentra una posición cómoda, cierra tus ojos y relájate durante 14 minutos. Regálate un tiempo de re-conexión y observación consciente.
Transcripción
Hola,
Bienvenidos a esta práctica de observación consciente.
Te invito a encontrar una posición que puedas sostener sin demasiado esfuerzo.
Alinea tu columna,
Coloca el mentón ligeramente hacia adentro.
Relaja la mandíbula,
Tu lengua,
Tu entrecejo y dibuja una ligera sonrisa en tus labios.
Te invito a unir las palmas de tus manos en el centro del pecho y aquí situados vamos a tomar tres respiraciones conscientes,
Llamándonos a estar aquí,
Ahora.
Te invito a cerrar los ojos y a abrir la mirada interna.
Te invito a sumergirnos en la profundidad oscura que está por debajo de nuestra piel.
Vamos a hacer un gesto acompañando la respiración.
Al inhalar vamos a abrir nuestras manos delante de nuestro pecho.
Vamos a acompañar este movimiento de expansión de nuestros pulmones con nuestras manos.
Al exhalar vamos a juntar de nuevo nuestras manos en el centro del pecho,
Acompañando el movimiento de vaciarnos.
Haz que tus movimientos sean suaves,
Al igual que tu respiración.
Inhalamos lento y profundo por la nariz y exhalamos lento y profundo por la boca.
Inhala recargándote y exhala soltando,
Entregando.
Siente el aire acariciando tus fosas nasales y tu garganta.
Inhalo y exhalo cada vez más presente,
Haciendo cada vez menos esfuerzo por resistir eso que ya está pasando.
Honra con tu presencia este instante tal y como es.
Te propongo que te sueltes,
Que sueltes cualquier máscara,
Cualquier deber ser,
Cualquier esfuerzo y obligación.
Relaja tu cara,
Tu entrecejo,
Tu lengua,
Tu mandíbula.
Relaja tus oídos.
Vamos a exhalar eso que creemos que somos,
Ese cuento que nos cuenta nuestra mente.
Vamos a exhalar ese yo soy en donde estamos atrapados,
Ese yo soy lo que hago.
Yo soy mi edad,
Yo soy mi nombre,
Yo soy mi profesión.
Exhalamos para liberar espacio y para abrir lugar a la experiencia,
Sea cual sea.
Con cada exhalación vamos abriendo espacio,
Aligerando nuestras mochilas,
Esas ideas que tenemos,
Que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida,
Lo que está bien y lo que no.
Exhalamos todo aquello que no somos en esencia,
Con la certeza de que aquello que somos no podemos dejar de serlo.
Te invito a dejar de huir,
Te invito a entregarte a la incertidumbre de este momento.
Como si al entregarte a lo que es,
A lo que estás siendo,
Se abriese una nueva dimensión posible para ser,
Para crearte y recrearte tantas veces como quieras.
Me permito respirar por debajo del manto de pensamientos,
Por debajo de lo conocido.
Voy exhalando la prisa por comprender,
Por querer llegar a algún lugar.
Sólo me ocupo de estar presente mientras respiro.
Dejo que los ojos descansen en sus cuevas,
Que los oídos descansen de la fuera,
Que el corazón se ensanche,
Ocupando todo el pecho.
Respira profundo y siéntete completa,
Completo.
En este momento aprendemos a entregarnos a este instante tal y como es,
Con lo que tiene de agradable y de desagradable,
Con lo que este respirar me vaya trayendo,
Estando cada vez más ligera,
Más presente,
Más vacía,
Con más espacio dentro de mí.
Si aparecen exigencias,
Puedo sonreír y exhalarlas,
Haciendo este ejercicio de soltar,
De vaciarnos,
Una y otra vez.
Sonrío y exhalo.
No me creo el cuento de mi mente.
La escucho,
Pero no la creo.
Descansa tus manos en tu regazo y obsérvate.
Toma conciencia del ritmo de tu mente,
De la calidad de tu presencia en este momento,
Sin juzgar.
Cultivo silencio interno.
Abro espacio entre mi observación y lo que siento.
Abro espacio entre mi observación y mis pensamientos.
Abro espacio para renacer en la próxima inhalación.
No importa el cuento que te cuente tu mente.
No importa si es bonito o feo.
Solo respira,
Pues no solo eres tus pensamientos,
No solo eres tus sensaciones.
Eres mucho más.
Cada vez hago menos.
Voy inhalando y exhalando,
Saboreándome,
Así como me siento hoy,
Sin querer saber,
Sin exigir,
Sin pensar.
Me vuelvo una,
Con mi respiración.
Siente que ya lo eres todo.
Solo tienes que abrirte a percibir todo aquello que está por debajo del ruido.
Saboréate completa.
Completo.
Vamos a conectar con ese observador amoroso que habita dentro de nosotros.
Ese observador que no juzga,
Que no desea ni rechaza.
Desde ahí observo lo que siento en este momento en mi cuerpo.
Sigo respirando,
Dejando que el cuerpo mueva la cantidad de aire que necesite.
Sigue respirando ahí,
Observando ahora cómo está el río de mis pensamientos,
A qué velocidad avanzan.
Recuerda no juzgar aquello que observes.
Vas inhalando y exhalando cada vez con mayor entrega,
Con mayor confianza.
Observa cuál es la calidad de tus pensamientos.
¿Qué color tienen?
Sin juzgarlos,
Pero sí observándolos,
Conociéndote.
Te invito a percibir cuál es tu estado en general.
Si te encontraras contigo en este momento,
¿cuál sería tu sensación al verte?
¿Estás expansivo?
¿Estás estresado?
¿Contraído?
Solo observa y respira.
Date cuenta qué está semanando,
Cuál es tu frecuencia en este momento.
Ahora frota las palmas de tus manos enérgicamente,
Generando calor entre ellas,
Generando energía.
Frota,
Frota.
Y ahora lleva ese calor hacia tu cuerpo,
Hacia tu cara.
Acaríciate con esa energía hacia aquellas partes en las que sientas dolor o molestias.
Date las gracias a ti mismo,
A ti misma,
Por haber dedicado unos minutos a reencontrarte,
A estar contigo,
A volver a ti para sentirte y desarrollar tu observación,
Tu presencia.
Conoce a tu maestro
4.7 (79)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
