
Abordar la Ansiedad Compasivamente
Utilizando la respiración y visualización, te guiaré a encarnar esta versión estable y amable de ti, capaz de ofrecerte contención en medio de la agitación emocional. Desde la perspectiva de la Compassion Focused Therapy (CFT), la ansiedad surge como un mecanismo evolutivo de protección, no como una falla personal. Por eso, en lugar de luchar contra ella, esta práctica te invita a relacionarte con tus sensaciones y emociones desde la un lugar habilidoso. El Yo Compasivo es una forma de estar contigo mism@ que integra sabiduría, fortaleza y compromiso con el cuidado, permitiéndote regular tu ansiedad desde un lugar de seguridad y conexión interna. En lugar de luchar contra la ansiedad, esta práctica te enseña a relacionarte con ella desde una postura compasiva, lo que facilita la regulación del sistema de amenaza y abre espacio para la calma y la claridad.
Transcripción
Bienvenido.
Gracias por regalarte este espacio para acompañarte en un momento que puede ser difícil.
Hoy te voy a guiar para que puedas conectarte con tu yo compasivo,
Esa parte sabia,
Fuerte y profundamente amable que vive dentro de ti,
Incluso cuando la ansiedad es intensa.
Empieza encontrando una postura que te brinde estabilidad.
Puedes estar sentado o incluso recostado si eso te ayuda a sentirte más seguro.
Conectate con los puntos de apoyo en la superficie en la que te sostiene.
La estabilidad del cuerpo sostenido por la silla,
El sillón o la cama.
Relajando los hombros,
Abriendo tu pecho y suavizando lentamente el gesto de tu cara.
Permite que tu respiración tome un ritmo natural.
No necesitas modificarla.
Simplemente entrar en contacto con las sensaciones de la entrada y la salida del aire en tu cuerpo.
Si hay sensaciones de inquietud o si la ansiedad está presente,
Intenta notar esto con amabilidad.
Tal vez haya agitación en el pecho,
Tensión en el abdomen,
Calor u hormigueo en la cara,
Inquietud en las manos o cualquier otra señal que te indique que tu cuerpo se siente amenazado.
Recuerda que todo esto es parte del sistema de alarma de tu cuerpo tratando de protegerte.
Aquí no vamos a pelear o a tratar de eliminar la ansiedad o el miedo.
Vamos a intentar una forma habilidosa de acompañarlo para que puedas estar más regulado.
Entonces lleva tu atención a la respiración.
Siente cómo el aire entra por las fosas nasales,
Recorriendo la parte de atrás de tu cara,
La garganta,
El pecho,
El abdomen.
Y al exhalar,
Siente cómo sale el aire suavemente,
Tibio y húmedo,
Dejando tu cuerpo.
Puedes imaginar que la exhalación es un pequeño suspiro de alivio,
Como si el cuerpo soltara un 1% de tensión cada vez que exhalas.
Y si te ayuda,
Puedes colocar una mano en tu pecho o en tu abdomen para sentir el contacto de tus manos.
Este simple gesto puede enviarle señales de seguridad a tu sistema nervioso.
Ahora suavemente te invito a imaginar a tu yo compasivo.
Recuerda que no necesitas ser esta versión de ti mismo.
Lo único que necesitas es imaginarla.
Empieza por la sabiduría de este yo.
Una sabiduría que entiende que la ansiedad es un sistema antiguo de supervivencia,
No es un defecto personal.
La sabiduría de este yo reconoce que no elegiste tus genes,
Tu historia,
Tu aprendizaje,
Ni las condiciones que moldearon tu mente.
Registra qué siente tu cuerpo al saber esto.
Tal vez el pecho se suaviza un poco,
O aparece una ligera sensación de alivio.
Ahora conecta con la fortaleza de este yo compasivo.
Recuerda que no es una fortaleza rígida o tensa,
Sino una fortaleza abierta,
Estable,
Enraizada,
Como un árbol con raíces profundas,
Pero suficientemente flexible ante un viento fuerte.
Imagina tu cuerpo como ese árbol.
Siente tus pies firmes,
Tu columna estable,
Tu energía descansando en tu centro que es flexible.
