1:02:41

Meditacion para Dormir Con Paz Interior

by Mindfulness AMITABA

Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
31

¿Te sientes triste y con dificultades para dormir? Esta meditación guiada te ayudará a sanar la tristeza, encontrar la paz interior y disfrutar de un sueño profundo y reparador. En esta sesión: Te guiaré a través de una relajación profunda para conectar con tu corazón y SANAR la tristeza de forma compasiva. Practicaremos técnicas de respiración y relajación muscular para aliviar la tensión y el ESTRÉS. Te ayudaré a crear un espacio mental tranquilo y sereno para que puedas dormir profundamente sin INSOMNIO. Esta meditación es ideal para: Personas que se sienten tristes. Personas que sufren de insomnio o ansiedad. Personas que buscan mejorar su calidad de sueño. Cualquier persona que quiera encontrar paz interior y bienestar. No necesitas experiencia previa en meditación para realizar esta práctica. Simplemente busca un lugar cómodo donde puedas recostarte o sentarte sin interrupciones, y sigue las instrucciones de mi voz. Un fuerte Abrazo

Transcripción

Hola,

Te doy una cálida bienvenida a esta meditación guiada orientada en sanar nuestras emociones,

Con especial foco en la emoción de la tristeza.

Esta sesión de meditación está creada para tomar conciencia de nuestra manera de pensar,

Que en muchas ocasiones no nos beneficia.

Puede que te confronte,

Y eso es bueno.

Cuando escuchamos algo que nos confronta o nos invita a observar y reflexionar,

Ahí es posible la sanación.

La toma de conciencia nos libera,

Y poco a poco nos abrimos a experimentar una nueva forma de ver las cosas y vivir.

Por otro lado,

Esa toma de conciencia de muchas de nuestras creencias limitantes,

De nuestros pensamientos negativos y nuestras acciones incoherentes,

Esa confrontación nos permite liberar un nudo interno.

Nos facilita poner luz donde antes había oscuridad,

Y eso nos proporciona mucha paz interior.

Es en esa paz interior,

Cuando a través de un poderoso ejercicio de relajación profundo,

Podremos destensar,

Podremos sanar y entrar en un sueño reparador,

Si así lo deseamos.

Comenzamos la sesión.

Lo primero que vamos a hacer es recolocar nuestra postura.

Elegimos esa postura cómoda donde nos encontremos confortables.

Si nuestra voluntad es relajarnos,

Descansar y dormir,

Entonces elegiremos la postura tumbada,

Preferiblemente boca arriba.

Nuestras piernas descansan en paralelo,

Sin cruzarse.

Y nuestros brazos reposan a unos centímetros de nuestro cuerpo,

A cada lado de nuestro cuerpo,

Sin cruzarse.

Soltamos cualquier rigidez o tensión de la postura,

Y comenzamos a respirar profundo y lento.

Inspiramos profundo por la nariz,

Y expiramos lento por la nariz.

Inspiro profundo y observo cómo entra el aire por mi nariz.

Observo con detalle su temperatura.

Espiro lento y observo cómo sale el aire por mi nariz.

Observo con detalle su temperatura.

Todo el foco de atención está en la respiración,

En observar la temperatura del aire.

Quizá tengamos la sensibilidad de sentir el aire en nuestras fosas nasales,

De sentir su temperatura y su movimiento.

Respiro conscientemente y llevo el foco de atención al recorrido del aire cuando entra y cuando sale.

Inspiro y observo el recorrido del aire desde su principio hasta su final.

Espiro y observo el recorrido del aire desde su principio hasta su final.

Siento cómo mi respiración se vuelve más calmada,

Más tranquila.

Observo su ritmo.

Observo si es un ritmo lento o rápido.

Y mantengo mi concentración en la respiración.

Inspiro y observo cómo al inspirar mi zona pectoral se hincha.

Espiro y observo cómo al expirar mi zona pectoral se deshincha.

Se hincha al inspirar,

Se deshincha al expirar.

Y observo también cualquier otro movimiento que sienta en mi interior.

Quizá a mis costillas,

Quizá a mi abdomen.

Puede que observe un ligero movimiento en mis hombros.

Si algún pensamiento nos saca de este ejercicio,

Es completamente normal.

Y lo que hacemos es soltarlo,

No apegarnos a él.

Y lo hacemos llevando nuevamente el foco de atención a la respiración.

Inspiramos y expiramos conscientemente.

