
Grow Wild - Estaciones - Invierno. Día 1: Hibernar.
by Kensho Life
Al contrario de lo que estamos habituados a escuchar, el invierno es el peor momento para empezar cualquier cosa. En el invierno nuestra biología nos pide descansar, dormir, acurrucarnos con una mantita y un chocolate caliente. Es momento de parar. Es momento de hibernar.
Transcripción
Hibernar.
Nos encontramos en pleno invierno.
Una época de quietud,
De silencio,
De descanso,
De introspección y contemplación.
No es el momento de emprender grandes proyectos ni de presionarnos para alcanzar objetivos.
El invierno es una época para detenernos,
Ponernos cómodos,
Sanar y escucharnos íntimamente.
Al igual que la Tierra está en letargo almacenando toda su energía para un futuro despertar,
Los humanos también lo estamos.
Es un momento para consolidar,
Reflexionar y restaurar nuestra energía en preparación para la primavera.
Necesitamos este tiempo de oscuridad para crecer interiormente,
De modo que cuando llegue la primavera nos sintamos más centrados,
Resilientes y llenos de energía.
Busca un lugar que te resulte tranquilo y siéntate en una postura cómoda que invite a la quietud y a la relajación.
Cierra los ojos y respira profundamente un par de veces centrándote en una exhalación lenta y relajante.
Deja que tu atención se aleje de la respiración y conecta con la estación invernal.
Observa cómo reacciona tu cuerpo y tu mente al frío,
A la falta de luz,
A la brevedad de los días.
¿Cómo experimentas el mundo que te rodea en esta época del año?
Observa la diferencia que nota tu cuerpo entre los momentos en los que estás fuera sintiendo el frío intenso y la calidez y comodidad de tu hogar.
¿Qué olores asocias con el invierno?
Quizá el olor de la leña quemándose,
El aroma de una vela o algún delicioso dulce con un toque de canela.
Trae a la mente las sensaciones de este mundo invernal.
Relájate en la quietud de la naturaleza que te rodea.
Ríndete a las largas noches y a las siestas que tu cuerpo necesita para recuperarse.
Ahora es el momento de descansar.
Escucha a tu cuerpo.
Sigue su ritmo.
Deja de hacer cosas.
Utiliza tu energía con sabiduría y deja ir también con suavidad la mente crítica que te dice que no estás haciendo lo suficiente.
La ardilla no tiene una voz crítica que le diga que estás siendo perezosa.
Deja que tu cuerpo animal hiberne.
Permítete no hacer nada.
Y ahora deja ir suavemente cualquier pensamiento y vuelve a centrar tu atención en la respiración.
Utiliza la respiración para relajarte y muy lentamente empieza a reconectar con el espacio que te rodea.
Mueve tu cuerpo de una manera que te resulte agradable y cuando quieras puedes pasar a la siguiente actividad.
Gracias por tu atención.
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