Este yo compasivo puede sostener tu ansiedad sin derrumbarse,
Puede estar presente incluso cuando la tormenta emocional es fuerte.
Utiliza tu respiración para encarnar estas cualidades de este árbol y con cada exhalación trata de imaginar esa flexibilidad,
Ese soltar,
Esa aflojar tensión que registres en tu cuerpo.
Y recuerda que si tu mente se distrae,
Esto no es un problema,
Es lo que hace la mente humana.
Cuando registres alguna distracción,
Simplemente vuelve a conectar con las sensaciones de tu respiración para volver al momento presente.
Ahora trae la tercera cualidad de este yo compasivo,
El compromiso con el cuidado.
Recuerda que este yo compasivo quiere ayudarte,
Desea acompañarte,
Quiere ofrecerte alivio,
Seguridad y apoyo.
Imagina su intención hacia ti,
Imagina que te dice estoy aquí contigo,
No tienes que atravesar por esto solo,
Voy a ayudarte a sostener lo que es difícil.
Y nota cómo se siente tu cara,
Tu pecho,
Tu respiración al recibir este mensaje de compromiso,
De cuidado.
Ahora reúne estas tres cualidades,
Sabiduría,
Fortaleza y cuidado en tu cuerpo.
Trata de encarnarlas a través de tu postura,
Del ritmo de tu respiración y del gesto amable y esa mirada amorosa interior hacia ti mismo.
Pregúntate,
¿cómo se sostiene mi cuerpo cuando estoy en mi yo compasivo?
¿Hay una sensación de estabilidad,
De sostén,
De apertura?
¿Cómo es mi respiración?
¿Tal vez más rítmica,
Profunda,
Pausada?
¿Cómo es la expresión de mi cara?
¿Tal vez es un gesto que me mira amorosamente?
¿Una sonrisa amable?
¿Y cómo sonaría mi voz en ese diálogo interno ahora mismo?
¿Tal vez tendría un tono cálido,
Amable,
Comprensivo?
Permite que esta versión de ti se haga un poco más presente,
Aunque sea un 5%,
Aunque sea por un instante.
Recuerda que no tienes que sentir nada en especial,
Es posible que hasta se sienta un poco impostado en hacer esta práctica.
Recuerda también que estamos sembrando una intención de poder ser un poquito más compasivos con nosotros mismos,
Y esto toma esfuerzo y es un proceso.
Si te ayuda,
Puedes repetirte internamente.
Que pueda estar aquí conmigo.
Que pueda acompañarme con amabilidad.
Que pueda sostener mi ansiedad con sabiduría y cuidado.
Que pueda estar aquí conmigo.
Que pueda acompañarme con amabilidad.
Que pueda sostener mi ansiedad con sabiduría y cuidado.
Y recuerda que si las sensaciones de ansiedad siguen aún presentes en tu cuerpo o en tu mente,
Eso no es un problema.
Recuerda que tu yo compasivo no viene a deshacerse de esa ansiedad,
Sino acompañarla,
A entenderla,
Para que ella misma poco a poco se disuelva.
Imagina que tu yo compasivo se sienta a tu lado,
Ofreciéndote su presencia.
Tal vez coloca una mano en tu espalda o en tu hombro,
O tal vez simplemente respira contigo,
Acompañándote.
Siente ese apoyo silencioso,
Esa compañía,
Esa sensación de no estar solo.
Te tienes a ti mismo.
Y permítete una última respiración larga y profunda.
Inhalando suavemente y llenando completamente tu capacidad pulmonar.
Y cuando estés listo,
Exhalando largo,
Largo y suave.
Soplando suavemente entre tus labios,
Permitiendo que cualquier tensión en tu cuerpo sea liberada.
Agradece internamente a tu yo compasivo por haber venido.
Y agradecete a ti mismo por haberte regalado este momento.
Cuando estés listo,
Mueve suavemente los dedos de las manos y los pies.
Gira un poco tu cabeza,
Mueve los hombros.
Realiza cualquier movimiento que tu cuerpo necesite.
Abre lentamente los ojos,
Llevando contigo esta sensación de compañía y de cuidado.
Gracias por practicar conmigo.
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