Y observamos que poco a poco nos sentimos con más calma,

Con más relajación.

Y en este estado de serenidad,

Estamos abiertos para explorar nuestras emociones.

Sabemos que cuando nos comprendemos,

Podemos cuidar mejor de nosotros,

Para que la transformación y la sanación se manifiesten.

Deseamos comprender nuestro mundo emocional y por eso ahora,

De ese vasto mundo de emociones beneficiosas y emociones no beneficiosas,

Vamos a contemplar la tristeza.

Y te invito a contemplar de la misma manera que lo hace un pintor cuando elige un color para dar vida a su obra.

El color de la tristeza tiene un amplio abanico de tonalidades.

Por ejemplo,

La melancolía,

La añoranza,

La congoja,

La desolación,

La nostalgia.

Son tonalidades de una misma gama y es importante conocerlas y observar cómo se manifiestan en nosotros.

¿Qué pensamientos incrementan esa paleta de tonalidades?

¿Qué alimentos sensoriales imprimen intensidad a esas tonalidades?

¿Y qué actitudes refuerzan nuestras creencias tintadas por ese color de tristeza?

Muchos de nosotros podemos tener una idea de nosotros mismos como personas alegres.

Sin embargo,

Dentro de nosotros se esconde una intensa melancolía.

Quizá la clase de pensamientos que podemos tener es algo así como… Qué pena que esto sea de esta manera.

¿Por qué las cosas tienen que ser así,

Pudiendo ser de otra manera?

En este caso,

Nuestros pensamientos están avivando la emoción de tristeza.

En nosotros hay un anhelo de que las cosas sean de otra manera.

Es decir,

Que en muchos casos nos cuesta aceptar la realidad,

Lo que es,

Lo que se desarrolla en el presente,

Y no lo que nos gustaría que fuera.

Muchas veces nos cuesta aceptar los cambios,

Cambios en todos los ámbitos.

Cambios de relaciones,

Cambios de vivienda,

Cambios de situaciones profesionales,

Cambios físicos,

Y así un largo etc.

Nos cuesta acoger el cambio.

Sin embargo,

Todo en este mundo es cambio,

Es transitoriedad.

No hay nada que permanezca del mismo modo.

Ni la materia,

Por ejemplo una casa o un edificio,

Ni los animales,

Ni las montañas,

Ni los ríos,

Ni las personas que amamos,

Ni tampoco nosotros mismos.

Cambiamos,

Cambiamos y evolucionamos.

Todo cambia,

Y porque todo cambia,

Todo es posible.

Sabemos que el cambio mal gestionado puede pintar de tristeza nuestra conciencia.

Cuando nos veamos en una situación tal,

Podemos utilizar el color de la gratitud para llenar de luz nuestro interior.

Gratitud por lo que fue,

Gratitud por las situaciones,

Vivencias y eventos que compartimos con nuestros seres queridos.

Gratitud por lo que es hoy,

Por las personas de hoy,

Por quien soy yo hoy.

Regresar al pasado sin atención,

Sin una plena conciencia sólida,

Puede ser dañino para nosotros.

Pues si no estamos atentos,

La emoción de la tristeza puede ser regada por nuestros propios recuerdos,

Nuestros pensamientos hacia el pasado.

Contemplemos esta imagen para ilustrarlo.

Supongamos que vamos al cine,

Y que desde nuestra butaca vemos todo lo que sucede en la pantalla.

Ahí se desarrolla una historia en la que hay personas relacionándose,

Mientras nosotros,

Sentados entre el público,

Lloramos.

Experimentamos lo que está sucediendo en la pantalla como si fuese real,

Y por ello sentimos emociones reales,

Y vertemos lágrimas reales.

Bastaría sin embargo,

Con que nos levantáramos de la butaca y nos acercáramos a la pantalla,

Para que nos diéramos cuenta de que no hay ninguna persona real,

Lo único que hay son luces parpadeantes.

No podemos hablar con las personas que aparecen en la pantalla,

Ni invitarlas a tomar un té.

Sin embargo,

A pesar de que no podemos formularles ninguna pregunta,

Esas personas pueden provocarnos un sufrimiento real,

Tanto en nuestro cuerpo,

Como en nuestra mente.

Regresar al pasado sin atención es como estar en ese cine,

Y dejar que los recuerdos del pasado,

Que ya no existen,

Aparezcan y aparezcan,

Y generen en nosotros tristeza.

Muchos de nosotros desconocemos que en el fondo de nuestro ser albergamos profundas heridas.

Este sufrimiento inconsciente nos mantiene con la mente ocupada en pensamientos recurrentes acerca del pasado.

Pensamientos sobre lo que pudo ser y no fue.

Lo que teníamos que haber hecho y no hicimos.

Y acerca de cómo hubiera sido nuestra vida si no hubiéramos pasado,

Por aquella circunstancia,

Aquella situación o trauma.

Cuando la mente está atrapada en el ayer,

Nos alejamos de la vida en el aquí y el ahora.

Vivimos la gran parte de nuestro tiempo en una prisión mental,

Dando vueltas y más vueltas a esos pensamientos del pasado,

Una y otra vez los mismos recuerdos.

Las heridas están en nosotros y nos han causado mucho dolor.

Quizá son la causa de que no logremos dormir bien por la noche,

Como consecuencia de tener la mente ocupada en esos pensamientos.

La no aceptación de lo que es hoy,

Soltando el pasado,

Nos mantiene sin energía,

Deprimidos y pesimistas.

Sin embargo,

Podemos dejar de causarnos más sufrimiento a nosotros mismos.

Sentir dolor en nuestras vidas es algo completamente inevitable.

Siempre va a existir algo o alguien que nos cause algún tipo de dolor.

Acontecimientos y situaciones que nos dañen emocional y espiritualmente.

Esto forma parte de nuestra condición como seres humanos e incluso nos dignifica,

Pues nos hace más compasivos.

El dolor es inevitable.

Sin embargo,

El sufrimiento es algo opcional y podemos prescindir completamente de él.

Sentir dolor es como ser alcanzados por una flecha que un arquero nos ha lanzado y la cual no hemos podido evitar.

La flecha nos duele y es inevitable.

El dolor es inevitable.

Sin embargo,

Sentir sufrimiento y quedarnos atrapados en él es como clavarnos nosotros mismos una segunda flecha en la misma herida,

Ya abierta por la primera flecha que nos alcanzó.

Muchos de nosotros sabemos que nuestros pensamientos determinan nuestras emociones.

Y nuestras emociones determinan nuestras acciones,

Ya sea de obra o de palabra.

Cuando practicamos habitualmente la plena consciencia,

Cuando a lo largo del día llevamos prácticas específicas para parar,

Llevar la atención a nuestra respiración y observar,

Entonces podemos ser capaces de darnos cuenta de nuestros pensamientos y no dejarnos llevar por ellos.

Respirando conscientemente,

Somos capaces de ver los pensamientos,

No identificarnos con ellos y no reaccionar desde ahí.

Sin embargo,

Cuando nuestra práctica aún no es lo suficientemente sólida,

Es habitual que nuestros pensamientos nos arrastren de un lado al otro,

Como el viento arrastra a una hoja seca.

Entonces actuamos en piloto automático y luego lamentamos nuestras palabras y nuestras acciones.

Por ejemplo,

Si nada más ver a esa persona que estamos esperando,

En vez de sonreirle y darle una cálida bienvenida,

Lo primero que hacemos es recriminar que no nos llama,

Por qué no nos viene a ver o por qué no se preocupa de nosotros.

Entonces podemos preguntarnos,

¿por qué estoy actuando así?

¿Qué emoción es la que me está moviendo a hablar y comportarme de esta manera?

En muchas ocasiones la emoción puede ser el enfado,

Pero debajo del enfado,

Bien escondida,

Está la tristeza.

Tristeza,

Porque las cosas son de esa manera,

Y no como yo quiero que sean.

Porque no acepto el cambio,

No acepto la realidad de la otra persona,

Y no acepto que quizá precisamente por mis palabras y mis comportamientos la relación sea la que es.

Entonces reconocemos que quizá las palabras y las acciones han sido motivadas por una emoción,

La emoción de la tristeza,

Y a la tristeza la ha avivado un pensamiento.

¿Qué pensamiento?

Que nos contamos internamente para que recibamos de esa manera a una persona querida.

Nuestros pensamientos determinan la calidad de nuestras acciones.

La responsabilidad de nuestras acciones,

Emociones y pensamientos recae en nosotros,

No en los demás.

La tristeza es nuestra,

Nuestras palabras,

Faltas de amor y respeto son nuestras,

Y los pensamientos son nuestros.

Por lo tanto,

Observar nuestros pensamientos es clave,

Porque los pensamientos determinan la emoción que voy a sentir,

Y la emoción determina mis acciones de obra y de palabra.

Sin embargo,

Si aún no somos capaces de observar nuestros pensamientos,

Siempre podemos observar nuestras acciones y tirar del hilo.

Es decir,

Observando nuestras acciones,

Podemos preguntarnos ¿Qué emoción siento?

¿Qué me estoy contando?

¿Qué cambio,

Qué situación en mi vida no estoy aceptando?

¿Y qué imagen del pasado tengo que dejar ir,

Soltar?

¿Y hoy,

Aquí,

Ahora,

Por qué cosas,

Situaciones y personas me siento en gratitud?

A esta última pregunta,

Si estamos embarcados en una emoción de tristeza,

Nuestra voz nos dirá ¡Gratitud por nada!

Pero sabes que eso no es cierto,

Hay tantas cosas por las que sentirnos agradecidos.

Por nuestros oídos sanos,

Que nos permiten escuchar esta meditación,

Escuchar la risa de un bebé,

El canto de un pájaro.

Por nuestros ojos,

Que nos permiten ver un mundo precioso,

Un mundo de formas y colores,

Podemos observar una puesta de sol,

La luna,

Las nubes,

Los árboles,

Las bellas flores en primavera,

Podemos observar a nuestros seres queridos.

Gratitud por tener un techo donde descansar y refugiarnos,

Tener comida con la que alimentarnos,

Ropa con la que vestirnos,

Tener agua y tantas y tantas cosas.

Es hora de dar valor a tantos regalos que nos ofrece la vida cada día,

En el presente,

Aquí y ahora.

Así que,

Podemos aprender a soltar el pasado y vivir en gratitud en el presente.

El dolor es inevitable,

Pero el sufrimiento es opcional.

Nuestra mente nos provoca sufrimiento al revivir eventos que ya ocurrieron.

Por enfocarse solo en el pasado y alejarse del momento presente.

Pero sabemos que el pasado ya pasó,

El futuro no existe aún,

La vida es esto,

Esto que está sucediendo aquí y ahora.

Tu cuerpo es un milagro,

Es un regalo y se encuentra aquí,

En este mismo instante.

Tu cuerpo no está en el ayer,

Tampoco en el mañana,

Estás con vida en el momento presente.

Y tu cuerpo refleja las emociones que vives.

Muchos de nosotros sentimos dolor en nuestro pecho,

Quizá nuestras digestiones no son buenas,

Quizá nuestras mandíbulas siempre están apretadas.

Y nuestra postura corporal sea algo encorvada.

¿Cómo somatiza nuestro cuerpo las emociones?

Vamos a observarlo.

Y para ello vamos a realizar un breve ejercicio de toma de consciencia.

Inspiramos conscientemente y expiramos conscientemente varias veces.

La atención a la respiración consciente nos prepara para dejar ir cualquier pensamiento acerca del pasado o del futuro.

Inspira y eres consciente de que estás inspirando.

Expira y eres consciente de que estás expirando.

Mantén todo el foco de atención en tu respiración.

Y conectas con tu cuerpo a través de la respiración.

Siente cómo tu abdomen sube al inspirar y siente cómo tu abdomen baja al expirar.

Abdomen sube,

Abdomen baja y manteniendo el foco de atención en tu respiración observa con tu mente todo tu cuerpo.

Tómate ahora el tiempo de observar dónde se encuentran las emociones.

Es decir,

Esas tensiones y dolores.

Inspirando y expirando visualizas tus pies.

Visualizas tus piernas.

Visualizas tus caderas.

Y observas si sientes alguna tensión o algún dolor y ve soltándolo con la respiración.

Tu mente enfocada en esa tensión o dolor y respirando allí.

Inspirando eres consciente de esa tensión o dolor.

Expirando sueltas esa tensión o dolor.

Continúas respirando conscientemente.

Y con tu mente llevas la atención al tronco.

Observas desde la parte superior de las caderas hasta el cuello.

Te tomas ahora el tiempo de observar cada órgano,

Cada zona.

Con tu plena consciencia en la respiración empiezas a poner luz a toda la zona de tu tronco.

Y respirando conscientemente observas si sientes alguna tensión o dolor en alguna zona particular de tu tronco.

Inspirando eres consciente de esa tensión o ese punto de dolor.

Expirando sueltas esa tensión o dolor.

Continúas respirando conscientemente.

Y con tu mente calmada y concentrada llevas la atención a tus manos.

Y a tus brazos.

Y te tomas el tiempo de observar si sientes alguna tensión o algún dolor.

Y si es así vas soltándolo poco a poco con la respiración.

Inspirando eres consciente de esa tensión o ese punto de dolor.

Expirando sueltas esa tensión o dolor.

Mantienes el foco de tu respiración y con tu mente visualizas tus hombros.

Visualizas también tu cuello.

Observas si sientes alguna tensión o algún dolor y respiras allí.

Sin prisa.

No hay nada que hacer.

Solamente respirar.

Inspirando eres consciente de esa tensión o ese punto de dolor.

Expirando sueltas esa tensión o dolor.

Continúas respirando.

Inspirando conscientemente y expirando conscientemente.

Y con tu mente llevas la atención a tu cara.

A tu expresión facial.

Observas si sientes alguna tensión o algún dolor y lo vas soltando con la respiración.

Vas relajando cada músculo de tu cara.

Inspirando y expirando.

Inspirando eres consciente de esa tensión o ese punto de dolor.

Expirando sueltas esa tensión o dolor.

Sientes que tu respiración se ha vuelto más lenta y más profunda.

Tu cuerpo está relajado.

Totalmente destensado.

Sientes la relajación en tu cuerpo.

Y observas su temperatura.

Visualiza de nuevo todo tu cuerpo.

Desde los pies hasta la cabeza.

Ilumina tu cuerpo con tu mente.

Y en este estado de relajación observas y experimentas que tu mente y tu cuerpo son uno.

Estás aquí en el momento presente.

Observando qué tensiones o dolores hay ahora en tu cuerpo.

Observando cómo las emociones se sienten en tu cuerpo.

Y seguimos respirando allí donde hay tensión.

Allí donde el cuerpo más lo necesita.

Tu cuerpo se encuentra completamente relajado.

Libre de tensiones.

Tu mente está despejada.

Calmada.

Libre de tristezas y de pesares.

En este estado de calma y serenidad abres la puerta a la transformación y la sanación.

Y conectas con tu luz interior.

Querida luz infinita que habitas en mi corazón.

Luz que me muestras el camino de la paz y la tranquilidad.

Tú me acompañas en cada inspiración y expiración.

Dándome calma y serenidad para poder contemplar el mundo con los ojos del amor sin fronteras.

En mi nace la gratitud y la compasión.

Y esto me ayuda a contribuir al mundo y ser más positiva cada día.

Gracias a la calma y el descanso de mi mente y mi cuerpo puedo dormir feliz.

Y despertar con alegría sonriendo al nuevo día.

Vivir en gratitud significa reconocer todo aquello por lo que nos sentimos agradecidos.

Bendecidos.

Es poner el foco de atención en lo que va bien.

En todo de lo que ya dispongo ahora para ser feliz.

Vivir en gratitud y positividad es una práctica.

Es un entrenamiento que puedo cultivar poco a poco y día a día.

Puedo elegir vivir mi día apreciando los milagros que me brinda la vida.

Yo soy un milagro.

Yo soy un ser maravilloso lleno de virtudes.

Y de un bonito corazón que ama.

Cuando elijo vivir en gratitud amo.

Cuando vivo en gratitud aprecio.

Cuando vivo en gratitud la felicidad se manifiesta en todo mi ser.

Y empiezo a mirar la vida con ojos nuevos.

Ojos llenos de positividad,

De esperanza y de fe.

Fe en quien soy.

Fe en la creación.

En la vida.

Por eso cada vez que quiera conectar con la luz infinita de mi corazón inspiro y expiro.

Inspiro y siento el bienestar en mi interior.

Expiro y experimento la dicha en mi corazón.

La respiración consciente nos devuelve a la vida.

Y la gratitud nos llena de vida.

Vivir en gratitud y positividad es una práctica diaria y continuada.

Necesitamos crear un hábito,

Una rutina diaria para que la transformación y la sanación se manifieste suavemente y con dulzura.

Por eso te doy las gracias por tu práctica con esta meditación guiada.

Y te invito a disfrutar de esta música relajante y sobre todo de este estado de relajación total.

Feliz descanso y un fuerte abrazo.

© 2026 Mindfulness AMITABA. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by 34 million people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else